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sábado, 9 de mayo de 2026

El desarrollo urbano apareado con lo insólito

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

La ciudad adquiere carácter urbano no solo por el diseño de la trama, sino por la forma de tratar los desechos generados. Más si el caso consiste en instalar un sistema de tratamiento de aguas residuales. Pero hay quien no quiere cloaca. Insólito.

 

Presentar la solución del drenaje de una ciudad al alcalde municipal despierta la esperanza de dejar una impronta única para el desarrollo local. Sin embargo, hay municipios que carecen de interés por la solución de este tipo de deficiencia urbana. Lo rechazan de plano.

 

En República Dominicana son poquitas las ciudades que disponen de sistemas para el drenaje sanitario. Santiago de los Caballeros, Distrito Nacional, Puerto Plata, La Vega, etc. Ninguna de estas comprende un sistema que abarque ni tan siquiera el 50 % de la ciudad.

 

Lo anterior indica que tener un sistema de alcantarillado sanitario —así cubra solamente el 20 % del pueblo— es un lujo.

 

Los munícipes santiagueros, por ejemplo, se han opuesto a varias soluciones importantes. Entre ellas, a la ampliación del cementerio municipal, a la construcción de un relleno sanitario y a la construcción de un matadero municipal.

 

Los “guraberos”, en Santiago de los Caballeros —en el periodo 2000-2004— rechazaron la construcción de un polideportivo techado. Las juntas de vecinos se dejaron sonsacar de la oposición política con el único propósito de dañar la gestión del gobierno.

 

Los moradores de Gurabo, luego lucharon durante 16 años por conseguir que los mismos que lo llevaron a cometer el error asumieran la construcción del polideportivo. Nunca les hicieron caso. Todavía están esperando.

 

Jarabacoa, pongamos por caso, luchó hasta doblegar la voluntad del gobierno de Hipolito Mejia que insistía en construir la hidroeléctrica Manabao-Bejucal-Taveras. Alegaban que la presa secaría el rio en poco tiempo. Además, que si “explotaba” se llevaría todo a su paso. Del pueblo no quedaría ni la seña.

 

Estas oposiciones, por lo general, han sido motivadas por sectores interesados. Para proteger intereses contrarios al desarrollo de los diferentes municipios envueltos. Son entendibles todas porque nadie quisiera ser vecino de semejantes instalaciones.

 

Ahora, es probable que, quienes lean este breve artículo piensen que lo que les digo es falso. Que es imposible que un municipio sea incapaz de entender la importancia de tener un sistema de tratamiento de aguas residuales. Más todavía, que emprendan una jornada de luchas en las calles para oponerse a la construcción del sistema cloacal en su pueblo.

 

En suma, sin importar si usted lo cree o no hay un municipio que le pusieron en bandeja de plata la construcción del sistema de tratamiento de aguas residuales. Sin pensarlo dos vece, lo rechazó de plano. La población se levantó en lucha para impedir el desarrollo urbano de su municipio.

 

 

Nota:

El polideportivo que tocaba en Gurabo, Hipolito Mejia lo mandó construir en Pequín, al lado del Centro de salud primaria Juan XXIII.

 

 

 

 

viernes, 20 de marzo de 2026

Política, guerra y silencio

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Los políticos dominicanos están asumiendo una dieta alimenticia saludable. Los efectos son palpables en estos días. La ansiedad por tener en frente un micrófono abierto parece que llegó a su fin. La cura vino con la guerra.

 

Estados Unidos e Israel empezaron una escalada militar contra Irán el 28 de febrero de 2026. La guerra inició con una batería de bombardeos aéreos sorpresivos y coordinados sobre varias ciudades iraníes. Incluso Teherán, capital iraní.

 

Donald Trump, presidente de EEUU denominó la ofensiva conjunta "Furia Épica", Epic Fury en inglés.  Por su lado, Benjamín Netanyahu, líder del gobierno de Israel la llamó en su idioma "Raring Lion".

 

Pero la sorpresa, en un santiamén cogió una vuelta peligrosa. Los sorprendidos ahora son los estadounidense e israelíes. 

 

La respuesta de Irán —por derivación— no pudo ser más irónica. Teherán lanzó un enjambre de drones y misiles hacia Israel y contra las bases estadounidenses en la zona. El gobierno iraní llamó a su respuesta Operación Promesa Verdadera IV. Una forma diplomática de decir que no hay furia, tampoco épica.

 

El motivo de este artículo —visto lo anterior— para nada pretende ser un análisis sobre la escalada bélica en la zona del Golfo Pérsico. Más bien, el tema viene para cómo descifrar porque los líderes políticos dominicanos parece que están escondidos.

 

Los lectores dirán, pero por qué tienen que esconderse los líderes políticos. Ellos no están obligados a opinar sobre una guerra que se libra tan lejos de su territorio. Y tienen toda la razón.

 

Además, a los líderes políticos del país les corresponde opinar sobre los problemas que afectan al país. Nada que ver con sorpresas guerreristas caprichosas.

 

Que la escalada bélica afectará, sin embargo, a la economía en el hemisferio occidental se sabe de sobra. El aumento brusco de los combustibles es solo un reflejo. Más de cien dólares el barril de petróleo.

 

Los políticos, no obstante, son un espécimen ávido de palabrerías. Por eso resulta rara la forma como actúan en el contexto actual. Porque en momentos que se han desatado guerras en otros escenarios lejanos —Ucrania-Rusia— por ejemplo, los análisis destemplados eran abundantes. Ahora el silencio mete miedo.

 

¿Por qué tanto silencio? No hay explicación que valga.

 

Hay una diferencia entre la escalada estadounidense e israelí contra Irán sobre las guerras anteriores está. Consiste en que, ahora son los iraníes los que van ganando en terreno y en narrativa.

 

Por tanto, resulta difícil ignorar esa realidad al momento de opinar. Y opinar contrario al amo puede ser catastrófico.

 

Por lo anterior, me parece probable que la base del silencio de los políticos esté en el temor de meter la pata.

 

Pero hay otros recursos para justificar la mudez. La frase: “el silencio es más elocuente que las palabras”, una sentencia popular que habla del poder de la comunicación no verbal. Valora el silencio como respuesta.

 

La frase es un aforismo, a menudo atribuido a la sabiduría clásica o a Sócrates. Él recomienda hablar sólo cuando lo que va decir es más hermoso que el silencio. Se asocia con la idea de que la mejor respuesta es el silencio.

 

Otro recurso retórico para justificar no hablar se encuentra en otra frase: “soy amo de mi silencio y esclavo de mis palabras”. El enunciado se hizo popular en voz del Dr. Joaquín Balaguer, expresidente dominicano. Pero en realidad, se atribuye a los filósofos Aristóteles o a Séneca.

 

Pero frente a una pregunta, el interrogado tiene el derecho de responder. Pero también el derecho de negarse a hacerlo o evadir la respuesta. La segunda opción requiere habilidad en el dominio temático de la entrevista.

 

En suma, los líderes locales están en una disyuntiva peligrosa. Primero, aceptar el riesgo de ser entrevistados. Segundo, seguir mudos. Con el primero se arriesgan a desbocarse en contra del amo, el segundo, en cambio, puede mermar la vigencia en un escenario electoral.

 

 

 

 

sábado, 21 de febrero de 2026

Leonel, cuidado con la percepción

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

La percepción en política es un arma de doble filo, te ayuda tanto como te destruye. ¿De qué depende? Todo depende de la interpretación que el candidato haga de los datos que aparentan favorables a su proyecto.

 

La interpretación señalada —por lo general— dará forma y sentido a las estrategias de avance electoral. Por lo anterior, los candidatos deberían desenterrar el por qué recibe apoyo o rechazo en una coyuntura determinada.

 

Es decir, cuáles son las razones que generan el crecimiento de la candidatura para trazar el tipo de estrategia que requieran las circunstancias. Las opciones pueden ser dos: primera, proyectar acciones para sostener el nivel de apoyo alcanzado.

 

Mantener —en segundo lugar— un crecimiento dosificado, sin aspavientos. Tratar, en consecuencia, de mantener un incremento que no amenace los contrarios. Que no se sientan avasallados. La cautela evita que los adversarios te vean como un peligro.

 

Pero hay gente que, por mucho que le adviertan, no se aguantan.

 

Fernando Mejorado, consultor y estratega electoral mexicano en una conversación virtual me dijo:

 

— Apreciado Miguel, Leonel Fernández como candidato de su partido está que crece todos los días.

 

— ¿Qué tú crees? —, preguntó.

 

— Lo primero es que, tengo dudas de que el crecimiento sea tan constante, pero hay que reconocer que está creciendo—, respondí.

 

En ese sentido, la pregunta sería: ¿Qué tan sostenible es el crecimiento registrado por el Dr. Fernández Reyna?

 

Entonces pasé a explicar mi respuesta, le expresé:

— Fernando, cuando tú eres el único candidato en la arena electoral, es lógico que concite mucho apoyo. Porque los electores necesitan tener a quien apoyar. Pero cuando se van definiendo otras propuestas las simpatías partidarias comienzan a mermar. Ese fenómeno también es natural.

 

Eso que le decía a Mejorado es lo que sucede con el Dr. Leonel Fernández, candidato a presidente de la República por la Fuerza del Pueblo. Él es el único candidato que ahora mismo está seguro.

 

Los otros dos partidos principales —PRM y PLD— carecen de una propuesta capaz de competir. Están en proceso de definición.

 

El partido gobernante —Partido Revolucionario Moderno— sus simpatías se dividen entre seis aspirantes a encabezar la propuesta presidencial del partido. Por tanto, desde que el PRM se decida por uno de los seis, el porciento de adeptos al candidato se multiplicará.

 

El Partido de la Liberación Dominicana, por su lado, divide sus seguidores entre cinco aspirantes. Y todavía pueden surgir otros.

 

Por lo anterior, es un error medir a Leonel Fernández con cualquiera de los aspirantes del PRM o del PLD.

 

Lecciones del pasado reciente: Miguel Vargas Maldonado aspiró a ser candidato del PRD en las elecciones del 2012. Superaba el 75% de preferencia. Hipólito Mejía Domínguez, expresidente, lanzó sus aspiraciones y Vargas comenzó a bajar. El día de las primarias Hipólito lo enterró.  Perdió la candidatura.

 

José Enrique Sued, exalcalde de Santiago, contaba, para el 2009 con un 85% para repetir el mandato en 2010. Pero Gilberto Serulle se pasó del PLD al PRD. El cambio lo transformó —en poco tiempo— en un fenómeno imbatible. 

 

En suma, el tres veces presidente de la República debería estar divisando estrategias para explicar los escenarios que se avecinan. Pensar, por ejemplo, en cómo se van a recomponer las fuerzas políticas después de definidos todos los candidatos. 

 

 

domingo, 8 de febrero de 2026

Entre Luca y Juan Mejía

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

El primer cuarto del siglo XXI ha registrado un avance tecnológico de dimensiones inverosímiles. Los gobiernos de turno y el sector privado simulan aprovecharlo. Realidad negada por ciertas instituciones. Aunque la gente repite: “tamo alante alante”. ¿Será verdad?

 

La historia no es “cuento’e camino”. Las universidades sin importar que sean públicas o privadas todavía están en un limbo tecnológico. Ni tan siquiera las calificaciones pueden ser consultadas en línea, menos debatir lecciones con éxito. Salvo excepción.

 

Sin embargo, el sistema bancario muestra avances que son ejemplo a seguir. Pronto será cosa del pasado las largas filas en los bancos para realizar operaciones de diferentes tipos. Cada vez son más comunes los pagos de tarjetas, facturas telefónicas, de agua, energía eléctrica vía transferencias virtuales.

 

El banco, inclusive, te permite revisar el historial del movimiento ingresos y egresos en tus cuentas. Incluye hasta los nombres de los destinatarios.

 

Ni hablar de las compañías de servicio telefónico. Estas se cuentan entre las primeras empresas que comenzaron a revolucionar el uso de la tecnología.

 

El mayor desfase se percibe en el sector público. Los retenes, la prueba deprimente del atraso en la regulación del tráfico humano y de mercancías por las fronteras. Nadie puede precisar cuáles son los traficantes.

 

La Junta Central Electoral (JCE) es otra institución que registra avances significativos en la prestación de documentos de identidad y electoral. La cédula pasó de ser un librito de mala calidad a un documento de identidad digital. Con tecnología de punta.

 

Fundió, además, la cédula y el registro electoral en un sólo documento. Las oficialías del Estado Civil las absorbió. Es decir, a la JCE le toca expedir las actas de nacimiento, las de matrimonio y las de defunción.

 

La cédula, por derivación, contiene la data del acta de nacimiento completa y mucho más. Entonces, ¿por qué para obtener cada documento en la JCE hay que entregar un acta de nacimiento y una copia de la cédula?

 

Para sacar un pasaporte tienes que sacar un acta de nacimiento y una copia de la cédula. Para inscribirse en la universidad otra acta de nacimiento y otra copia de la cédula. Para obtener la licencia de conducir otra vez lo mismo. Se repite de nuevo si va a contraer matrimonio.

 

Pero para meterte en Datacrédito como mala paga nadie te pide acta de nacimiento, ni copia de cédula, menos del pasaporte. Ellos tienen acceso a todos tus datos. Te fichan y punto. Usted se entera cuando necesitas coger un “fiao”.

 

Entonces, si a Datacrédito le dan permiso para violentar tus datos personales, ¿por qué se lo impiden a una institución de Estado?

 

¿O será que todas las instancias estatales tienen acceso, pero las autoridades prefieren ponérsela en china a los ciudadanos? O quizás, ¿será para demostrar que ellos son los que mandan?

 

Una visita a una institución pública o privada deja la percepción de una operación que logra a la perfección una fusión del atraso y la modernización. Instituciones cuyos gerentes —ahora prefieren ser llamados CEO— utilizan inteligencia artificial con mentes de la caverna.

 

Válgame Dios…  

 

Pero el acertijo de la propaganda lo compró la sabiduría popular. Las voces de la calle repiten sin cesar: “tamo alante alante”. ¿Será verdad?

 

En suma, las instituciones dominicanas se ven afectadas por un exceso de autoestima. O sea, no bien llegan a donde Lucas cuando ya quieren hacer creer que llegaron a donde Juan Mejía. A la larga la trama propagandística los delata.

 

 

 

 

 

sábado, 31 de enero de 2026

La era de los políticos intermitentes

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Cuando una bombilla encendida tiene un pestañeo se dice que esta intermitente. Pues en la política dominicana hay líderes que ejercen de manera intermitente. Nadie habló de Guillermo Moreno. Todavía.

 

La política es considerada una actividad a tiempo completo. Eso dicen los duchos en el ejercicio de la política. Hoy día esos veteranos dirían: la acción política requiere dedicación 24/7, a no ser que, se quiera servir como carne de cañón.

 

La política ejercida como oficio, por derivación, es una labor tan intensa que —en ocasiones— no deja espacio para otra actividad que esté fuera de su ámbito. Entonces, es ahí cuando se deja de ser político para pasar a convertirse en un activista pura y simple.

 

Atrapados en el activismo, los líderes políticos abandonan el esfuerzo por darle una dirección estratégica a sus seguidores. En ese derrotero terminan creyendo que todo lo que ellos hacen es lo que llevará el partido de su propiedad al triunfo. Craso error.  

 

Cuando ya la creatividad para equivocarse se agota, entonces, emprenden el camino inverso. Comienzan, en consecuencia, a caminar sobre sus propios errores.

 

De manera que, el párrafo anterior permite aclarar la afirmación hecha en el cierre de la entrada. Es cierto, no hablo del Dr. Guillermo Moreno, presidente del partido Alianza País. Para nada, porque desde que él pasó de fiscal del Distrito Nacional a político el desface se nota a leguas.

 

O sea, Moreno, al igual que su partido, son intermitentes. Es decir, salen una o dos veces por año a dar una que otra declaración pública con poca o ninguna consistencia. Eso sí, cuando se acercan las elecciones tienen que fajarse a trabajar. Tienen que hacer grandes esfuerzos para lograr una alianza rentable.

 

Pero las cosas suceden por algún fin, dicen los religiosos. La práctica de los guillermistas, la del exfiscal, ha estado sirviendo de ejemplo a la mayoría de las organizaciones políticas dominicanas. Sin importar que estas sean grandes o pequeñas.

 

Sobre todo, los partidos que una vez se gozaron el poder en demasía. Por ejemplo, el PRD y el PRSC se turnaban en el gobierno. Sin embargo, a los reformistas les tocó siempre una cuota mayor. Las dos organizaciones políticas hace tiempo que no le pegan a la bola ni con guitarra.

 

Como blancos y rojos cogieron la de Villa Diego, les tocó el turno a los morados. Dividieron la bóveda en dos nichos, uno morado y el otro verde. La Fuerza del Pueblo vive su muerte en el nicho verde. Los peledeístas sobreviven la suya en el morado.

 

El Partido Revolucionario Moderno (PRM) por su lado, anda confiado en la fuerza que da el gobierno. Ni siquiera se han ocupado de afinar su estructura electoral. Recordar a tiempo rinde sus beneficios. La confianza es peligrosa. 

 

Andar al revés —no como la ciguapa— sino como quien regresa a ninguna parte no es peligroso sino letal. Quizás como quien sabe que algo se les quedó en el pasado. 

 

Ojalá y no sea tarde cuando se den cuenta que se han convertido en partidos intermitentes. Unos resuellan semanal, mientras otros lo hacen anual. Se pone cada vez más difícil estudiar el espectro político dominicano. 

 

En suma, en el horizonte cercano se divisa la llegada de una nueva era en el quehacer político dominicano. La época de la dejadez llegó a la política. Guillermo Moreno, ahora, lidera el panteón para convertirse en ejemplo universal.

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 15 de enero de 2026

Lo dejaron vivo, por qué

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Con Nicolás Maduro Moro, presidente de Venezuela fue diferente, lo dejaron vivo. A Muamar el Gadafi en Libia y a Sadam Husein en Irak, la suerte los abandono. Los dos fueron fulminados. ¿Qué pasó ahí?

 

En el país, sin embargo, se repite la leyenda urbana sobre la captura de Francisco Alberto Caamaño en febrero de 1973. Cuentan que los captores informaron del hecho a Joaquín Balaguer, entonces presidente de la República Dominicana. El mandatario quedó en silencio.

 

Entonces, luego de dar su informe los militares le preguntaron, presidente, ¿qué hacemos con Caamaño? La respuesta, diez palabras para expresar un mar de especulaciones:

 

— Ese hombre no cabe en ninguna cárcel de este país, dijo Balaguer.

 

Los dominicanos conocen la historia del asesinato del líder constitucionalista. Francisco Alberto fue presidente interino luego de que Juan Bosch fuera derrocado por un golpe de Estado.

 

Un caso raro

 

La operación relámpago para secuestrar a Nicolás Maduro no puede ser más extraña. Un despliegue de fuerzas aérea, naval y tecnológica para apresar una pieza dentro de un proceso.

 

Aclarar de entrada que, Venezuela nunca había sufrido un ataque estadounidense en 200 años de historia desde la independencia.

 

El despliegue requirió 150 aviones, 8 helicópteros y un contingente militar de élite. Pero en un primer momento se dijo que todos salieron ilesos, que a los escoltas de Maduro no les dio tiempo ni a respirar. Falso.

 

Luego, fue confirmado el asesinato de cerca de un centenar de militares cubanos y venezolanos. Además, hubo varios soldados de Estados Unidos heridos de gravedad.

 

Un helicóptero, incluso, fue alcanzado por la artillería venezolana. Y la aeronave logró salir del espacio aéreo enemigo con serias dificultades.

 

Tanto riesgo no tiene explicación a la vista. Sobre todo, que el petróleo que —según Donald Trump— Venezuela le entregará obedece a un acuerdo firmado meses antes de la intervención militar. No. La entrega no es porque ¿doblegaron a los chavistas?

 

La operación de secuestro del 3 de enero recién pasado solamente incluyó a Maduro. El tablero sigue intacto.

 

Donald Trump ya comenzó a pagar el precio de la incursión. Hace unos días varios senadores republicanos se viraron. Estos aprobaron una moción sobre Venezuela que pone límites al presidente gringo.

 

Las compañías petroleras designadas para administrar el crudo venezolano se niegan a entrar, no creen en el plan de Trump. ExxonMobil y Chevron no creen en su propio presidente. No creen en mitos.

 

En los tribunales, por otro lado, los propósitos intervencionistas comienzan a hacer agua. El juez a cargo desestimó la acusación concerniente al Cartel de los Soles y del Tren de Aragua. O sea, ahora Maduro Moro no es acusado por narcotráfico.

 

Para colmo, es probable que en la audiencia de marzo el tribunal reconozca a Maduro como presidente legal de Venezuela. Reconocimiento que quedó implícito en la primera comparecencia.

 

Y del lado venezolano el gobierno chavista sigue igual. La estructura bolivariana continúa despachando con normalidad, a la espera de que Maduro regrese.

 

Este panorama sombrío se va despejando de a poquito. Ya quedó claro que el principal objetivo develado es el control del petróleo venezolano, que Trump dice, que es de Estados Unidos.

 

Otros dicen que las acciones estrepitosas se deben a que Estados Unidos quiere mostrar al mundo que ellos siguen siendo los que mandan. Quieren dejar claro que el imperio sigue fuerte, que no existe la cacareada decadencia.

 

El gobierno norteamericano sigue negado a ver el surgimiento de un mundo multipolar. La terquedad, el orgullo los mantiene ciegos frente a la realidad.

 

Mientras todo eso acontece, Nicolás Maduro Moro sonríe a las cámaras y a su paso recibe ovaciones de la gente. No parece un preso derrotado. Todo lo contrario, su semblante refleja la imagen de un hombre triunfante.

 

Hasta sus propios verdugos posan a su lado para hacerse fotos con él. Quieren dejar constancia que son parte de la historia. Las señales dejan la percepción del surgimiento de un líder en otra dimensión. La historia está en construcción, testigo de ello será el siglo XXI.

 

Ya se dijo, ni Sadam Husein, presidente de Irak, ni Muamar el Gadafi, presidente de Libia se salvaron. Los dos fueron fulminados. El primero en 2003 y el segundo en 2011.

 

En suma, ¿por qué a Nicolás Maduro Moro lo dejaron vivo? Es probable, sin embargo, que Maduro vivo —igual que Caamaño aquí— no quepa en ninguna cárcel.  ¿Volverá a vencer Nicolás Maduro Moros?

 

 

 

 

 

sábado, 28 de junio de 2025

El CDES: la oligarquía santiaguera contra la pared

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Saltos mortales, hombres por los aires, trompadas y sillazos auguraba para medio Santiago la Asamblea Ordinaria del CDES. Nada pasó. Para que el morbo saciara la sed emergió un conato prematuro con sonoridad escasa, silenciado en el acto.

 

La gestación del Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES) data de principio de la década del 90 del siglo pasado. Pensado en un proceso dilatado, conducido por el escritor e intelectual santiaguero Rafael Emilio Yunén, entonces director del CEUR-PUCMM. Nada se hizo al azar.

 

Poco tiempo después de fundado, sin embargo, fue secuestrado por un liderazgo falso. Todos los estamentos de dirección, incluyendo los técnicos, terminaron convertidos en figuras decorativas, prestas a celebrar lo que diga el Rey.

 

El tercer director ejecutivo se hizo del control total del CDES. Ni un mime se movía sin que él lo ordenara.

 

Para lograr apoderarse de todo aplicó las técnicas que utilizó Tartufo para quedarse con la casa y la mujer de quien confió en él. Pero el tiempo implacable comenzó a cobrar sus honorarios.

 

¿Qué es el CDES?

 

Es el acrónimo del Consejo para el Desarrollo Estratégico de la Ciudad de Santiago. Su objetivo principal es formular el plan estratégico de desarrollo de Santiago de los Caballeros. Y luego gestionar el proceso de ejecución.

 

La planificación estratégica del desarrollo del municipio toca al Ayuntamiento como gobierno local. Pero los alcaldes han concluido que es demasiado pedir con tan poquito presupuesto. Por eso entregaron la gestión del PES a una organización de las élites privadas.

 

Se deriva de lo anterior que el Plan Estratégico de Santiago (PES) sea el único proyecto que gestiona el CDES. Por esto el común de la gente suele confundir el PES con el CDES y viceversa.

 

Los primeros tres directores ejecutivos del CDES son: José Raúl Fernández, arquitecto y profesor universitario; Rosa Arlene María, arquitecta, directora actual del CIDEU en España; y Raynaldo Peguero, médico epidemiólogo.

 

¿La crisis repentina?

 

La organización se pasó más de 20 años marchando arropada de paños y manteles. Todo caminaba tan perfecto que no podía ser verdad.

 

Para coronar al Rey momo se hizo necesario hacer volar a José Raúl y a Rosa Arlene. La jugada maestra duró cerca de 20 años y amenaza con volver. 

 

Los oligarcas dueños del CDES, no obstante, se hacían de la vista gorda. Ellos quedaban embelesados con las lisonjas carnavalescas prodigadas por el Rey momo puesto de rodillas.

 

—Él es un mal necesario, decían.

 

Pero no duró cien años, ni el grupo lo aguantó. En diciembre pasado la junta directiva del CDES le propinó un jaque —pero no mate— al Rey momo.

 

Herido mortal, el Rey no se amilanó. Trazó su plan de venganza, formó una plancha para colocar una junta directiva que le devolviera el trono. Pero los caciques divisaron la saña y el 29 de mayo pasado le propinaron otro jaque.

 

Al juego del Rey momo se prestaron Ulises Rodríguez y Daniel Rivera, alcalde y senador de Santiago, respectivamente. La crisis giró sorpresivamente al llegar Raquel Peña, vicepresidenta de la República. Le dio carácter de Estado, colocó las piezas en el tablero del mismísimo Palacio Nacional.

 

Por entrar a un juego que no le correspondía, a los tres funcionarios autoproclamados líderes les contaron los votos. Y perdieron.

 

La asamblea electora

 

La Asamblea Ordinaria Electora pintaba un cambio de presidente en el CDES. La oligarquía conservadora sería derrotada por las fuerzas democráticas del Rey momo.

 

Pero los ahora participativos y democráticos —afanando por salvar la institucionalidad— intentaron confundir para variar la lista de votantes. El conato degeneró en pugna con Miguel (Miky) Lama, presidente de la Corporación Zona Franca, Santiago. Miky lo neutralizó. Le dijo:

 

— Cállese, usted habla demasiado, siéntese ya.

 

Miky parecía ser el único de los presentes que mantenía la calma. Y no era para menos, porque esta ha sido la única asamblea competitiva del CDES. Las juntas directivas anteres se escogían por consenso.

 

Tanto el CDES como el PES navegaron siempre viento en popa. El Rey momo —ahora defenestrado— se ocupaba de cada detalle. Pero lo mucho, hasta Dios lo ve.

 

La nota discordante, sin embargo, la marcó la Asamblea Electora celebrada el 29 de mayo pasado. La puja entre dos grupos dejó ver las debilidades ocultas durante décadas.

 

Los desafíos

 

Las heridas que dejó la reyerta deberán ser curadas. Ahora, las cicatrices quedarán ahí. Son un llamado a ser más vigilantes dentro de la agrupación.

 

Quiero comenzar señalando que uno de los desafíos de mayor importancia consiste en enfrentar urgente el fantasma de la división. Crear mecanismos que mantengan a raya a quienes comienzan a acumular control dentro de la agrupación.

 

El CDES debería cambiar el estilo de dirección. En vez de la manipulación, convendría priorizar la transparencia, la democracia y el respeto a los actores internos. Lo correcto sería reducir al mínimo el protagonismo del director ejecutivo.

 

Para dejar el pasado atrás —sin olvidarlo— sería propicio identificar métodos de trabajo enfocados en el contacto directo. Propósito: reforzar el nivel de participación basada en reglas claras, que cada actor se ocupe de lo suyo.

 

Recuperar la imagen impecable del CDES en sus inicios. Volver a ser ejemplo para las demás ciudades del país en materia de organización, unidad y consenso para la planificación estratégica del desarrollo.

 

Convertir el Plan Estratégico de Santiago en un instrumento de trabajo al servicio de los ciudadanos y las autoridades. Que deje de ser un libro de lujo. Que lo bajen de los anaqueles.

 

Esclarecer en los estatutos el rol de las autoridades. Que no se repita en las asambleas sucesivas la confusión del derecho al voto de los diputados y regidores. El alcalde, por ejemplo, debería ser —sin discusión— el presidente del CDES, porque él representa el gobierno del municipio.

 

En suma, la oligarquía local está entre la espada y la pared. Una de dos, decidir preservar el CDES como garantía para influir en el gobierno o, prepararse para entregar el mando a sus contrarios improvisados dentro de dos años.

 

Si optan por la primera —lo dicta la lógica— deberán dar temprano el jaque mate.