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sábado, 11 de octubre de 2025

Luis Abinader cumple con una de las obras hídricas más importantes del país

Por Darwin Féliz Matos

 

Cuando el entonces candidato presidencial Luis Abinader presentó su programa de gobierno, dejó claro que su visión no se limitaba a grandes obras visibles, sino a soluciones que impactaran directamente la calidad de vida de los dominicanos. Entre ellas, el agua potable ocupó un lugar central: garantizar su acceso como un derecho humano y una base de salud pública.

 

Desde el inicio de su gestión, el presidente Luis Abinader ha demostrado que gobernar es servir, y servir es mejorar la vida de la gente. Entre las muchas iniciativas que definen su visión de desarrollo humano y social, el acceso al agua potable y el saneamiento ambiental ocupan un lugar privilegiado. No son simples obras de infraestructura; son pilares de salud, dignidad y progreso.

 

Hoy, casi cinco años después, esa visión se materializa con la ampliación del Acueducto Oriental Barrera de Salinidad y el Trasvase a Santo Domingo Norte, una obra que consolida uno de los compromisos sociales más trascendentes de esta gestión. No se trata solo de ingeniería y caudales, sino de dignidad, salud y bienestar para más de dos millones de personas.

 

Con esta ampliación, el acueducto elevará su capacidad de producción a más de 45 millones de galones diarios, asegurando un suministro estable, confiable y de calidad para una población que supera los 850 mil habitantes. Se trata de una intervención que no solo fortalece la seguridad hídrica, sino que también tiene un impacto directo en la salud pública, reduciendo enfermedades de origen hídrico y elevando la calidad de vida de las comunidades.

 

El agua como política de Estado

 

Luis Abinader ha comprendido que el agua no es un recurso más: es la base de todo desarrollo sostenible. Su visión de gestión hídrica va más allá de la infraestructura, apostando por un modelo que vincula el agua con la salud, la equidad y la resiliencia climática.

 

Cada proyecto impulsado en este sector responde a un mismo principio: el agua es un derecho, no un privilegio.

 

Esa misma filosofía se refleja en el saneamiento de la cañada de Gurabo, en Santiago, otra de las grandes obras ejecutadas por el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA). Allí, la transformación no se limita al entorno físico; es una revolución social y sanitaria que rescata la dignidad de miles de familias que por años convivieron con la contaminación y el abandono.

 

Así como el Acueducto Oriental devuelve agua limpia a los hogares de Santo Domingo, el saneamiento de Gurabo devuelve salud, esperanza y calidad de vida al corazón del Cibao.

 

Ambas obras —una en el sur y otra en el norte— son el espejo de una misma visión presidencial: garantizar que el desarrollo llegue donde más se necesita. Son acciones que evidencian una gestión que no se mide solo en kilómetros de tuberías, sino en bienestar humano, en niños que crecen más sanos y en comunidades que respiran un ambiente más limpio y digno.

 

Más que obras, un legado de salud y desarrollo

 

El Acueducto Oriental Barrera de Salinidad no solo resolverá la demanda actual de agua potable en Santo Domingo Este y Norte; también preparará la región para los desafíos del futuro. Con una capacidad de producción de 6 metros cúbicos por segundo, el proyecto responde a las proyecciones de crecimiento urbano y a las presiones del cambio climático, garantizando resiliencia y sostenibilidad para las próximas generaciones.

 

De igual manera, el saneamiento de Gurabo, con su impacto ambiental positivo y la recuperación de espacios públicos, simboliza el compromiso del Gobierno con una nueva cultura del agua y la salubridad. Ambos proyectos, bajo la dirección técnica de INAPA, no solo transforman territorios, sino mentalidades, promoviendo una ciudadanía más consciente del valor de los recursos naturales.

 

Luis Abinader: compromiso cumplido

 

A medida que la ampliación del Acueducto Oriental entra en su fase final, el país puede constatar que Luis Abinader ha convertido sus promesas en realidades tangibles. Su administración ha llevado el agua donde antes no llegaba y ha hecho del saneamiento una prioridad nacional.

 

Cuando en enero de 2026 esta obra entre en pleno funcionamiento, miles de familias podrán abrir sus llaves con la certeza de que el agua limpia fluirá, símbolo de un Estado que cumple y de un Gobierno que pone primero a su gente.

 

Porque, al final, el desarrollo no se mide solo en carreteras o edificios, sino en la capacidad de un país para garantizar los servicios básicos que dignifican la vida.

 

Y en ese sentido, la ampliación del Acueducto Oriental y el saneamiento de Gurabo son más que obras: son sellos de un compromiso social inquebrantable y testimonios de un liderazgo que ha hecho del agua un motor de equidad, salud y esperanza para todos los dominicanos.

 

sábado, 4 de octubre de 2025

El puente que Dio Astacio no ha vuelto a cruzar en Cancino Adentro

Por Darwin Feliz Matos

 

Santo Domingo Este. – En Cancino Adentro y El Tamarindo hay una cañada que no solo divide territorios, sino que también separa las promesas de la realidad. Allí, justo en la ruta de guagua la 39 y con desembocadura en el río Ozama, el puente colapsado sigue esperando ser reconstruido, pese a que el alcalde Dio Astacio prometió en campaña que lo levantaría en los primeros cien días de gestión.

 

Durante aquellos días de fervor electoral, Astacio arremetía contra sus antecesores, Alfredo Martínez y Manuel Jiménez, acusándolos de insensibles y malos gerentes. Acompañado de comunitarios y dirigentes, aseguró que, de llegar al cabildo, pondría manos a la obra de inmediato. Hoy, lo único que sigue en pie son las palabras olvidadas y la cañada abierta, obligando a los vecinos a pagar 25 pesos por cruzar en una yola improvisada. Estudiantes, trabajadores y amas de casa desafían a diario la corriente con la esperanza de llegar al otro lado sin convertirse en titulares trágicos.

 

Curiosamente, el video de aquellas promesas —que alguna vez fue viral en las redes sociales del propio alcalde— desapareció de su perfil oficial como si nunca hubiera existido. Lo que Astacio quizá no previó es que los comunitarios de Cancino Adentro y El Tamarindo no necesitan un archivo digital para recordar lo que se les prometió. Su memoria sigue tan viva como la cañada que les corta el paso.

 

Mientras tanto, recientemente el Ayuntamiento de Santo Domingo Este aprobó más de 24 millones de pesos en publicidad institucional. Una suma millonaria destinada a promover el Presupuesto Participativo, la prevención en la temporada ciclónica y la seguridad vial bajo el lema “Menos Velocidad y Más Vida”. Campañas loables en el papel, pero que para quienes deben montar una yola en plena ciudad parecen más un chiste cruel que una solución real.

 

“Se habla de participación, prevención y seguridad, pero lo que realmente necesitamos es un puente, calles en condiciones y recogida de basura”, reclaman los vecinos, que ven cómo su problema esencial se ahoga en el mismo río donde desemboca la cañada.

 

Al final, el puente que nunca se construyó terminó convirtiéndose en una metáfora de la política dominicana: sirve para hacer campaña, pero no para cruzar. Y esa, justamente, es la orilla que Dio Astacio aún no ha tenido el valor de pisar.

 

miércoles, 1 de octubre de 2025

El gran impacto social del saneamiento del Arroyo Gurabo

Por Darwin Feliz Matos

 

Por décadas, el arroyo Gurabo representó una herida abierta en el corazón de Santiago. Sus aguas contaminadas, sus riberas convertidas en vertederos improvisados y el hacinamiento de familias a su alrededor lo convirtieron en un símbolo de abandono estatal y de exclusión social. Cada temporada de lluvias era sinónimo de tragedia, con vidas en riesgo, viviendas anegadas y comunidades enteras atrapadas en un círculo de pobreza e insalubridad.

 

Hoy, gracias a una visión política decidida y a una gestión técnica comprometida, esa realidad está cambiando de manera irreversible. El saneamiento y la readecuación ambiental del arroyo Gurabo no es solo una obra de ingeniería: es la muestra más palpable de lo que significa gobernar para la gente y dignificar la vida de los más vulnerables.

 

Una intervención sin precedentes

 

El proyecto, que supera una inversión de RD$3,265 millones y que ya alcanza un 80% de ejecución, impacta directamente a más de 12 mil familias y de forma indirecta a casi un millón de santiagueros. Sus alcances van mucho más allá de la construcción de 2.6 kilómetros de canal y más de 8 kilómetros de redes de saneamiento de aguas residuales.

 

Se trata de una transformación integral: reubicación ordenada de más de 1,200 familias en el moderno proyecto habitacional Hato del Yaque; reducción del 25% de la contaminación que llegaba al río Yaque del Norte; disminución en un 80% de las inundaciones que históricamente golpeaban la zona; eliminación de más de 30 puntos de droga que fomentaban la violencia; y creación de parques lineales, espacios ecológicos y áreas seguras para el disfrute de la comunidad.

 

Impacto ambiental y social

 

El saneamiento del Gurabo no solo mejora el entorno urbano, sino que establece un nuevo paradigma de desarrollo sostenible en la República Dominicana. Con la reforestación de los alrededores, la recuperación del bosque ribereño y la protección de especies, la intervención garantiza la preservación del río Yaque del Norte y convierte a Santiago en referencia nacional en materia de gestión hídrica y urbana.

 

Los beneficios también se sienten en el tejido social: niños que ahora asisten con mayor regularidad a la escuela, familias que ya no viven bajo la amenaza del desbordamiento, comunidades que recuperan su dignidad y un clima de seguridad que fortalece la convivencia ciudadana.

 

El liderazgo detrás de la obra

 

No se puede hablar del éxito de este proyecto sin reconocer el compromiso y la dedicación del director del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), Wellington Arnaud, quien ha hecho de esta intervención una causa personal. Su visión, disciplina y cercanía con las comunidades han sido determinantes para que esta iniciativa avance con el ritmo y la calidad que hoy exhibe.

 

El presidente Luis Abinader tomó la decisión histórica de rescatar el arroyo Gurabo en plena pandemia, demostrando valentía política y sensibilidad social. Sin embargo, convertir esa decisión en una obra tangible y de alto impacto requirió de un equipo técnico entregado, con Arnaud a la cabeza, que ha sabido coordinar esfuerzos públicos y privados, académicos y comunitarios, en un modelo de gestión participativa y sostenible.

 

Una obra que marca época

 

Por más de seis décadas, el Gurabo fue un problema ignorado por las gestiones anteriores. Hoy se erige como ejemplo nacional de cómo la voluntad política, unida a una gestión eficiente, puede revertir décadas de abandono y exclusión. Esta es, sin duda, la obra de mayor impacto social y medioambiental que se ha ejecutado en Santiago y probablemente en toda la República Dominicana.

 

El saneamiento del arroyo Gurabo no solo transforma un espacio físico: transforma vidas, protege el medioambiente y abre camino a un modelo de ciudad más humana, segura y sostenible. Es, en definitiva, una demostración de que cuando se gobierna con visión y compromiso, la esperanza se convierte en realidad.

 

 

 

 

viernes, 5 de septiembre de 2025

El PRM debe mirarse en el espejo del PLD

Por Darwin Feliz Matos

 

El Partido Revolucionario Moderno (PRM), actual organización gobernante de la República Dominicana, atraviesa un momento crucial en su historia. Con cinco años al frente del Estado y una segunda victoria presidencial obtenida por amplio margen, el PRM enfrenta el desafío no solo de gobernar con eficiencia, sino de evitar repetir los errores que condenaron a su principal antecesor: el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

 

Los ejemplos sobran. El PLD, una maquinaria electoral que gobernó durante dos décadas casi ininterrumpidas, cayó estrepitosamente, víctima de su propia arrogancia, divisiones internas, y, sobre todo, de una corrupción sistémica que terminó tocando incluso el entorno más cercano del expresidente Danilo Medina. La historia está ahí, reciente, documentada, y con varios de sus protagonistas aún enfrentando procesos judiciales.

 

Uno de los casos más emblemáticos es el de Maxi Montilla, cuñado del exmandatario, quien admitió ante el Ministerio Público haber tejido una red empresarial para beneficiarse indebidamente del sector eléctrico, obteniendo contratos millonarios. Su acuerdo con las autoridades incluye el pago de más de 3,000 millones de pesos y el compromiso de testificar contra otros implicados. Un caso que, más allá de lo legal, ha dejado profundas heridas morales y políticas, incluso dentro de la familia presidencial.

 

Luis Abinader, en contraste, ha mantenido una imagen de pulcritud y distancia de los negocios del Estado. Sus familiares no han sido señalados en escándalos ni se han aprovechado del poder. Sin embargo, esa virtud personal no basta para blindar a un gobierno. Existen funcionarios dentro del PRM que, lejos de seguir el ejemplo de transparencia del presidente, se comportan como si fueran propietarios de las instituciones que dirigen, creyendo que el voto recibido les otorga un cheque en blanco para actuar sin rendir cuentas.

 

Esa es una señal de alerta que el PRM no puede ignorar.

 

La tentación del poder absoluto

 

La mayoría legislativa que hoy ostenta el PRM debe utilizarse con responsabilidad y visión de Estado. Gobernar no es avasallar. La historia reciente demuestra que cuando un partido se aleja de la autocrítica y del respeto a la institucionalidad, termina siendo castigado por el pueblo, como le ocurrió al PLD. Y más aún en un tiempo en el que la ciudadanía está cada vez más vigilante, empoderada y dispuesta a denunciar los excesos del poder.

 

El balance de estos cinco años de gobierno ha sido mayoritariamente positivo. La gestión de la pandemia, la recuperación económica, el fortalecimiento institucional, la independencia del Ministerio Público y la inversión en infraestructuras son logros innegables. Pero el desafío del segundo mandato será aún mayor, porque ahora no basta con hacer bien las cosas: hay que evitar que otros las hagan mal en nombre del gobierno.

 

El riesgo de la fragmentación interna

 

Otro espejo en el que debe mirarse el PRM es el de la desunión interna. El PLD no cayó solo por corrupción, sino por la incapacidad de gestionar sus diferencias. Las pugnas entre danilistas y leonelistas, la imposición de candidaturas, la pérdida de contacto con las bases, y la desconexión con los principios fundacionales del partido terminaron por descomponerlo desde adentro.

 

El PRM, joven aún como organización, ha mostrado signos de descoordinación, de clientelismo disfrazado de institucionalismo, y de imposiciones desde las cúpulas. La lección está clara: ningún partido sobrevive si abandona sus valores o se aleja del pueblo que lo llevó al poder.

 

La política, como la concibió Duarte

 

Como advirtió Juan Pablo Duarte, “la política no es una especulación; es la ciencia más pura y digna, después de la filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”. Gobernar bien no es solo construir obras o mantener la economía estable. Es garantizar que cada funcionario entienda que su rol es servir, no servirse del Estado.

 

Luis Abinader ha sido un ejemplo de integridad. Pero si su entorno no lo acompaña con el mismo nivel de compromiso ético, el desgaste será inevitable. La corrupción no siempre nace del presidente, pero lo termina alcanzando si no se enfrenta con determinación desde todos los frentes.

 

Una advertencia a tiempo

 

El PLD fue advertido muchas veces, pero prefirió ignorar los síntomas del cáncer institucional que lo consumía. Hoy, algunos de sus líderes enfrentan la justicia, su base está fragmentada, y el partido que una vez dominó todos los poderes del Estado es apenas una sombra de lo que fue.

 

El PRM está a tiempo de evitar ese destino.

 

No se trata de gobernar por gobernar. Se trata de construir un legado. De demostrar que la política puede ser diferente. Que se puede ejercer el poder con decencia, con humildad, y con responsabilidad. Pero para lograrlo, se necesita vigilancia interna, firmeza contra la corrupción, y una renovación constante del compromiso con el pueblo.

 

De lo contrario, el mismo espejo que hoy le permite al PRM mirar los errores del pasado, podría convertirse mañana en un reflejo incómodo de su propio
 

domingo, 31 de agosto de 2025

Adolfo Pérez: un funcionario eficiente y dedicado al servicio público

Por Darwin Feliz Matos

 

En la arena política dominicana, donde la confianza ciudadana en las instituciones suele ser un terreno frágil, emergen figuras que devuelven la esperanza de que el servicio público puede ejercerse con ética, compromiso y resultados tangibles. Uno de esos nombres es el del ingeniero Adolfo Pérez de León, recientemente designado por el presidente Luis Abinader como director del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie).

 

Su nombramiento no es fruto de la casualidad ni de la coyuntura. Se trata de una decisión que responde a la lógica de la eficiencia demostrada, a la trayectoria intachable y al sello de transparencia que ha acompañado cada etapa de su ejercicio público. No hablamos aquí de halagos gratuitos, sino de la constatación de hechos que han marcado la diferencia en instituciones sensibles para la vida nacional.

 

El sello de Promese/Cal

 

Durante su paso por el Programa de Medicamentos Esenciales y Central de Apoyo Logístico (Promese/Cal), Pérez de León dejó claro que la administración pública puede ser sinónimo de eficiencia cuando se combina la disciplina con el compromiso social. Las Farmacias del Pueblo se fortalecieron como nunca antes, logrando no solo ampliar su cobertura a lo largo y ancho del país, sino también garantizar acceso digno y oportuno a medicamentos a miles de dominicanos, en especial a los más vulnerables.

 

En un contexto donde la gestión de presupuestos millonarios y procesos de licitación suele ser terreno fértil para la suspicacia, el nombre de Adolfo Pérez jamás se asoció a irregularidades ni a sombras de corrupción. Ese solo dato basta para comprender por qué su figura despierta confianza y por qué su estilo de gestión ha sido recibido con entusiasmo en cada nuevo reto que asume.

 

Un funcionario que trabaja con las luces encendidas

 

Quienes le conocen destacan su disciplina férrea y su hábito de jornadas prolongadas, no como un gesto de sacrificio vano, sino como garantía de control, seguimiento y resultados. Pérez es de los que entiende que el Estado no admite improvisaciones, y que cada decisión tiene un impacto directo en la vida de miles de familias. Esa visión lo convierte en un activo invaluable en tiempos donde la población exige transparencia y eficiencia en cada centavo invertido.

 

El desafío de Inabie

 

El nuevo rol de Adolfo Pérez de León en Inabie representa mucho más que un nombramiento administrativo: es una apuesta al futuro de la niñez y la adolescencia dominicana. Asegurar desayunos escolares nutritivos, uniformes de calidad y calzados adecuados para nuestros estudiantes es una tarea que demanda más que técnica; exige sensibilidad social y capacidad gerencial a partes iguales.

 

Con Pérez de León al frente, la población puede confiar en que ese delicado engranaje funcionará con la misma seriedad con la que antes se gestionaron las farmacias comunitarias y el acceso a medicamentos. No se trata únicamente de números o balances, sino de bienestar directo para cientos de miles de niños y adolescentes que constituyen el presente y el porvenir del país.

 

Un acierto presidencial

 

La designación de Adolfo Pérez al frente de Inabie es, sin duda, un acierto político y administrativo del presidente Luis Abinader. Su nombramiento no solo envía un mensaje de confianza en la capacidad y la integridad de un funcionario probado, sino que también transmite tranquilidad a la ciudadanía: el futuro inmediato de la asistencia estudiantil está en buenas manos.

 

En tiempos de escepticismo, la figura de Adolfo Pérez encarna lo que debería ser el norte de todo servidor público: trabajar con eficiencia, transparencia y sensibilidad social. Su historia personal y su hoja de servicios lo confirman. Hoy, más que nunca, el país necesita funcionarios como él: comprometidos con la gente y alejados de intereses mezquinos.

 

El optimismo con el que ha sido recibido este nombramiento no es casualidad; es la consecuencia natural de una gestión pública coherente y ejemplar. Y si el pasado reciente sirve de guía, los niños, niñas y adolescentes de la República Dominicana pueden sentirse confiados: en Inabie tienen a un aliado que no descansará hasta garantizar su bienestar.

 

martes, 22 de julio de 2025

Aspiraciones prematuras y el desaliento de las bases: una alerta para el oficialismo

Por Darwin Feliz Matos

 

Bajo la premisa de que “desde el poder se gana como quiera y con quien sea”, muchos funcionarios y dirigentes han emprendido una carrera anticipada con miras a convertirse en el candidato oficialista para el próximo proceso electoral. Sin embargo, varios de estos aspirantes no han renovado sus compromisos con las bases ni con la dirigencia media del partido, y pretenden conquistar el favor popular únicamente con promesas futuras.

 

Lejos de la empatía que exige el liderazgo político, algunos han optado por ignorar las señales de alerta que emanan de un electorado silente que, aunque no alza la voz, aguarda con paciencia “en la bajadita” para pasar factura. Esta franja crítica del electorado no olvida el esfuerzo, la lucha ni los sacrificios realizados durante los tiempos de oposición.

 

Aunque algunos simpatizantes asisten a las reuniones de estos aspirantes, muchos lo hacen movidos por la esperanza de que se les resarza una deuda acumulada a lo largo de décadas. Una deuda que el cambio de siglas partidarias no ha saldado, ya que el modelo de gobierno actual, en muchos aspectos, repite los vicios de la vieja política.

 

Uno de los principales cuestionamientos hacia varios funcionarios es su falta de accesibilidad y sensibilidad. Se han convertido en figuras inaccesibles: no responden llamadas, ignoran mensajes y, peor aún, repiten las mismas promesas que hacían desde la oposición: “cuando lleguemos, cambiaré tu vida, tendrás tu casa, mejorarán tus ingresos y tu futuro”. Promesas que hoy, con el poder en sus manos, aún no se han materializado.

 

Muchos viven en una burbuja desconectada de la realidad de las bases, creyendo que estas aún se rigen por el ingenuo intercambio de “oro por espejitos”, sin comprender que el pueblo ha madurado políticamente y ahora exige hechos concretos, no ilusiones recicladas.

 

Sería prudente que estos aspirantes reconozcan y se acerquen a aquellos “compañeritos” que, durante años, se entregaron de lleno a la causa partidaria. Hombres y mujeres que enfrentaron estructuras fácticas para lograr un cambio político, sacrificando su estabilidad económica, su salud y hasta su esperanza de una vida digna. Muchos de ellos hoy viven en la frustración y la decepción, arrastrando enfermedades, pobreza y un profundo sentimiento de abandono.

 

Ahora, tras cinco años de gestión, se les pide que vuelvan a creer. Y lo hacen aferrados a la esperanza de un liderazgo renovado que realmente los represente, no en aquellos que solo buscan perpetuar un modelo de poder divorciado de las bases.

 

Peor aún, hay quienes, desde cargos institucionales, presionan a sus colaboradores para que apoyen sus aspiraciones, bajo la amenaza velada de degradación. Una práctica inadmisible que socava la democracia interna y genera un clima de temor y desmotivación.

 

Todo esto ocurría ante la mirada indiferente de autoridades institucionales que preferían evadir el conflicto antes que corregir el rumbo. Se hacían los desentendidos frente a campañas a destiempo, mientras la mayoría de los funcionarios descuidaban sus responsabilidades para enfocarse de lleno en proyectos personales.

 

Por fortuna, el presidente Luis Abinader atendió con seriedad esta situación y puso freno a esta distorsión política, ordenando suspender la campaña prematura. El mandatario comprende que el éxito de su gestión no depende únicamente de indicadores macroeconómicos o logros institucionales, sino también de la confianza y el respaldo de esas bases que lo llevaron al poder.

 

Es momento de reconocer que la "zapata" del partido no puede seguir siendo ignorada. Solo renovando los vínculos con la dirigencia media y con el pueblo se podrá construir un futuro sostenible para el proyecto político oficialista.

 

El espejismo digital del poder: cuando las redes sociales no garantizan liderazgo ni elección

 

En un contexto donde la imagen muchas veces suplanta la acción, una peligrosa tendencia se ha hecho evidente entre ciertos funcionarios del tren gubernamental, legislativo y, en mayor medida, del ámbito municipal: la falsa creencia de que una presencia activa en redes sociales equivale a liderazgo real, y que unos cuantos “likes” bastan para asegurar la reelección.

 

Estos servidores públicos han confundido popularidad digital con gestión efectiva. Subestiman el desgaste del poder, ignoran el juicio crítico de las bases y menosprecian el peso de la realidad comunitaria, que no se edita ni se filtra como una historia de Instagram. Tarde o temprano deberán enfrentar el veredicto inapelable de una ciudadanía cada vez más consciente y exigente, que no vota por tendencias, sino por resultados palpables.

 

El liderazgo no se construye con hashtags; se consolida con compromiso, cercanía y cumplimiento. Y quienes crean que el algoritmo los mantendrá en el poder están condenados a estrellarse con una verdad que no cabe en ningún feed: la legitimidad se gana en la calle, no en la pantalla.

 

domingo, 6 de julio de 2025

Luis Abinader y la crisis haitiana: Una llamada ineludible a la responsabilidad internacional

Por Darwin Feliz Matos

 

En el contexto más crítico de la historia reciente de Haití, el presidente dominicano Luis Abinader ha adoptado una postura firme, propositiva y profundamente patriótica frente a una realidad que ya no admite matices: “Haití es una bomba de tiempo”. La descomposición institucional, el dominio absoluto de las bandas armadas “que ya controlan más del 90% de la capital, Puerto Príncipe”, y la amenaza de un colapso humanitario total, convierten esta crisis en un desafío que supera las fronteras de lo bilateral.

 

Lejos de adoptar una actitud de indiferencia o complacencia, Abinader ha hecho de la situación haitiana una prioridad de Estado. Y no lo ha hecho solo. Por segunda vez, ha convocado a los expresidentes Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina, además con el Consejo Económico y Social, para articular una respuesta nacional que trascienda los colores partidarios. Este gesto de madurez política no solo refuerza la unidad interna, sino que envía un mensaje claro a la comunidad internacional: la República Dominicana no puede “ni debe” cargar sola con el peso de una tragedia que amenaza con desbordarse sobre toda la región.

 

La apuesta del mandatario es clara: un enfoque integral, consensuado y soberano. Su llamado no se limita a la retórica; exige la acción decidida de organismos multilaterales que, hasta ahora, han respondido con una preocupante lentitud, mientras el problema crece. Las cifras hablan por sí solas: más de 1.3 millones de desplazados internos, el 80% de la infraestructura sanitaria inoperante, y una red de pandillas criminales que ha tomado el control logístico, territorial y hasta simbólico del país vecino. Incluso, como alertó la ONU, se cierne la sombra de un “punto de no retorno”.

 

Abinader ha delineado las prioridades con precisión quirúrgica: una política migratoria humana pero firme, seguridad fronteriza reforzada, modernización de infraestructuras en zonas limítrofes, regulación del comercio bilateral para erradicar prácticas ilícitas, y una estrategia diplomática que convoque al mundo a asumir su cuota de responsabilidad. Todo esto sin descuidar el delicado tema de la mano de obra haitiana en suelo dominicano, que plantea retos laborales, humanitarios y de gobernabilidad.

 

Pero el núcleo de su posición no es técnico, sino profundamente ético. “Nuestro compromiso debe ser con una nación que encuentre en la justicia su escudo, en la unidad su fortaleza y en la dignidad su destino”, ha dicho. La República Dominicana no busca ni intervenir ni desentenderse, sino actuar con firmeza y compasión, protegiendo su soberanía mientras aboga por una solución definitiva para Haití, que solo podrá lograrse si la comunidad internacional deja atrás el letargo diplomático y asume su rol con urgencia.

 

El presidente Luis Abinader ha desempeñado un rol activo y persistente en la escena internacional al elevar la voz de la República Dominicana en favor de una solución urgente a la profunda crisis que atraviesa Haití. Desde tribunas como la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros foros multilaterales, Abinader ha reiterado la necesidad de una intervención efectiva de la comunidad internacional para frenar el colapso institucional y el dominio de las bandas armadas que azotan al pueblo haitiano. Pese a sus constantes llamados y a las promesas de cooperación recibidas, la respuesta global ha sido limitada, prolongando la inestabilidad en la vecina nación y obligando a República Dominicana a cargar con un peso desproporcionado ante una crisis que, por su naturaleza, requiere un abordaje colectivo y urgente.

 

La historia recordará que, cuando el abismo se acercaba peligrosamente a nuestras puertas, el presidente Abinader eligió la ruta de la unidad, la diplomacia activa y la responsabilidad compartida. Hoy, más que nunca, Haití necesita al mundo. Y el mundo no puede mirar hacia otro lado. Porque cuando una nación colapsa, toda la región tiembla. Y cuando una nación hermana clama por auxilio, callar es complicidad.

 

lunes, 30 de junio de 2025

Liderazgos en Construcción: Los Presidenciables del PRM de Cara al 2028

Por Darwin Feliz Matos

 

Con la ratificación de que el presidente Luis Abinader anunció y reiteró de que no aspirará a un tercer período presidencial pese a tener mayoría en el Congreso Nacional, el escenario político dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) comienza a configurarse con una variedad de perfiles que ya se proyectan como posibles sucesores para las elecciones del 2028. Este abanico de aspirantes refleja la diversidad de estilos de liderazgo dentro del oficialismo, algunos de corte institucional, otros de contacto directo con las bases y otros con una sólida estrategia de imagen y comunicación.

 

Uno de los nombres que ha tomado fuerza por su constante cercanía con la gente es Wellington Arnaud, actual director de INAPA. Su liderazgo se cimienta en el terreno, en las comunidades, donde ha logrado articular una narrativa de trabajo, cercanía y sensibilidad social. Arnaud representa un perfil que conecta con la estructura tradicional del partido y apuesta por el contacto directo como eje de construcción política.

 

En un escenario político donde las posibilidades del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en Santo Domingo Este eran mínimas, debido a la marcada desconexión de sus autoridades con las bases, Wellington Arnaud ha demostrado que la cercanía con la gente, el compromiso real y el respaldo a la dirigencia son factores determinantes para fortalecer el liderazgo y lograr avances tangibles.

 

Arnaud ha roto con la narrativa que justificaba el desencanto y la apatía en esta importante demarcación. Con una actitud de presencia permanente, ha acompañado y respaldado a los dirigentes locales en sus aspiraciones, consolidando un liderazgo que no depende de discursos, sino de hechos verificables.

 

Su enfoque ha servido de ejemplo para precandidatos y candidatos del PRM, quienes han podido constatar que el contacto genuino con las comunidades y la estructura partidaria es la clave para construir victorias. A diferencia de otros actores que optaron por el distanciamiento, debilitando así al partido, Arnaud apostó por la cercanía, lo que ha permitido revitalizar al PRM en Santo Domingo Este y mostrar que con voluntad política sí se pueden obtener resultados.

 

En un municipio donde la derrota del oficialismo se atribuyó, en gran parte, al abandono de las bases, Wellington Arnaud se posiciona como una figura transformadora que ha sabido interpretar las verdaderas necesidades del partido y de la gente, desmontando el mito de que en Santo Domingo Este no se podía avanzar.

 

En contraste, David Collado ha construido un liderazgo más institucional, con una extraordinaria capacidad de manejo de imagen y mercadeo político. Como ministro de Turismo, ha sabido vender resultados, posicionar marca-país y conectar con sectores productivos. Sin embargo, su mayor reto sigue siendo la desconexión con las bases perremeístas, una debilidad en un partido que aún valora la militancia territorial como fuente de poder.

 

Por su parte, Carolina Mejía se consolida como una figura popular, carismática y con un importante legado familiar. Su perfil trasciende lo político y conecta emocionalmente con una ciudadanía que recuerda en ella el liderazgo cercano de su padre, Hipólito Mejía. Carolina suma experiencia como alcaldesa y presencia nacional como secretaria general del partido, una combinación que la mantiene como una figura natural en la carrera presidencial.

 

Tony Peña Guaba, con su historial de trabajo social y el poderoso legado de su padre, el líder histórico José Francisco Peña Gómez, representa un liderazgo de contenido social profundo. Aunque su presencia en la carrera no ha sido ruidosa, su imagen y su labor social mantiene peso simbólico y político en las capas populares y entre los viejos cuadros del peñagomismo.

 

En el caso de Guido Gómez Mazara, en el panorama político del oficialismo, este representa una figura distinta, auténtica y conectada con el sentir profundo de las bases del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Aunque aún no ha oficializado su aspiración presidencial, su accionar lo posiciona como uno de los cuadros más dinámicos y coherentes de la organización. Su discurso firme, su postura crítica y su defensa inquebrantable de los principios democráticos le han valido el respeto de sectores inconformes que lo ven como un defensor genuino de la institucionalidad.

 

Guido no sólo habla, actúa. Su trayectoria ha estado marcada por una vocación pública orientada a la transparencia y la eficiencia, evidenciada en su desempeño en organismos como Indotel, donde impulsó políticas con impacto y sin escándalos. Más que un político tradicional, se ha consolidado como un referente moral, un amigo verdadero de las bases y un articulador de propuestas concretas para mejorar la calidad democrática y redistribuir el poder interno en favor de la militancia.

 

Su fortaleza radica en esa conexión orgánica con los sectores menos escuchados del PRM, a quienes da voz desde una tribuna sin ataduras. Lidera lo que puede definirse como un "batallón silente", una masa crítica que reclama mayor institucionalidad y justicia interna, y que ve en Guido a su principal estandarte.

 

Por su lado la vicepresidenta Raquel Peña, actual vicepresidenta de la República, destaca por su eficiencia, mesura y sobriedad en el ejercicio de sus funciones. Ha logrado posicionarse como una figura de confianza institucional, con buena valoración pública y una capacidad demostrada en la gestión de crisis como la del COVID-19. Su fortaleza está en su capacidad ejecutiva, aunque deberá trabajar en ganar cercanía con el partido y la ciudadanía en general.

 

Finalmente, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón ha proyectado un perfil técnico, eficiente y moderno desde la Dirección General de Aduanas, donde se ha destacado por la transparencia y resultados. Sin embargo, aún tiene pendiente el reto de fortalecer su conexión con las bases perremeístas, un factor clave en la ecuación política interna.

 

Otros como Roberto Fulcar, Víctor D' Haza, Samuel Pereyra, Ito Bisonó, así como otros dirigentes Políticos con méritos sobrados y algunos que aún no salen, cobijados en la creencia de que el presupuesto los convierte en "líderes" concluirán su carrera apoyando al que tenga mayores posibilidades y así garantizar su "cuota" de poder en un posible nuevo mandato del partido oficialista.

 

Este abanico de figuras refleja que el PRM posee una cantera rica en talentos, aunque con estilos y estrategias distintas. La tarea del partido será garantizar que ese proceso se conduzca con respeto a las normas, cohesión interna y apertura democrática. Tal como ha planteado el presidente Abinader, se trata de permitir que las aspiraciones fluyan sin afectar al Gobierno ni al partido, creando así un modelo de competencia sana que fortalezca la democracia interna y proyecte al PRM hacia una eventual tercera victoria consecutiva en 2028.

 

En definitiva, el desafío no es solo elegir un candidato, sino construir un liderazgo colectivo capaz de continuar una obra de gobierno, preservar la unidad partidaria y mantener el contacto genuino con la gente. Y para eso, el tiempo ya comenzó a correr.

 

domingo, 15 de junio de 2025

Santo Domingo Este: Entre el auge urbano y la deuda ambiental

Por Darwin Feliz Matos

 

Santo Domingo Este se ha consolidado como uno de los municipios de mayor expansión en la República Dominicana. Su crecimiento urbanístico es evidente: nuevos proyectos inmobiliarios, desarrollos viales, mayor densidad poblacional y una creciente actividad económica que lo posicionan como un eje clave del Gran Santo Domingo. En este contexto, la gestión municipal, encabezada por el alcalde Dio Astacio, ha apostado por una estrategia de revalorización y posicionamiento territorial bajo una nueva identidad: “Costa del Faro”, una marca ciudad que pretende proyectar a Santo Domingo Este como destino turístico y cultural de primer orden.

 

Este enfoque, que combina la promoción del patrimonio histórico, la inversión pública-privada y el turismo sostenible, busca colocar al municipio en el mapa turístico nacional e internacional. La zona cuenta con una riqueza invaluable: monumentos coloniales como la Iglesia San Lorenzo de Los Mina y la ermita del Rosario, una de las más antiguas del continente, testigos silenciosos de un pasado que merece ser conocido y preservado. A ello se suma el potencial de una población dinámica y emprendedora, deseosa de participar en el renacer de su comunidad.

 

Sin embargo, este ambicioso proyecto de transformación urbana contrasta dolorosamente con una realidad que permanece ignorada: el abandono del Parque Cachón de la Rubia, el principal afluente natural del municipio y uno de los pulmones ecológicos más importantes de toda la zona oriental. El que fuera antaño un espacio vibrante, visitado por locales y turistas, hoy luce descuidado, inseguro y contaminado.

 

Este pulmón verde, uno de los principales afluentes naturales del municipio, no solo constituye un recurso ambiental invaluable, sino también un símbolo del equilibrio que debe existir entre desarrollo y sostenibilidad.

 

Lo que debió ser una joya de la nueva oferta ecoturística de Santo Domingo Este, se ha convertido en una tierra de nadie. La falta de mantenimiento, la ausencia de vigilancia y el incremento de la delincuencia lo han convertido en un lugar temido, no disfrutado. Los manantiales que antes refrescaban a cientos de visitantes ahora son víctimas del abandono institucional. La biodiversidad que albergaba el parque se encuentra en riesgo, y la comunidad ha perdido un espacio vital para la recreación, la educación ambiental y el turismo responsable.

 

Este contraste evidencia una gran paradoja: se busca atraer visitantes con una marca ciudad que promete sostenibilidad y respeto ambiental, mientras uno de sus principales recursos naturales se desintegra por desidia. No se puede hablar de desarrollo turístico si no se protege lo esencial. No se puede promover la identidad local ignorando los símbolos ecológicos que la sustentan.

 

El Cachón de la Rubia no solo tiene valor ecológico, también posee un potencial turístico que podría integrarse a la estrategia de marca ciudad. Su rescate no debería ser una opción, sino una prioridad estratégica. Rehabilitar este parque implicaría ofrecer a los ciudadanos un espacio digno para la recreación y la educación ambiental, y a los turistas, una muestra de la riqueza natural del municipio.

 

La recuperación del Cachón de la Rubia no debe verse como un capricho ambientalista, sino como una acción estratégica. Revitalizar este parque natural tendría un impacto directo en la calidad de vida de los munícipes, reforzaría la identidad territorial que promueve “Costa del Faro” y abriría nuevas rutas de turismo ecológico, cultural y comunitario. Dejarlo morir es renunciar a una parte del alma del municipio.

 

El cachón de la rubia podría ser la ruta de descanso de un corredor ecológico que enlace con el Parque Nacional Los Tres Ojos, El Acuario Nacional, El Parque Mirador del Este y Anfiteatro Luisito Martí, así como monumentos tales como La Iglesia Ermita del Rosario, El Faro a Colón y La Plaza Juan Pablo Duarte.

 

Es por ello que es necesario crean un comité interinstitucional de ecoturismo, encabezado por el Ayuntamiento de Santo Domingo Este, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Ministerio de Turismo, recuperando algunos de los atractivos naturales, haciéndolo muchos más llamativos y creando la ruta ecoturística.

 

Santo Domingo Este está en una encrucijada histórica. Puede convertirse en un modelo de urbanismo inteligente y sostenible o repetir los errores de un crecimiento desarticulado y excluyente. La oportunidad está en sus manos. La voluntad política y el compromiso ciudadano deben unirse para que la ciudad que emerge no lo haga sobre los restos de la naturaleza que la vio nacer.

 

 

 

lunes, 12 de mayo de 2025

Peña Gómez y su compromiso social y político

Por Darwin Feliz Matos

 

En la actualidad vivimos una época donde parece que la luz de los líderes y héroes se extingue rápidamente de nuestra memoria histórica, por lo que nos motiva a recordar al extinto líder Dr. José Francisco Peña Gómez, un político comprometido socialmente y en pro de la democracia y el respeto a los derechos fundamentales y a las libertades civiles.

 

Cabe resaltar que, el hecho de haber nacido en la pobreza extrema no fue excusa para que pudiera triunfar y ser unos de los líderes políticos más admirados de República Dominicana. Peña Gómez demostró que la formación educativa y la preparación les indica a las nuevas generaciones de dominicanos que no dependen de apellidos sonoros para trascender en la vida que, con un buen enfoque y dedicación pueden llegar a donde se lo propongan.

 

José Francisco Peña Gómez, abogado, locutor, maestro y líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), un acérrimo defensor de las libertades públicas y la democracia dominicana, fue un político dotado de cualidades excepcionales de líder y su rol clave en momentos críticos de la nación, lo hizo convertirse en un prócer, un modelo a seguir por la juventud de estos tiempos. Se preparó con éxito para las futuras batallas que luego enfrentaría como un gran gladiador.

 

Peña Gómez fue un visionario que articuló una propuesta democrática sólida, tanto a nivel local como internacional, plasmando su impronta con vínculos de amistad que desarrolló con líderes de la talla de Olof Palme, François Mitterrand, Mario Soares, Rubén Berríos, Fidel Castro y Felipe González, a quienes motivó a conocer la República Dominicana.

 

Su destacada posición en la Internacional Socialista, Peña Gómez le permitió gestionar equipos, proyectos e indumentarias a favor del país.

 

Fue un líder que luchó por el fortalecimiento de los gobiernos locales: Peña Gómez consideró que los gobiernos locales eran fundamentales para consolidar la democracia. Por ello propugnaba por la división territorial para una mayor y mejor distribución de las riquezas.

 

El compromiso social del doctor Peña Gómez está definido no solo en su discurso teórico, sino también en su obra política y en su legado institucional, su consigna "primero la gente", fue su propuesta de campaña en la que plasmó su visión política a favor de los más vulnerables.

 

No sólo lo decía en sus discursos con su voz de trueno, sino que también lo aplicaba con sus compañeros de partido y con quienes conocía en los lugares más recónditos del país a quienes llevaba su mano amiga sin importar las adversidades por la que él atravesaba.

 

Su solidaridad con sus compañeros de partido, su desprendimiento y buscar soluciones a las problemáticas que les afectaban, fueron parte de las virtudes que adornaron la carrera política de Peña Gómez, legado que muchos de sus discípulos no han asumido ni un ápice en detrimento de las bases.

 

Vi a Peña Gómez llevar muchos jóvenes a formarse en el exterior para que no sólo robustecieran su formación, sino que por igual pudiera tener el privilegio de conocer otras culturas.

 

José Francisco Peña Gómez fue un dirigente político cercano a la gente, siempre preocupado por el bienestar de la mayoría y minado de un compromiso patriótico el cual demostró en más de una ocasión y que la historia dominicana lo registra con tinta indeleble.