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jueves, 14 de octubre de 2021

A un año del “gobierno del cambio”


 

POR FELIX QUIÑONES   

 

Como yo soy un hombre pueblerino, siempre guardo las costumbres de los viejos del barrio: levantarme temprano, trabajar todos los días, respetar a los mayores etc.…etc., pero, lo que aprecio en verdad, es la cautela con que la gente de antes veía las cosas nuevas, los acontecimientos, los hechos, los pensares de las otras personas. Y a esa maña de esperar antes de hablar le pusieron un nombre; que después se convirtió en un famoso dicho o refrán: déjalo hervir, que eso se ablanda.

 

Esto lo que quiere decir, pienso yo, es que siempre debemos esperar para ver los hechos mas fríos, antes de emitir juicio o tomar decisiones. Por eso es que yo esperé un año y dos meses para decir lo que creo sobre este gobierno de Luis Abinader y su PRM. Pero, hay que estar claro que, yo no soy de ese partido; en mi caso particular, nunca he sido aliado de ningún partido político y en seis elecciones, sólo he ejercido mi derecho al voto en una oportunidad; y podría hasta pensar en hacerlo por el actual presidente, claro, de seguir ejerciendo como lo está haciendo.

 

El Ministerio de Salud y el gobierno del Presidente Luis Abinader la botaron por los 411 con las nuevas medidas preventivas en contra de la pandemia venida de China, y tenía que hacerlo, gústele o no le guste a parte de la población y como siempre, a los rancios y radicales miembros de la eterna oposición política.

 

En la República Dominicana tenemos contradicciones por caprichos, por beneficios o por joderles la vida a los demás. NO aceptamos el toque de queda, pero disfrutamos “el teteo”, NO queremos la vacuna, pero SI el vandalismo. Básicamente, obviamos lo que realmente es conveniente y apoyamos lo que nos conducirá al abismo.

 

A los “escépticos e iluminados” de aquí y de allá, que viven creando teorías para no vacunarse, yo quiero decirles que ellos tienen el derecho de suicidarse, si es que así lo prefieren, pero, cuando se enferman, hay que atenderlos en los hospitales, gastando el dinero de los contribuyentes. Y eso no está nada bien.

 

A los que pertenecen al grupo “antivacunas” debemos recordarles, que seguimos  frente a un enemigo que actúa con crueldad, y que, al parecer, China continúa manejando aCONTROL REMOTO el denominado COVID-19 como ya lo he dicho antes; y para muestra veamos el comportamiento desordenado, en el Estado sureño de Florida, en Cuba, en Brasil y la aparición de un nuevo vago llamado INFLUENCER, que se pasa el día inventando formas de como llamar la atención, para que otros vagos-idiotas les den un maldito like.

 

Estas regiones, al principio del surgimiento del COVID-19, se negaron a seguir los indicadores establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS); y de acuerdo con las evidencias, el golpe ha sido asombroso y lúgubre, a tal magnitud, referente al nuevo vago (influencer), que hasta ahora han sido fulminados varios de ellos, debido a la inclemencia del virus.

 

Y yo me pregunto, ¿por qué en República Dominicana, históricamente, se nos ha hecho tan difícil diferenciar entre lo malo y lo bueno? Estamos obligados a acatar las medidas propuestas por el Ministerio de Salud que, dicho sea de paso, no son el producto de un capricho arbitrario y antojadizo, no, son las consecuencias que nos han dejado los grupos opuestos a las reglas.

 

Otro aspecto en el que yo respaldo el gobierno de Abinader es en lo que se refiere al combate de la corrupción. Hoy día, “todo el mundo sabe que si mete la mano puede caer preso”, especialmente la gente de su partido que está en el gobierno. Eso no se sentía en el país desde los tiempos de Trujillo; y ¡qué bueno que así sea, carajo!

 

En materia de justicia, hasta ahora vamos bien; aunque, aún no se vean los resultados que todos esperamos. Queremos ver a todos los delincuentes, de un partido y de otros, detrás de las rejas, pagando su deuda con la sociedad. Con los bienes incautados, no en manos de la gente del gobierno (militares y civiles) como hasta ahora se ha venido haciendo.

 

Pero, como digo una cosa, digo la otra. Existen problemas que hay que ponerle mucha atención, porque pueden empeorar y salirse de control, como es el de la carestía de la Canasta Familiar. El gobierno tiene que evitar que la población se desespere, porque sí sucediera, la sublevación popular sería el paso inmediato;y la oposición, acorralada por la realidad política que representa Luis Abinader, aportaría gustosa “la logística” para motivar los desórdenes.

 

Recordemos lo que pasó en 1984, cuando Salvador Jorge Blanco. El pueblo se tiró a las calles y hubo que matar a cientos de personas para sofocar la poblada. Eso no se puede repetir en este llamado “Gobierno del Cambio”, aun y cuando, es evidente que las condiciones y la correlación de fuerzas son muy diferentes.

Otro foco de posibles inconvenientes es la falta de Seguridad Ciudadana, que ha sido identificado como un generador de impopularidad hacia el gobierno. Hay que meterle mano a la reforma policial, y debe ser una reforma integral, no para cambiar a los jefes principales y acomodarlos para que sigan cobrando la infame “ración del boa” y permitiendo los abusos y atropellos contra la población.

 

No podemos seguir aceptando que en la República haya escasez de policías en las calles, pero cantidades de coroneles y generales de más; oficiales haciéndose ricos en oficinas bajo aire acondicionado, mientras, miles de suboficiales y alistados recurren al vulgar “macuteo” para sobrevivir. Hay cientos o quizás miles de efectivos sirviendo en las casas de altos funcionarios o, donde su “segunda base”.

 

¡Y eso no puede continuar así!

 

sábado, 7 de noviembre de 2020

¿Realmente, habrá un cambio en el Estado dominicano?


 

POR FELIX QUIÑONES

 

Históricamente, los dominicanos hemos soñado con un cambio en las estructuras del estado, que más que un cambio sería una transformación sistemática y colectiva del mismo. Un cambio que nos prometieron y luego negaron, todas las figuras públicas que nos gobiernan desde la muerte de quien fue “batuta y constitución”, durante 30 largos años.

 

Joaquín Balaguer yRafael Bonnelly con el Consejo de Estado, Donald Reid y su Triunvirato, Joaquín Balaguer (de nuevo), Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Joaquín Balaguer (otra vez), Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Leonel Fernández (por segunda vez) y su sucesor Danilo Medina, en ese orden histórico, nos aseguraron que trabajarían para cambiar el ordenamiento heredado de Trujillo.

 

Pero, tan sólo nos han dejado anhelos,deseos, reconcomios.

 

Y debo expresar, con absoluta certeza, que los testimonios de amigos de mayoredadaseguran que, las exigencias de cambio en las pasadas elecciones estaban muy por encima de las demandasestablecidas en el año de 1978.Para entonces se buscaba, básicamente, la expulsión del doctor Balaguer del gobierno, como paso previo a su sepultara políticadefinitiva.

 

Creo sinceramente que, cien (100) días resulta muy poco tiempo para tomar como referencia el trabajo de una nueva gestión gubernamental. En este caso del presidente Luis Abinader, no se puede obviar la crisis sanitaria generada por la epidemia y su secuela, el profundo crac económico que nos agobia. Sin embargo, tenemos que admitir que, realmente se siente un aliento de cambio, y eso nadie puede ponerlo en tela de juicio.

 

En estos tres meses, el presidente ha generado iniciativas en diferentes renglones del Estado que auguran modificaciones sustanciales; cambios que claramente se distancian delestilo de trabajo de la pasada gestión. Nadie puede negar que soplen vientos muy diferentes en el ejercicio del poder. Pero, en modo alguno podemos asegurar que serán definitivos, aunque lo deseamos fervientemente.

 

El Presidente Luis Abinader está enfocado en cumplir lo que prometió en campaña, y se puede ver en algunas ramas del poder.Un ejemplo de ésto lo podemos notar, cuando el Ejecutivo no ha puesto en marcha avalanchas de cancelaciones de padres de familias que realizan una labor pública propia y necesaria para el Estado; y como era de esperarse, vinieron las reacciones de sus dirigentes de bases, y el morbo opositor que lo acusa de no poder cancelar a empleados miembros de la FP, debido al hermético y secreto acuerdo entre el PRM y Fuerza del Pueblo.

 

O quizás, entre Luis Abinader Corona y Leonel Fernández Reina

 

Señores, los dominicanos queremos un cambio y no aceptamos escusas. Pero el cambio no sólo es enterrar moralmente a los actores del danilismo y despojarlos del dinero como piden muchos en los medios y redes no, el cambio es mucho más profundo.

 

No queremos seguir escuchando que recibieron un país en quiebra, porque no es cierto.Una nación en banca rota no invierte más de 8,000 millones de pesos en bonos y una friolera de millones y millones a nivel nacional.Por ejemplo, 126 millones en los Alcarrizos y 100 millones paraterminar el hospital Vinicio Calventi.

 

A otro perro con ese cuento de la quiebra

 

Insisto enfáticamente, que necesitamos el cambio y acciones especialespara una reforma integral de las estructuras fundamentales y comunes del gobierno central. RD continúa huérfana y desprotegida en importantes aspectos del Estado, como lo es el medio ambiente, y tenemos que poner la mira en recuperar nuestros ríos, fauna, bosques, fuentes acuíferas y todos sus relacionados.

 

Sin temor a equivocarme, reitero, que el desorden migratorio que impera en RD a partir del año 1996 constituye el problema #1, el #2 y el #3, para la ciudadanía. Amigos lectores, no podemos seguir siendo el hospital de las mujeres haitianas.  No séqué espera el presidente para frenar este crimen que nos hace tanto daño y peor aún, no sabemos el rumbo que pudiera tomar. Ahí es donde nace, echa raíces y crece, la acusación de apatridia.

 

El presidente está obligado realizar profundas transformaciones, tanto en las Fuerzas Armadas como en la Policía Nacional. Que nuestros militares sean usados como choferes y lavadores de carros de funcionarios, hijos, esposas, amantes, “segundas y terceras bases”, etc.., sean afrentas del pasado. Hemos visto cómo el Ejecutivo ha disminuido el gigantesco gasto público que en el pasado era asombroso, evidencias que lo colocan en una buena posición como hombre pulcro.

 

Puedo señalar con toda seguridad que, el Presidente tiene el escenario definido para transformar su período en la mejor época moderna de prosperidad, tan fecunda como nuncaantes se ha visto en RD. Claro, para lograrlo tendría que sobrepasar en progreso a la era del Generalísimo Trujillo, que es mucho pedir.

 

¡El cambio va!

 

Tenemos las estructuras económicas, la tierra para sembrar, productos agrícolas para consumo y exportación, importantes minas millonarias y hasta yacimientos “petroleros”.Un sector poderoso y creciente como es el   turismo, zonas francas productoras y unmercado financiero único en América Latina.

 

Lo mejor de todo este panorama de esperanzas es que, tanto el PRM, como el propio Luis Abinader, están comprometidos públicamente con la honestidad ciudadana y es muy difícil que esta vez, nuestras riquezas sean despilfarradas por funcionarios, familiares, amigos y amantes; tal y como sucedía en gobiernos anteriores.

 

En este punto, no puedo dejar de mencionar la importancia de la oficina de doña Milagros Ortiz Bosch, cuya encomienda es frenar la corrupción y por supuesto,  seguir rindiéndole honor a ese apellido que con tanta dignidad y orgullo ha llevado por más de ocho décadas.

 

Y para abotonar toda esta bonanza contamos con el respaldo de una comunidad residente en el Exterior que garantiza la macroeconómica con un flujo permanente de divisas a través de las remesas. Pero, tengo que decirlo y ojalá que me oiga el presidente Abinader: los dominicanos que vivimos fuera del país, nos sentimos marginados y maltratados y aquí tampoco ha llegado el Cambio.

 

Como también tengo que decirle al Presidente que no estamos conformes tampoco, con el maltrato que se le ha dado al problema fronterizo. Siento que el Pensamiento Trinitario no está presente en las políticas migratorias y nuestras costumbres y cultura se están perdiendo.

 

¡Los haitianos son nuestros vecinos, apreciamos y contratamos su mano de obra, pero, tiene que ser regulada, como se hace en todas partes del mundo!

 

Para finalizar, sólo me resta resaltar la valentía de nuestro Presidente a la hora de decidir entre el diablo y Dios. Me refiero a la correcta posición que ha tomado en lo concerniente a las relaciones que debemos tener con China Popular y el aliado #1 de los dominicanos, Estados Unidos.

 

 

 

Felix Quiñones es dirigente deportivo y comunitario en NYC