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martes, 11 de agosto de 2026

El PRM puede seguir en el poder

                                                            

Por JUAN T H

 


Tras el éxito incuestionable de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, una fiesta de la juventud del hemisferio, sin dudas, el Partido Revolucionarios Moderno (PRM) realizó su vigésima cuarta Convención Nacional de Dirigentes para elegir, por aclamación, no por votación universal, a sus principales dirigentes.

 

En efecto, fueron electos, por un periodo de dos años, el presidente del partido Luís Abinader, Juan de Jesús Garrigó Mejía, secretario general, Deligne Ascensión, primer vicepresidente, Gloria Reyes, secretaria de organización, además de, Milagros Ortiz Bosch, Eddy Olivares, Kelvin Cruz, Nelson Arroyo, Salvador Ramos, Luís Delgado, Rafael Santos Badia, Jaime Marte Martínez, Iñigo Larrazábal, Sara Paulino, Edgar Batista, entre otros. (Lamento que la dirección del PRM siga siendo un partido de hombres. Fenómeno que se produce en todos los partidos políticos del país y de Latinoamérica)

 

El PRM, bajo la dirección de sus principales líderes, Hipólito Mejía y Luís Abinader, decidieron, correctamente, una convención pactada o consensuada en la presente coyuntura para evitar posibles conflictos entre los grupos que luchan por la supremacía de la organización de cara a las elecciones presidenciales del 2028. Fue, desde mi punto de vista, una muestra de madures, algo así como “mirar detrás de la curva”, como diría José Francisco Peña Gómez.

 

He dicho que si el PRM sale airoso de la convención interna donde será escogido el candidato o la candidata presidencial sin mayores traumas, continuará en el poder más allá del 2028. ¡No tengo ninguna duda!

 

Algunos analistas, genios de la política, sostienen que si David Collado pierde la convención se va del PRM. No es verdad. Además, quiero recordar, que la ley le prohíbe ser candidato presidencial por otro partido después de haber sido derrotado en la contienda de su partido. No creo, además, que la Junta Central Electoral lo permita como lo hizo con Leonel Fernández que fue derrotado por Gonzalo Castillo y luego fundó la Fuerza del Pueblo tras una transacción dudosa con el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), quedándose incluso hasta con el Himno del 14 de Junio.

 

Carolina Mejía, si pierde de David se quedaría en su partido y lo apoyaría con entusiasmo como ya lo ha dicho. Lo mismo Wellington Arnau, Guido Gómez Mazara y Yayo Sanz Lovatón, entre otros.

 

(Las veces que su padre, Hipólito, ha perdido lo ha reconocido, incluso cuando el PLD y Danilo Medina le robaron en las elecciones en el 2012. La historia no miente. Los hechos hablan por sí mismos. El expresidente Mejía es un hombre absolutamente democrático. Si David Collado o cualquiera de sus adversarios le gana la convención a su hija, tanto ella como él, lo reconocerán. ¡No me cabe la menor duda! Esa es la democracia. En una contienda se gana o se pierde.)

 

El PRM es un partido de gente mayoritariamente joven, incluyendo al presidente Abinader que aún no tiene 60 años. Los mayores son Ortiz Bosch, con 89 años, pero con una lucidez increíble, al igual que Hipólito Mejía con poco más de 85, pero con una energía y vitalidad que muchos jóvenes envidiarían. Carolina Mejía nació en el 69, aún no tiene 60 años; David Collado apenas tiene 50 años, al igual que Wellington Arnaud Guido Gómez Mazara es un muchacho de 59 años, Tony Peña Guaba con 58 años.

 

Tanto doña Milagros como Hipólito no pueden permitir, bajo ningunas circunstancias, que el PRM vida la experiencia del PRD, con las tendencias y los grupos que lo alejaron de la posibilidad de acezar al poder, ellos deben ser garantía de unidad y de entendimiento entre los jóvenes que tienen las riendas del partido.

 

David, Carolina, Guido, Wellington, Tony, Yayo, Eddy, Lugo, José Ignacio, Abinader, Juan Garrigó, Gloria Reyes, entre muchos otros “muchachos y muchachas” tienen el tiempo como aliado. No tienen porque desesperarse, si no es ahora será después. (El doctor Joaquín Balaguer es el mejor ejemplo de cómo esperar el momento oportuno para colarse después de haber sido presidente   títere de una dictadura)

 

Salvador Allende, en Chile, aspiró varias veces a la presidencia del país hasta que finalmente le llegó su oportunidad. Tanto es así que sus amigos bromeaban diciéndole que cuando se muriera en su tumba colocarían una lápida que diría: “Aquí yace el próximo presidente de Chile”.

 

Keiko Fujimori, en Perú, igualmente participó en cuatro contiendas electorales, perdiendo. No hace mucho ganó por escaso margen. ¡Hoy es la presidenta de su país! Muchos otros fueron candidatos en sus respectivos países, como Cuauhtémoc Cárdenas, en México, Álvaro Gómez Hurtado, de Colombia, Manuel A, Odría, de Perú, Juan Bosch, Peña Gómez, incluso el propio Balaguer, entre otros. La historia de Estados Unidos y de Europa está repleta de candidatos presidenciales que han perdido en sus respectivos partidos y en sus países, pero no por eso han dejado de insistir.

 

Repito, si el PRM sale bien de su convención interna el año próximo, se mantendrá en el poder. Le oposición está desarmada y desamparada, sin discurso y sin una estructura orgánica que le permita competir con un partido en el poder y unido alrededor de un    buen candidato o candidata presidencial, sin una larga cola de corrupción que le pisen.

 

Les digo a Carolina Mejía, si no es ahora, será después, lo mismo a David, Wellington, Guido, Yayo y Tony. Si no es en el 28, puede ser en el 32, en el 36. El tiempo dirá. Pero jamás volver atrás, mirar al pasado, qué, como suele decir Fafa Taveras, no tiene solución.

 

 

 

 

 

lunes, 10 de agosto de 2026

La desgracia de ser «prieto» o «pata prieta» en la Guerra Restauradora

Con la anexión a España, firmada el 18 de marzo de 1861, Santo Domingo pasó a ser una dependencia española, como lo eran Cuba y Puerto Rico.

 

Por Roberto Valenzuela

 

Hace 163 años, en la Guerra de la Restauración —que conmemoramos este 16 de agosto de 2026—, hasta la valentía tenía una forma de medirse.  Quien se apartaba del combate podía recibir un apodo o sobrenombre que un dominicano prefería la muerte antes de que lo llamaran así.

 

Pues, los combatientes dominicanos de la Guerra de la Restauración eran voluntarios que abandonaban sus conucos y a sus familias para luchar por la República. Cuando marchaban hacia las batallas, los jefes los estimulaban así: «Ni un paso atrás, a morir por la Patria». Enseguida sentenciaban: «Y eso sí, el que sea prieto que hable claro». Era como una especie de ritual, según explicó el historiador Bernardo Vega durante una exposición en la Academia Dominicana de la Historia.

 

Otros investigadores indican que la expresión era: «El que sea pata prieta, que hable claro», y que se referían al cobarde, al traidor (vendepatria) e indigno de defender el honor de su nación.

 

En algunas crónicas históricas se utilizan los términos «prieto» y «pata prieta» para referirse al dominicano que no quería combatir, desertaba del combate o colaboraba con los anexionistas, como Pedro Santana, o con los militares españoles.

 

Pero sí quedó claro que los dominicanos entraban en combate con un feroz grito: «¡Viva la República!». El grito de guerra de los españoles era: «¡Viva la Reina!». Es decir, la reina era la inspiración de la soldadesca española. Los dominicanos, en cambio, trataban de restablecer la República, que había sido convertida en una colonia de España bajo el reinado de Isabel II.

 

Al ser España una potencia militar, sus tropas estaban bien armadas, con uniformes, zapatos, gorras y corbatas. Superaban en armas, número y logística a las dominicanas, asoladas por la pobreza.

 

Los restauradores luchaban descalzos, sin camisa, y su arma más común era el machete; algunos llevaban lanzas y viejos rifles. Montaban a caballo al pelo, a diferencia de la caballería española, que utilizaba silla de montar y todos los ajuares para la guerra.

 

El fallecido director del Archivo General de la Nación (AGN), Emilio Rodríguez Demorizi, recopiló la descripción que hizo Pedro Francisco Bonó del cantón de Bermejo, en Monte Plata, establecido por Gregorio Luperón, donde venció al caudillo anexionista Pedro Santana.

 

«No había casi nadie vestido. Harapos eran los vestidos; el tambor de la Comandancia estaba con una camisa de mujer por toda vestimenta. Daba gusto verlo redoblar con su túnica. El corneta estaba desnudo de la cintura para arriba. Todos estaban descalzos y con las piernas desnudas», relataba Bonó, ministro de Guerra del Gobierno Restaurador, que tenía su sede en Santiago de los Caballeros.

 

Demorizi escribió la obra Papeles de Pedro F. Bonó (1964). Demorizi (1906-1986) es considerado el investigador histórico más prolífico de la República Dominicana.

 

Es importante precisar que este artículo tiene un propósito exclusivamente histórico y documental. La expresión «pata prieta» o «el que sea prieto que hable claro» se cita tal como aparece en las fuentes de la época y no responde a una valoración ni pretende promover ideas racistas o discriminatorias. Su inclusión busca explicar el lenguaje y el contexto histórico en que fue utilizada durante la Guerra de la Restauración.

 

sábado, 8 de agosto de 2026

Cuando una firma cambia la vida de una familia… para siempre

Por Yanibel Cepín Rosario


Cada día, cientos de padres dominicanos firman autorizaciones para que sus hijos viajen al extranjero. Lo hacen con ilusión. Unas veces son vacaciones; otras, una visita a familiares, un intercambio

 

cultural o simplemente la oportunidad de compartir unos días con el otro progenitor que reside fuera del país.

La firma suele hacerse entre abrazos, fotografías y promesas de un pronto regreso. Sin embargo, para algunas familias, ese viaje de ida nunca encuentra un boleto de vuelta.

 

Lo que comenzó como unas vacaciones termina convirtiéndose en una batalla legal que puede extenderse durante meses o incluso años. Un padre espera en el aeropuerto a un hijo que nunca regresa. Una madre descubre que el permiso que otorgó de buena fe fue utilizado para establecer una residencia permanente en otro país, sin sospechar la verdadera intención detrás de su firma. Mientras los adultos libran una disputa judicial, quien carga con el mayor peso emocional es el niño.

 

La movilidad internacional de niños, niñas y adolescentes es una realidad creciente en las familias transnacionales. Junto con las oportunidades que ofrece, también plantea desafíos para la protección efectiva del interés superior del niño. En la práctica jurídica dominicana existen casos en los que menores salen del país mediante autorizaciones válidas para viajes temporales y posteriormente no regresan a su lugar de residencia habitual.

 

Cuando el conflicto familiar cruza fronteras

 

La sustracción parental internacional no se refiere al secuestro cometido por un extraño. Se produce cuando uno de los progenitores traslada o retiene a un hijo en otro país sin el consentimiento del otro padre o madre, o vulnerando un derecho de custodia reconocido por la ley.

 

A partir de ese momento, el conflicto deja de ser exclusivamente familiar. Intervienen autoridades de distintos Estados, jueces, organismos centrales y normas internacionales. Entre ellas destaca el Convenio de La Haya sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores, cuyo objetivo principal es procurar el retorno inmediato del menor a su residencia habitual cuando ha sido trasladado o retenido ilícitamente y garantizar que las controversias sobre custodia sean conocidas por la autoridad competente.

 

En la República Dominicana, la protección del menor también encuentra fundamento en la Constitución, la Ley 136-03 y las normas migratorias sobre autorización de salida de menores. Sin embargo, ningún tratado ni ninguna ley, por sí solos, pueden evitar el impacto emocional que experimenta un niño cuando es separado abruptamente de uno de sus padres o de su entorno.

 

La verdadera solución comienza antes del conflicto

 

Con frecuencia, la atención pública se concentra en los procesos judiciales posteriores. No obstante, la mejor respuesta no siempre está en los tribunales, sino en la prevención.

 

Un permiso de viaje no debería firmarse como un simple trámite administrativo. Representa un acto de confianza que exige información, comunicación y responsabilidad. Conversar sobre la duración del viaje, el lugar de residencia, la fecha de regreso y las condiciones del desplazamiento puede evitar conflictos extraordinariamente difíciles de resolver.

 

Asimismo, resulta necesario fortalecer la coordinación entre las instituciones involucradas en la protección de la niñez. La prevención requiere un sistema capaz de compartir información oportunamente y actuar antes de que el daño ocurra.

 

Un compromiso de todos

 

En un mundo donde las fronteras son cada vez más fáciles de cruzar, debemos fortalecer nuestra cultura jurídica y comprender que el interés superior del niño debe prevalecer sobre cualquier conflicto entre adultos.

 

Cada vez que un padre o una madre estampe su firma en una autorización de viaje, ojalá piense no solo en el destino del vuelo, sino también en el alcance de esa decisión. Una firma puede abrir la puerta a unas vacaciones inolvidables, pero también puede marcar el inicio de uno de los procesos más dolorosos que una familia puede enfrentar.

 

El Derecho cumple su mayor propósito cuando logra prevenir el conflicto antes de que sea necesario resolverlo.

La autora es: Abogada | Investigadora en Derecho Migratorio y de Familia

miércoles, 5 de agosto de 2026

Importancia de la modificación urgente de la ley 136-03 en la República Dominicana

Por Luis Aníbal Medrano Silverio

 

La modificación urgente de la Ley 136-03 —que crea el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes en la República Dominicana— es vital para adaptar la normativa a los cambios sociales, tecnológicos y constitucionales ocurridos desde su aprobación en 2003.

 

El proceso de actualización es impulsado por el Estado a través del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) y el Ministerio de la Presidencia (MINPRE) para cerrar vacíos legales y fortalecer la garantía de los derechos de la niñez.

 

Necesidades de la Actualización Normativa

 

Entorno digital: Incorporar regulaciones para proteger a los menores frente a los riesgos del internet, el ciberacoso y la explotación en redes.

 

Vacíos en la tutela y familia: Redefinir la responsabilidad parental y las medidas de protección para priorizar el cuidado en entornos familiares por encima del modelo tradicional de albergues cerrados.

 

Prohibición de castigo físico: Delimitar con claridad los métodos de crianza y erradicar legalmente el castigo físico o psicológico, alineándose con los estándares internacionales de protección integral.

 

Justicia especializada: Agilizar los procesos judiciales y garantizar que la voz del menor sea escuchada de forma efectiva mediante figuras jurídicas especializadas.

 

Los tres ejes fundamentales de la reforma a la Ley 136-03 en la República Dominicana buscan reestructurar la justicia penal juvenil, desinstitucionalizar el cuidado infantil y transformar las pautas culturales de crianza.

 

1. Cambios en el Subsistema Penal y Judicial

La reforma penal busca adecuar las sanciones y agilizar los procesos judiciales para erradicar la impunidad y la revictimización.

 

Tipificación de delitos digitales: Se introducen sanciones severas para el ciberacoso, la sextorsión y el uso de inteligencia artificial para explotar a menores.

 

Revisión de la edad penal: Se debate la escala de penas para adolescentes que cometen delitos graves, buscando un equilibrio entre la rendición de cuentas y la rehabilitación.

 

Justicia restaurativa: Se priorizan programas de reinserción sociolaboral y educativa obligatoria en lugar del simple internamiento penal crónico.

 

Entrevistas videograbadas (Cámaras Gesell): Se establece su uso obligatorio para que las declaraciones de las víctimas tengan validez probatoria sin obligarlas a testificar repetidamente frente al agresor.

 

2. Acogida Familiar frente a los Orfanatos (Desinstitucionalización)El nuevo modelo prioriza el derecho de los menores a desarrollarse dentro de un entorno familiar protector en lugar de centros de internamiento masivo.

 

Familias de acogida temporales: Se formalizan incentivos y regulaciones para que hogares evaluados cuiden al menor mientras se resuelve su situación jurídica o familiar.

 

Cierre progresivo de hogares masivos: Las instituciones tradicionales u orfanatos se transformarán en centros de tránsito corto y de última opción.

 

Agilización de la adoptabilidad: Se reducen los plazos burocráticos para declarar a un menor "apto para adopción", evitando que pasen toda su infancia institucionalizados.

 

Presupuesto especializado: Transferencia de recursos estatales desde macro-estructuras de asilo hacia el soporte económico directo de las familias de acogida.

 

3. Debate Social sobre Disciplina y Crianza

 

La prohibición explícita del castigo físico ha generado una fuerte polarización entre los sectores conservadores y los defensores de los derechos humanos.

 

En resumen, la importancia de modificar la Ley 136-03 radica en modernizar el sistema de protección para garantizar la seguridad de la niñez frente a las realidades del siglo XXI.

 

Su urgencia se sintetiza en tres puntos clave:

 

Protección digital: Penaliza los nuevos delitos cibernéticos como el acoso en línea y la explotación virtual, que no existían cuando se redactó la ley original.

 

Cuidado familiar: Prioriza que los niños crezcan en hogares sustitutos temporales en lugar de quedar atrapados de por vida en orfanatos sobrepoblados.

 

Erradicación de la violencia: Prohíbe legalmente el castigo físico para sustituirlo por métodos de crianza positiva, rompiendo el ciclo cultural del maltrato en los hogares dominicanos.

 

En definitiva, la reforma busca que el Estado dominicano deje de ser puramente reactivo ante el abuso y pase a ser un garante eficiente, rápido y moderno del bienestar infantil.

 

 

El autor es periodista, municipalista y político
 

martes, 4 de agosto de 2026

Medalla de oro para la Republica Dominicana

Por JUAN T H

 

Cuando terminen los XXV juegos Centroamericanos y del Caribe, el sábado 8 del presente mes, la primera medalla de oro, como dijera el narrador y comentarista deportivo Ernesto Kranwinkel durante las transmisiones, será para la República Dominicana y su gobierno presidido por Luís Abinader que invirtió más de 9 mil millones de pesos en el remozamiento, modernización y construcción de las obras que alojaron a más de seis mil 200 atletas de los 37 países y territorios que integran la región,  en 57 disciplina.

 

(Dice mi amigo Luís Medrano, con algo de razón, que para la inauguración debieron contratarse artistas de la categoría de Juan Luís Guerra, Maridaría Hernández, Sergio Vargas, Wilfrido Vargas, Héctor Acosta y Eddy Herrera, entre otros. La clausura puede ser buen momento para acoger la sugerencia del empresario Medrano)

 

El éxito de los juegos estuvo garantizado desde la inauguración con un espectáculo maravilloso de música y colores donde se resaltaron los valores culturales del país, encabezados por el presidente Abinader y los integrantes de la comisión organizadora, a saber, Kelvin Cruz, Carolina Mejía, Luisón Mejía, José Monegro, Felipe Vicini, Garibaldi Bautista, José Joaquín Puello, entre otros.

 

(Sería injusto ignorar el buen trabajo de los técnicos, camarógrafos, fotógrafos, periodistas, narradores y comentaristas deportivos de Radio Televisión Dominicana (RTVD), canal oficial de los juegos, bajo la dirección general de su director Iván Ruíz)

 

Los dominicanos le dimos un buen respaldo a los juegos con la asistencia masiva durante las competencias de las distintas disciplinas.

 

Vimos a los atletas de México, Colombia, Venezuela, Cuba, Puerto Rico, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Aruba, Antigua y Bermuda, Bahamas, Curazao, Guyana, Belice, entre otros. Y, por supuesto, República Dominicana, país anfitrión.

 

(Las instalaciones deportivas fueron de primera. Nada que envidiarles a los otros países de la región.  Nuestros ingenieros, arquitectos, diseñadores, etc. ¡Se esmeraron! ¡Aplausos para ellos! ¡Se la comieron!)

 

¡El presidente Abinader debe estar satisfecho por el éxito de los Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en la República Dominicana! La inversión superior a los nueve mil millones de pesos, valieron la pena. El retorno lo veremos más adelante con la preparación de nuestros atletas no solo en sus diferentes disciplinas, sino en la parte educativa. No basta con tener las mejores instalaciones si no educamos, si no invertimos en las condiciones de vida de nuestros atletas.

 

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe pueden convertirse en un empujón definitivo para el desarrollo deportivo hasta convertirnos en una verdadera potencia, como ocurrió en Cuba, hace unos años, que logró, gracias a la inversión en sus atletas, en la quinta potencia deportiva del mundo en unas olimpiadas. (Tenemos el potencial deportivo. Nuestros atletas poseen un talento único. Solo tenemos que trabajar, edúcalos, mejorar sus condiciones de vida material y espiritual. Precisamos de una inversión y de una política bien orientada ¡

 

Mientras tanto, terminemos de disfrutar los días que nos quedan de los Juegos. ¡Ojalá sigamos avanzado en el medallero hasta terminar en cuarto o quinto lugar!

 

Concluyo dándole un fuerte aplauso a los organizadores, incluyendo al presidente Luís Abinader, sin olvidar subirlos al pedestal para entregarle una medalla de oro simbólica por la inversión y por el montaje. ¡Se la merecen!

 

 

 

 

 

lunes, 3 de agosto de 2026

Informes de EE. UU. vinculan a un senador con el contrabando a Haití

Documentos diplomáticos secretos revelan que el senador del Partido Liberal y sus seguidores impulsaron el contrabando a Haití, afectando los ingresos de la aduana de Montecristi.

 

Por Roberto Valenzuela

 

"Montecristi es un cementerio de hombres vivos".  Nunca he podido olvidar aquella cobertura que realicé como reportero del Palacio Nacional para el diario El Caribe. Acompañaba un Consejo de Gobierno encabezado por el entonces presidente Leonel Fernández cuando varios comunitarios resumieron, con una frase tan dura como desgarradora, la realidad de Montecristi: "Es un cementerio de hombres vivos".

 

No era una exageración. Era el retrato de una provincia marcada por el abandono, la pobreza y la falta de oportunidades.

 

Esa misma noche, al llegar al hotel, el legendario fotógrafo de prensa Pedro Canela rompió el silencio con una observación que todavía conservo en la memoria. Dijo que Montecristi parecía sacado de una película del Viejo Oeste: calles cubiertas de polvo, casas deterioradas y una atmósfera que transmitía el peso del olvido.

 

Aquella conversación nos llevó a una pregunta: ¿cómo una provincia que antes de 1930 figuraba entre las más prósperas del país terminó sumida en semejante decadencia?

 

Montecristi llegó a ser uno de los principales puertos de la República Dominicana y del Caribe. Por allí transitaban comerciantes nacionales y extranjeros. Su aduana era una importante fuente de ingresos para el Estado.

 

La tradición popular sostiene que el dictador Rafael L. Trujillo castigó la provincia por su vínculo con su enemigo el general Desiderio Arias, poderoso caudillo de la Línea Noroeste y senador por Montecristi, representante del Partido Liberal. Trujillo conocía muy bien la provincia porque su segunda esposa, Bienvenida Ricardo, pertenecía a una familia acomodada de ese lugar.

 

El dictador eliminó militarmente al caudillo y, al mismo tiempo, dejó morir la principal fuente económica que lo sostenía: el puerto, la aduana de Montecristi. El objetivo habría sido impedir que surgiera otro líder regional con suficiente poder económico y político para desafiar su régimen.

 

Existe otro elemento poco conocido que aparece en documentos diplomáticos de Estados Unidos, pero que eran de conocimiento de Trujillo, quien tenía asesoría de militares de Estados Unidos.

 

El historiador Bernardo Vega, en su libro Desiderio Arias y Trujillo se escriben, recopiló informes confidenciales, cartas diplomáticas y documentos oficiales estadounidenses. En ellos se describe a Desiderio Arias como un caudillo involucrado en actividades de contrabando y comercio ilegal en la frontera dominico-haitiana.

 

De acuerdo con estos informes, una de las principales preocupaciones de la delegación norteamericana era la caída de las recaudaciones aduaneras en Montecristi. Los diplomáticos atribuían esa disminución al incremento del contrabando hacia Haití.

 

Los documentos señalan que Desiderio Arias y varios de sus seguidores, aprovechando el control político y militar que ejercían sobre la Línea Noroeste, facilitaban el tráfico ilegal de mercancías con comerciantes y grupos del lado haitiano. Esa situación afectaba directamente los ingresos de las aduanas.

 

Para los funcionarios estadounidenses, el problema no era solo de seguridad, sino también financiero. Desde la ocupación militar de 1916, Estados Unidos había asumido el control de las aduanas dominicanas para garantizar el cobro de la deuda externa del país. Cada peso que dejaba de ingresar por concepto de impuestos aduaneros representaba una pérdida para la administración militar.

 

Los informes diplomáticos revelan incluso la frustración de los funcionarios estadounidenses ante la persistencia del contrabando y muestran que consideraban a Desiderio Arias el principal obstáculo para controlar esa actividad ilícita.

 

Según documentos que recopiló el historiador Bernardo Vega, los diplomáticos norteamericanos estaban tan molestos que sugerían, con insistencia, que la solución era asesinar al general Arias. O sea, parece que ellos decían la frase: “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Es decir, muerto Desiderio se iban a acabar sus actividades mafiosas con Haití, las cuales afectaban las recaudaciones aduanales. 

 

Fuente: Vega, B. (2009). Desiderio Arias y Trujillo se escriben. Fundación Cultural Dominicana.

 

 

 

domingo, 2 de agosto de 2026

Un debate que el deporte no puede seguir eludiendo, los atletas trans

Por Roberto Monclus

 

El deporte femenino enfrenta uno de los debates más complejos de la actualidad. La participación de atletas transgénero en competencias para mujeres ha abierto una discusión que trasciende el ámbito deportivo y se instala en la ciencia, el derecho, la política y los derechos humanos. No se trata de un tema sencillo ni de una controversia que admita respuestas absolutas. Sin embargo, es un debate que no puede ser silenciado.

 

La más reciente voz en sumarse a esta discusión ha sido la de la jugadora de la WNBA Sophie Cunningham, quien manifestó públicamente que las mujeres no deberían competir contra personas que nacieron biológicamente hombres, aun cuando posteriormente hayan realizado una transición de género. Sus declaraciones provocaron una inmediata polarización: para algunos, representan una defensa de la equidad competitiva; para otros, constituyen una postura excluyente hacia las personas transgénero.

 

Lo cierto es que Cunningham no está sola. En los últimos años, figuras de reconocimiento internacional como la extenista Martina Navratilova y la exnadadora olímpica británica Sharron Davies también han sostenido que las categorías femeninas deben preservar condiciones que garanticen igualdad de oportunidades, argumentando que la pubertad masculina puede dejar ventajas fisiológicas difíciles de eliminar completamente, aun después de tratamientos hormonales.

 

En el otro extremo del debate, organizaciones defensoras de los derechos de las personas trans, así como atletas y especialistas en inclusión, sostienen que las políticas deportivas deben evitar la discriminación y evaluar cada caso conforme a la mejor evidencia científica disponible. Para este sector, la identidad de género también merece protección y reconocimiento dentro del deporte.

 

Esta confrontación de posiciones ha obligado a numerosas federaciones internacionales a revisar sus reglamentos. Organismos como World Athletics y World Aquatics han establecido criterios específicos para la participación en determinadas categorías femeninas, particularmente en el deporte de alto rendimiento, mientras otras federaciones mantienen modelos distintos. La ausencia de un consenso internacional demuestra que el tema continúa abierto.

 

Uno de los casos más conocidos fue el de la nadadora estadounidense Lia Thomas, cuya participación en el deporte universitario reavivó el debate mundial sobre los límites entre la inclusión y la competencia justa. Su caso se convirtió en un punto de referencia para posteriores modificaciones reglamentarias en diversas disciplinas.

 

No obstante, conviene hacer una precisión indispensable para evitar confusiones. No todas las controversias relacionadas con la elegibilidad deportiva corresponden a atletas transgénero.

 

Existen otros casos que obedecen a circunstancias completamente diferentes. La sudafricana Caster Semenya y la dominicana Fiordaliza Cofil compiten como mujeres y han estado vinculadas a procesos de evaluación derivados de las normas sobre Diferencias del Desarrollo Sexual (DSD) y niveles naturales de testosterona establecidas por World Athletics. No se trata de atletas trans, sino de mujeres sometidas a regulaciones médicas y deportivas específicas.

 

El caso de Semenya marcó un antes y un después en el atletismo mundial y dio origen a buena parte de las regulaciones actualmente vigentes. En la República Dominicana, el proceso de evaluación al que fue sometida Fiordaliza Cofil trasladó esa discusión al escenario nacional, generando interrogantes sobre el alcance de las normas internacionales y la protección de los derechos de las atletas.

 

Ambos casos se mencionan aquí únicamente como referencias de las distintas controversias surgidas en torno a los criterios de elegibilidad en el deporte femenino. Son situaciones diferentes, reguladas bajo marcos distintos, pero que ilustran la complejidad del desafío que enfrentan hoy las autoridades deportivas.

 

Precisamente esa complejidad exige prudencia. Convertir el debate en una guerra ideológica o en una confrontación de insultos no aporta soluciones. Tampoco ayuda ignorar las preocupaciones expresadas por numerosas deportistas que consideran que la equidad competitiva debe ser preservada.

 

El verdadero reto consiste en construir reglamentos sustentados en evidencia científica sólida, seguridad jurídica, respeto a la dignidad humana y transparencia. Las decisiones no pueden descansar únicamente en presiones políticas ni en emociones coyunturales. Deben responder al propósito fundamental del deporte: ofrecer competencias justas para todas las personas.

 

Escuchar opiniones como la de Sophie Cunningham no significa necesariamente compartirlas. Del mismo modo, defender los derechos de las personas trans no implica desconocer las inquietudes legítimas de muchas atletas. Ambas perspectivas merecen ser escuchadas con respeto.

 

Las grandes transformaciones sociales siempre han generado controversias. El deporte no será la excepción. La historia demostrará cuáles fueron las mejores decisiones, pero esas decisiones solo serán legítimas si nacen del diálogo, de la investigación científica y del respeto mutuo, nunca de la descalificación o el silencio.

 

En una sociedad democrática, debatir con argumentos nunca debe convertirse en un motivo de censura. Porque cuando el deporte pierde la capacidad de discutir sus propios desafíos, también pierde una parte esencial de su espíritu competitivo y de su compromiso con la justicia.

 

sábado, 1 de agosto de 2026

Las redes no tumban gobierno

Por JUAN T H

 

Lo he dicho otras veces, pero quiero reiterarlo: Las redes sociales no tumban ni derrocan gobiernos.

 

Son los pueblos, debidamente organizados y concientizados, los que tienen ese poder.

No conozco un solo caso en que un gobierno legitimo haya sido derrocado por los “influencers” que manejan, controlan o dirigen las redes sociales, los “bots” (robos electrónicos), etc.

 

Sin embargo, creo que el gobierno, piensa o cree lo contrario, que los manejadores de las redes sociales tienen la fuerza suficiente como para echarlo del poder, con o sin elecciones. Y que los “nuevos líderes” virtuales, sobreestimándose, piensan lo mismo.

Ambos están en un error: Las redes sociales no derrocan gobierno.

 

Es cierto que los tiempos de convencer y de influir en la población han cambiado, porque ya no es imprescindible un balcón para dirigirse al pueblo, ni mítines, caravanas o concentraciones en los parques y plazas, ya que, de algún modo, la Internet, con sus diferentes plataformas digitales, ha provocado un cambio sustancial en la manera de llegar al gran público.

 

El gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que encabeza Luís Abinader llegó al poder, no por las redes sociales, aunque algunos “influencers” se atribuyen su éxito; el PRM llegó porque el pueblo se hartó de los 20 años del PLD, de la corrupción, de la impunidad, por la división entre Leonel Fernández y Danilo Medina, y por la promesa de “cambio” del candidato presidente.

 

Abinader fue reelecto por el pueblo con un 57%, no por las redes. Es al pueblo que Abinader y el PRM tienen que agradecerle; es para el pueblo que Abinader y el PRM tienen que gobernar.

 

Recientemente le aconsejé al presidente, con la mejor de las intenciones, que abandonara el celular durante un buen tiempo, bloqueara algunos “amigos” y se saliera de los grupos de wasap y se dedicara a gobernar en beneficio del pueblo dominicano, como lo ha venido haciendo desde que asumió el cargo hace ya más de seis años. Pienso, presidente amigo, que usted se haría un gran favor.

 

No les dedique tanto tiempo a las redes sociales, presidente. Aliméntese bien, descanse, duerma ocho horas. Cuando llegue a su casa “tire” los celulares en un rincón y póngalos a cargar hasta el día siguiente. Raquel, “las niñas” y el pueblo se lo agradecerán.

 

Déjele el manejo de sus redes sociales a José Ignacio Paliza, Guido Gómez Mazara, Félix Reina, Alberto Caminero, Eylin, Lourdes, Mercedita, mientras usted ocupa su tiempo en gobernar, que el pueblo, mayoritariamente, en unas elecciones libres, lo eligió para eso. Usted tiene un mandato supremo del pueblo dominicano: ¡Gobernar bien! ¡Como en efecto lo ha venido haciendo! La FAO, un organismo de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado el país fuera del hambre crónica. ¡Un hito!

 

De igual manera otras entidades internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CEPAL, entre otros, muestran los avances que ha logrado el país bajo su mando.

 

El país va bien, presidente. No lo digo yo, lo dicen las encuestas, lo dicen los organismos internacionales, lo números no mienten, hablan por sí mismos. No se preocupe tanto por lo que dicen los sectores interesados de la oposición a través de las plataformas digitales.

 

¡Y siga gobernando, que para eso lo eligieron! ¡Y no olvide, querido amigo: las redes no tumban gobierno!

 

 

Voto de castigo, voto solidario

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Todo cambia, excepto el cambio. En esa trampa dialéctica ha sido atrapada la sociedad dominicana. Invadida por la mano invisible del mercado ahora vive patas arriba. La forma de votar es la excepción a la regla.

 

La internet no solo trajo redes sociales, descontrol y apertura en la comunicación, relajamiento del ejercicio del periodismo, trajo más. El boom del supermercado, los productos exóticos y el consumo masivo.

 

Las grandes cadenas han abierto sucursales como si fueran pulperías. Parece que ningún rincón del país quedará huérfano de un supermercado gigante. Hay uno en cada esquina.

 

Los establecimientos chinos son otra historia. Entran en otra categoría, los llaman megatiendas. En las tiendas chinas puedes adquirir de todo. Desde un combo para acondicionar el pelo que incluye: rolos, pinchos, peines y alisador, etc., hasta un juego de bisturí para cirujanos.

 

Cuando el dominicano promedio decidía tomarse un trago era muy fácil. Solo tenía que barajar entre cuatro marcas de ron. En navidad se complicaba un poco más, la disposición era entre tres marcas de vino, una de licor y dos de ponches. Las cervezas eran escasas.

 

Brindar con un trago de whisky era sinónimo de riqueza. Había que esperar, por ejemplo, que viniera un familiar de New York con un litro de regalo. La otra opción consistía en comprarlo a escondida a los turcos de Santiago de los Caballeros que lo vendían de contrabando. Un lujo peligroso.

 

La vorágine consumista promovida por el mercado borró todo eso.  Resolver que tomar ahora requiere visitar la tienda con un asesor especializado. Las marcas de ron, whisky, vino, cervezas, tequila, vodkas, ponches, licores, etc., se cuentan por millares.

 

La invasión sigue indetenible. Es un fenómeno brutal. Las actividades más complejas de la tradición, igual que las más sencillas y simples dieron paso a nuevas formas de comportamiento.

 

Pero el vino se vincula a las costumbres refinadas, a comportamientos calculados. Que una copa, que debes cuidar cómo y por dónde agarras la copa, que el calor de tus dedos pone el vino agrio, entre otras. Se complica el disfrute.

 

El ron, por el contrario, se relaciona con costumbres arraigadas en la cotidianidad dominicana. Nada de parafernalia, nada de vasos, nada de cristalerías. El ron viene para compartir en cualquier circunstancia. Hasta a pico’e botella se comparte.

 

Compartir un trago de ron en la tradición criolla significa adentrarse en lo más íntimo de la condición humana. Expresa la consumación de la confianza entre los convidados.

La confianza expresada en el compartir un trago de ron a pico’e botella es necesaria para cambiar la forma y la razón del voto.

 

Porque votar en las elecciones —todavía a principio de los años 80— era diferente. Sin embargo, el cambio se produjo sin que influyera el mercado. Los supermercados se podían contar con los dedos de la mano.

 

Los ciudadanos se proponían elegir a quien les diera garantías de un buen gobierno. Se limitaban a votar sin reclamar dádivas humillantes. Es decir, para la época nadie votaba por el que va a ganar. Votaba por el mejor.

 

Pero los recursos se multiplicaron, el clientelismo adquirió categoría legal. El barrilito hizo su aparición, los bonos de navidad, los combos para las habichuelas con dulce, bonos escolares, cajas y árganas repletas de productos también llegaron.

 

No podía quedarse, se aprobaron leyes para consagrar la transferencia de miles de millones de pesos para financiar los partidos políticos. Entonces el voto les siguió la corriente. Cobró valor agregado.

 

Esa práctica clientelar se ha enraizado en la sociedad dominicana en tiempo récord. La forma de votar en las elecciones —desde entonces— sigue tan campante como Johnny Walker, el flaco del anuncio aquel.

 

Nada es eterno en la vida. El sistema político y electoral dominicano debería evolucionar. Qué importa si la mano invisible influye. Si quieren evitar colapsar tiene que cambiar.

 

No creo que los dominicanos sean los que le quiten la razón a Heráclito. Por eso deben comenzar a cambiar la forma de votar. Para que el cambio siga siendo la excepción.

 

En suma, votar para castigar, votar para una repartición justa de los millones. Votar por partidos minoritarios para que se conviertan en mayoritarios. Ese es un voto solidario.

 

¿O prefieres seguir alimentando a los puercos gordos?