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miércoles, 9 de julio de 2025

Contra la difamación y la injuria

Por Juan TH

 

Estoy en contra de la difamación y la injuria. Lo he dicho durante toda mi vida profesional de más de 40 años. He sido sometido a la justicia durante ese lapso en un par de ocasiones sin que hayan prosperado.

 

La ley de expresión y difusión del pensamiento es bastante clara. La Constitución, también. Todos tenemos derecho a decir lo que pensamos sin ningún tipo de coerción, pero sin lesionar la privacidad de las personas y su buen nombre, a lo que todos los ciudadanos también tenemos derecho.

 

Para acusar a una persona, no importa su condición social, político, empresario, funcionario del gobierno, artista, deportista, periodista, abogado o comunicador, hay que tener pruebas documentada en cualquiera de sus formas.

 

Usted no puede ultrajar o denigrar a los demás por odio, conjeturas, comentarios callejeros o porque alguien le dijo tal o cual cosa, sin sustento, lo cual me recuerda los llamados tres filtros   que se le atribuyen al filósofo de la antigua Grecia, Sócrates, que consiste en preguntar, antes de recibir una información, si es útil, bueno y verdadero. Si lo que me vas a decir no es bueno, útil o verdad, no me lo digas, porque no me interesa.  

 

Todo el que se sienta difamado o injuriado, por razones políticas, económicas o sociales, debe acudir a la justicia, que es el instrumento legal más idóneo. Nadie debe tomar la justicia en sus manos, aunque, a decir verdad, en ocasiones no hay más alternativa dada la complicidad del Ministerio Público y de los jueces.

 

De un tiempo a esta parte las redes sociales se han convertido en armas letales para destruir reputaciones, dañando la imagen y el buen nombre de muchos ciudadanos funcionarios gubernamentales, dirigentes públicos, empresarios, etc.

 

Es penoso, que algunos funcionarios se dejen chantajear por determinados “comunicadores sociales” para que no hablen de ellos, ni en bien, ni en mal. Otros pagan para dañar la imagen y la reputación de sus propios compañeros de partido en la lucha interna que libran los “presidenciables”.

 

Gente del gobierno y del PRM, patrocinan, con mucho dinero,  a verdaderos delincuentes de  las redes sociales y sus plataformas, para que “acaben” , con denuncias de corrupción falsas,  con sus propios compañeros de partido y del Estado, algo inaceptable que el presidente Luis Abinader debe impedir ordenándole al jefe de la DNI, Luis Soto, una investigación exhaustiva de quienes son los que pagan con recursos públicos,  la difamación y la injuria de sus compañeros, para proceder a su desvinculación del gobierno y del partido.

 

Es tiempo de parar a los que hacen del periodismo y la comunicación, una fuente de enriquecimiento. La degradación de la comunicación ha llegado demasiado lejos. Algo había que hacer para detener los agravios y las ofensas a la dignidad de las personas.

 

Repito: hacen bien los funcionarios, dirigentes políticos, empresariales, etc., en someter a la justicia a los difamadores que han hecho de la mentira, un negocio buscando “like”, (me gusta), con palabras obscenas y vulgares, despertando el morbo en una población con escasa educación y poca cultura, lo cual le impide distinguir entre lo bueno y lo malo, creyendo que los Fake Niws (noticias falsas) son verdaderas y creíbles, consumiéndolas sin ningún sentido crítico. (“Lo dijeron en las redes, lo ley en el periódico o lo escuché en la radio”, sin detenerse a investigar o verificar la información. Agreguemos la Inteligencia Artificial, un instrumento que puede ser usado para lo positivo y lo negativo.

 

Conozco a muchas personas que al ser injuriada o difamada no acuden a la justicia porque “es perder tiempo y dinero pagando abogados”. Hay algo de verdad, principalmente por la complacencia o incompetencia de la justicia que alarga los procesos, como le sucedió al expresidente Hipólito Mejía que, tras ser injuriado y difamado groseramente por un senador, debió esperar más de cinco años para que la Suprema Corte de Justicia se pronunciara favorablemente. Casos como ese suceden frecuentemente. “Justicia tardía, es justicia denegada”, dicen los juristas. El sistema de justicia tiene que funcionar correctamente. Hay que dar algunos ejemplos en el país para detener esa práctica malsana de dañar la imagen, el buen nombre y la privacidad de las personas.

 

En este país se les ha perdido el respeto a los padres, a los maestros, a los ancianos. Todos estamos expuestos a la difamación y la injuria, sin consecuencias judiciales. 

 

Repito: todo aquel ciudadano, hombre o mujer, funcionario o funcionaria, que se sienta ofendido en sus funciones públicas o privadas, debe acudir a los tribunales y reclamar se haga justicia, reparando el daño causado en los medios de comunicación. 

 

  

 

  

 

  

 

miércoles, 20 de octubre de 2021

Tribunal condena a Juan Mateo Guerrero a un mes de prisión por difamación e injuria contra Guido Gómez Mazara


El comunicador deberá cumplir un mes de prisión en cárcel de Najayo.

 

SANTO DOMINGO, R. D.-  La Segunda Sala Penal del Distrito Nacional condenó a un a mes de prisión y al pago de una indemnización de un millón de pesos como reparación económica al comunicador Juan Mateo Guerrero, acusado de difamación e injuria a través de medios tradicionales y electrónicos en perjuicio del dirigente político Guido Gómez Mazara.

 

El tribunal acogió de forma íntegra la solicitud del Ministerio Público y dictaminó que el imputado es culpable de los hechos que le imputaban.

 

Gómez Mazara demandó a Mateo por externar mentiras en su contra de forma reiterada a través de medios de comunicación electrónicos.

 

“La segunda sala penal acaba de condenarlo por difamación e injuria, a un mes en Najayo y un millón de pesos como reparación económica. Una vez más, la verdad imponiéndose sobre la mentira y sus propaladores. El tiempo de Dios es perfecto. ¡Cayó el primero!”, manifestó Gómez Mazara.

 

El expediente acusatorio detalla que dichas publicaciones fueron ampliamente divulgadas a través de un medio, así como en las redes sociales, lo que provocó daños al denunciante y expuso a su familia, a su clientela como abogado y a su imagen pública.

 

El Ministerio Público atribuyó a la conducta del condenado Juan Mateo Guerrero la calificación jurídica prevista y sancionada en los artículos 21 y 22 de la Ley 53-07, sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, así como los artículos 59 y 60 del Código Penal Dominicano y los artículos 21 y 22 de la Ley 53-07.

 

El exconsultor jurídico del Poder Ejecutivo también, tiene una demanda por la misma razón, contra los comunicadores Ángel Martínez y Rafael  Linares.

 

En los próximos días ese mismo tribunal conocerá la audiencia en contra del comunicador Rafael Linares, quien ha mantenido una campaña en contra de Gómez Mazara a través de su canal de youtube, así como en sus redes sociales.

 

sábado, 19 de junio de 2021

Difamando al presidenete


 

                                       

Por JUAN T H

 

Conozco a Luís Abinader hace más tiempo del que recuerdo, cuando visité su casa hace muchos años para una entrevista con su padre don José Rafael Abinader, aspirante entonces a la nominación presidencial. Luís era apenas un joven de no sé cuántos años que escuchaba con atención lo que decía “el viejo”. Ha llovido mucho desde aquel día, tanto, que hoy tiene 54 años de edad (lo cumplirá el 12 del próximo mes) y se convirtió en presidente de la República, lo que no logró su progenitor que murió no hace mucho a la edad de 96 años. (Luís es el primer presidente nacido después de la muerte del dictador Rafael L.Trujillo)

 

Luís proviene de una familia funcional creada por Doña Rosa Sula Corona y don José Rafael quienes formaron a sus hijos con valores éticos y morales que aún perduran en ellos. Don José Rafael, ocupó cargos importantes en distintas administraciones, era un hombre íntegro y riguroso que predicaba con el ejemplo. El hoy presidente de la nación pasó su juventud estudiando y aprendiendo de las lecciones del hogar.

 

Luís no tiene deudas con el pueblo dominicano que no sean las que asumió cuando decidió ser dirigente político y aspirante a la presidencia de la República. No mató a nadie, ni le robó un peso al Estado. Llegó a la presidencia limpio, sin culpas que pagar. Algo raro, tal vez porque nació después de la muerte del tirano, del golpe de Estado contra Bosch, de la revolución de abril, del asesinato de Manolo Tavares y sus compañeros de las Manaclas, del coronel de abril, Francisco Caamaño y los demás expedicionarios de Caracoles. Era un niño durante los 12 terribles años de Joaquín Balaguer (1966-78) y cuando ganó el PRD ese año, con don Antonio Guzmán, quien despolitizó las Fuerzas Armadas, derogó las leyes anticomunistas, liberó a los presos políticos y permitió el regreso de los exiliados, realizando un gobierno democrático y plural.

 

Luís llegó rico -millonario- al gobierno, con una mochila sobre sus espaldas llena de principios y valores que le inculcaron sus padres. Tiene una esposa (Raquel Arbaje) y unas hijas (Esther Patricia, Graciela Lucia y Adriana Margarita) a quienes no le puede fallar, ni le perdonarían desafueros. Ha dado señales de honestidad y transparencia durante los meses que tiene gobernando, desprendiéndose de una parte del poder que le asigna la propia Constitución de la República, designando una Procuradora sin vínculos partidarios y de una trayectoria de casi 50 en la judicatura sin mácula, como Mirian Germán, a la doctora Milagros Ortiz Bosch encargada de vigilar el comportamiento ético y moral en todo el gobierno; a Carlos Pimentel, de Participación Ciudadana, en Compras y Contrataciones.

 

Orquestar una campaña difamatoria contra Luís Abinader es una canallada propia de cobardes mercenarios mediáticos que por dinero son capaces de matar hasta a su madre. Es una acción deleznable que toda persona decente debe rechazar y que ningún medio de comunicación serio y que respete a sus lectores, le puede dar aquiescencia.

 

Se puede no estar de acuerdo con determinadas políticas y acciones del gobierno y del propio Luís. Eso, lejos de ser malo es bueno en una democracia.  Yo, por ejemplo, no estoy de acuerdo con parte de su política exterior, con el muro que se pretende construir en la frontera y con algunas decisiones de Estado que se han tomado. Es mi derecho y lo defiendo a rajatablas. Pero nadie, absolutamente nadie puede acusar a Luís de tener vínculos con la corrupción o el narcotráfico. Repito, es una bajeza inaceptable.

 

Es innegable que en los gobiernos anteriores no se había enfrentado con tanta fuerza ni con tanto éxito tanto la corrupción como el narcotráfico. Ahí están las estadísticas. Lo que ha hecho el vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa al frente de la DNCD, no tiene precedentes.  Es un golpe tras otro al narco. Eso no ocurría durante los gobiernos del PLD. Los que están pagando cientos de miles de dólares -fruto de la corrupción y el saqueo de los bienes del Estado- para una campaña mediática para intentar dañar la imagen del presidente Luís Abinader fracasarán, quedarán evidenciados más temprano que tarde como la basura que son. Y pagaran sus culpas en los tribunales. (Yo lo resolviera en otro escenario…)