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domingo, 2 de febrero de 2014

Hacia un liderazgo ético



Por: Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes,

La etapa de vida democrática que vivimos nos está trazando que sólo logrando la erradicación de los liderazgos mesiánicos y del sectarismo infecundo por medio de una nueva visión y de un cambio de mentalidad  en nuestras entidades políticas,  se propulsarán  las metas  que urgen para vencer el atraso social, la pobreza,  la corrupción y los demás males que actualmente golpean a nuestras familias y a la sociedad en sentido general.
  
A tal efecto,  los liderazgos políticos deben  aprovechar  los muy preocupantes  problemas que está generando la crisis moral, social y económica por la que atravesamos  para reflexionar en tal sentido y asumir un rol inteligente dentro de la sociedad como principales actores de sus políticas y de la conducción de los principales estamentos del Estado, a fin de enrumbar la nación hacia el desarrollo y el establecimiento de una real justicia y  paz social.

En dichos propósitos se requiere motorizar profundas transformaciones en los partidos  para ponerlos acordes a los cambios que de ellos requieren nuestros tiempos y el mundo moderno,  así como también, asumir plenamente  los nuevos  roles  y tareas que exige y necesita nuestra nación.

Asimismo, para arribar a las metas señaladas, a la nación  le urge y a la vez reclama procurar el cese del egoísmo y la falta de unión que han lacerado a los partidos, por ser los factores  que han sido los principales generadores de muchos males, divisiones, luchas intestinas y agobios.

Por tanto, a quienes les corresponde la delicada  misión  de ser líderes políticos, deben asumir que así como el egoísmo constituye el peor enemigo de la existencia del amor y la unidad dentro las familias y la sociedad en sentido general, la práctica del mismo en las instituciones políticas es muy dañina por sumergir a sus integrantes en  la mezquindad y la mediocridad.

El cambio que estamos sugiriendo está íntimamente ligado a la ética con la que se ejecutan las acciones en el sector público, ya que los políticos actuales le han perdido el temor a la condena pública y realizan acciones que contravienen todos los parámetros del buen manejo de los recursos públicos.

Por eso, necesitamos un cambio, no de caras, sino de conciencias. Necesitamos gente seria, honesta, con una conducta apegada a las leyes y de respeto a los ciudadanos. Nos urgen políticos que estén más allá de los discursos, de los “spots” publicitarios bonitos e ingeniosos. Requerimos, de forma urgente, una conciencia nueva, una forma ética de conducir el Estado.

Además,  se requiere comprender  plenamente que para  la erradicación de  los males que nos corroen y estacan, urge promover la renovación y transformación que necesita el país, dentro de un ambiente en el que necesariamente prime la solidaridad, la unidad y  la confraternidad  entre todos los sectores sin excepción alguna, como parte fundamental del verdadero amor por la patria y el prevalecimiento de los intereses de la colectividad. 

En fin, los  líderes de los partidos políticos tienen el gran reto de conducir  sobre bases seguras al país hacia un progreso y desarrollo humano que reivindique a las dominicanas y los dominicanos,  dejando como parte del pasado los errores y fracasos que nos han arrojando los intereses personales desmedidos y las posiciones sectarias irracionales.
                                                


Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes, Director General del Consejo Regional de Desarrollo (CRD), Abogado y Politólogo. Tel. 809-244-5496 y Correo: crdnordeste@yahoo.es

miércoles, 1 de enero de 2014

CRD Nordeste: RD no necesita dioses y mesías políticos

Ysócrates Andrés Peña Reyes
Llaman a las nuevas generaciones dominicanas a despertar del letargo social



LAS GUARANAS, San Francisco de Macorís, R. D.-     El director general del Consejo Regional de Desarrollo (CRD), instó aquí a las nuevas generaciones a despertar del letargo social y vencer el miedo, a fin de que el país  pueda tomar acciones valientes  que conduzcan a la erradicación de los liderazgos mesiánicos y el perjudicial endiosamiento en el ámbito de  nuestras instancias políticas y sociales.

Ysócrates Andrés Peña Reyes, expuso que nuestra nación no necesita Dioses y Mesías políticos, sino que nuestros partidos realmente se  renueven  para que tengan la fuerza moral  y la capacidad de llevar a las funciones públicas a personas que además de ser honestas reciban la suficiente preparación para conducir con eficiencia las dependencias estatales que se les encargue dirigir y administrar.

Expresó que nuestra historia política nos ha enseñado que hemos fracasado por haber tomado el camino equivocado de creer que la solución de nuestros problemas lo pueden solucionar un determinado hombre, cuando en realidad su encaramiento por ser tan complejo depende del nivel de preparación y  capacidad  que tengan en su conjunto el universo de nuestra dirigencia política.    

Sostienen que quienes permiten que se les presente como Mesías y Redentores de la solución de los problemas nacionales, les corresponde reflexionar sobre su comportamiento, ya que el mismo en vez de beneficiar las metas de progreso humano que estamos obligados a lograr y conquistar, lo que contribuyen es a la solidificación y la profundización de los males que nos afectan y agobian.

El Director del CRD, dijo  que el mesianismo y el endiosamiento en nuestra clase política lo único que ha servido es para convertir a los partidos y los estamentos del Estado en presas fáciles del gangsterismo político y social, además para ahondar  la delincuencia, la pobreza y el atraso social.

Consideró que el liderazgo social y político que debe primar en el entorno de nuestras entidades políticas y sociales, debe ser el que asimile que ni siquiera Jesucristo como real Mesías llevó el mensaje de salvación sólo, sino que procedió a aglutinar y  preparar a un grupo de apóstoles para proclamar el perdón del pecado y la oportunidad de alcanzar el Reino de la Vida Eterna que ofrece Dios a todo el que le siga y obedezca. 

El director general del CRD, Ysócrates Andrés Peña Reyes, se pronunció en estos términos al clausurar un foro sobre el desarrollo político y social del país llevado a cabo en esta comunidad, en el que participaron líderes de los sectores agropecuarios y comunitarios de la Región Nordeste y de otras provincias del Cibao.



domingo, 10 de febrero de 2013

Las madres de nuestra patria dominicana



Las madres de nuestra patria

Por Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes

Desde la instauración de la República hasta nuestros tiempos ha sido determinante el  rol asumido por la mujer en las diferentes esferas sociales, los campos, las fábricas, las universidades, las escuelas, los hogares, las instituciones de bien social y los estamentos del Estado, a fin de hacer posible no solamente que las barreras de desigualdad entre mujeres y hombres sean derribadas, sino también la motorización de la edificación de una sociedad más justa y equitativa para todos sus componentes.
Si bien es cierto que nuestra historia no honra como debiera el papel la mujer en la lucha por la independencia y otros procesos en conquista de la libertad y del progreso social, no es menos cierto que sin los fecundos aportes realizado por ellas a la gesta de febrero no hubiéramos engendrado nuestra nacionalidad
Los Trinitarios organizaron su sociedad siguiendo una inteligente estructura en forma de grupos celulares de tres. La Trinitaria era una asociación masculina, como era la costumbre de la época, sin embargo, buscaron y encontraron la forma de incluir en sus planes la participación femenina, tan importante para la trascendencia del proyecto independentista.
A la mujer se le involucró en la conspiración, dándoles el nombre de “Comunicadas”, y así se incorporaron desde distintos escenarios, bordando una bandera, escondiendo en su casa a los Padres de la Patria, preparando los cartuchos que se usaron  y llevando de un lugar a otro la pólvora escondida entre sus faldas, en tal forma, que el papel jugado por la mujer fue tan relevante como el  protagonizado por los hombres en los campos de batalla, como resulta la participación de Maria Baltazar, primera mujer soldado de la República, quien estuvo presente, fusil en mano, la noche gloriosa del 27 de febrero y la madrugada del 28  realizando incursiones militares en pro de nuestra independencia.
Las mujeres fueron determinantes en la creación de la nueva nacionalidad, de tal forma que María Trinidad Sánchez fue víctima del crimen político, y  Josefa Antonia Pérez de la Cruz (Chepita), se constituyó en la primera “Comunicada” de La Trinitaria, facilitando su casa de la calle Arzobispo Nouel el 16 de julio de 1838, para  la fundación  del movimiento Trinitario y  la juramentación de su dirección.
Cabe destacar a Concepción Bona quien además de estar presente en el momento de la proclamación de nuestra independencia, confeccionó la primera bandera dominicana que ondeó airosa en el asta del Baluarte la noche del 27 de febrero, a la que se une María Angustias Villa, confeccionadora  con sus hermanas de la bandera que ondeó por primera vez en el Cibao, como también Ana Valverde, quien además de participar en el histórico febrero, se dedicó a recabar fondos para reconstruir los muros de Santo Domingo, a fin de que el  ejercito libertador pudiese rechazar la incursión de la tropa Haitiana.
Asimismo, también ocupan un privilegiado lugar en los anales de nuestra gloriosa Independencia, Rosa Duarte Diez, Rosa Bastardo de Guillermo, Socorro del Rosario Sánchez. Froilana Febles, Baltasara de los Reyes, María de Jesús Pina, Rosa Montas de Duverge, Filomena Gómez de Coba, Micaela Rivera y  Petronila Gaú.
A todas ellas hay que unir toda una pléyade de patriotas como Juana Saltitopa, soldada de la patria, que en forma hidalga y valiente participó en la batalla del marzo en Santiago; Manuela Diez  quien no sólo ofrendó a la patria a sus hijos, sino que puso a su disposición todos sus bienes;  Maria Baltasara Bustamante, la primera mujer marina de la república y tantas otras grandes heroínas que ofrendaron su vida y su sacrificio junto a los Trinitarios, para que disfrutemos hoy de Independencia y Nacionalidad.
“Sed justos lo primero, si queréis ser felices”, decía el Prócer, por lo que hoy, a través de estas líneas, honramos la memoria de tantas mujeres valientes que enaltecieron la lucha independentista y fueron claves para que hoy tengamos una nación libre e independiente. Loor a las patriotas dominicanas!.
El Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes es director general del Consejo Regional de Desarrollo (CRD), abogado y politólogo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Sugieren más atención a la familia


Las familias y   los valores vs la sociedad y  el Estado

Por Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes

Una información, firmada por EFE, señala que una de las firmas de inversionistas más importantes de Londres recomendó a sus clientes que dediquen más tiempo a la meditación, a mejorar sus relaciones personales y familiares, y que ignoren la máxima que dice que el dinero dá la felicidad.

Irónicamente, el consejo proviene de la multimillonaria entidad alemana Dresdner Kleinwort Wasserstein, que envió una circular a sus clientes en la que trata asuntos más filosóficos que financieros.

El informe elaborado por el estratega económico James Montier, explora el significado de la felicidad y llega a la conclusión de que alcanzarla está totalmente en conflicto con el egoísmo y que por el contrario una vida fundamentada en valores  es lo que da verdadero significado a la existencia de cada ser humano.

Para alcanzar esa felicidad y la realización personal, fortalecer la familia, como ente ideal para forjar los valores y la sanidad social,  es una meta alcanzable y necesaria para que  todos  sin  excepción logremos un modo de vida más humano y sustentable que posteriormente se extrapole positivamente a la sociedad y a las instituciones estatales.

Como parte vital de este cometido, los hogares deben asumir a toda plenitud que constituye un  principio capital el que los valores se viven en casa,  y se transmiten a los demás como una forma natural de vida, es decir, dando ejemplo, siendo primordial en esta dinámica la acción de los padres, a fin de que los niños y los jóvenes reciban verdaderas lecciones de cómo practicarlos en su mayor expresión y dimensión.

Debemos resaltar, que si bien es cierto que corresponde a los padres la responsabilidad de formar y educar a los hijos, estos últimos no quedan exentos de las tareas que deben asumir en pro de una sociedad mejor, sobre todo  por  depender sus éxitos  de valores que se aprenden en casa y se perfeccionan a lo largo de la vida, según la experiencia y la intención personal de mejorar.

De ello resulta, que el valor de las familias se reconoce y valora cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y conciencia el papel que les ha tocado desempeñar dentro de ellas, procurando no sólo el bienestar y felicidad propia, sino también del conglomerado social del que forman parte.

En procura de dicho objetivo, es de gran importancia encarar dentro de los núcleos familiares las gravísimas repercusiones que genera la práctica enfermiza del egoísmo, procurando desarrollar en quienes las integran una vocación de bien y amor por el prójimo que les reivindiquen y dignifiquen, y a la vez, que les permitan cumplir los cometidos sociales que reclaman sus comunidades para poder encarar los males que les afectan.

Las familias deben soportarse en la insustituible presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con plena disponibilidad al diálogo y a la convivencia, teniendo por enlace un esfuerzo consolidado destinado a cultivar y solidificar los valores en la persona misma, para que por su  intermediación se transmitan y enseñen a las generaciones presentes y futuras.

Entendemos saludable,  para dichos propósitos, los resultados positivos que muchas familias han encontrado en la religión y en la práctica de la piedad, como guía y motor para elevar su calidad de vida, viviendo los valores humanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes, teniendo en la fe un motivo más elevado para formar, cuidar y proteger  a sus componentes y la sociedad de que forman parte.

Formar y llevar a las familias en un camino de superación  y crecimiento constante no  resulta una tarea fácil, dadas las exigencias de la vida actual, pero eso no lo hace imposible, por tanto, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas, para una saludable supervivencia de los hogares y la sociedad, y sobre todo, de la paz que requerimos.

Ysócrates Andrés Peña Reyes es
Director General del Consejo Regional de Desarrollo (CRD),
Abogado y Politólogo.-