martes, 14 de julio de 2026

La ingratitud inducida contra el presidente Abinader

Por Luis Aníbal Medrano Silverio  

 

El gobierno del presidente Luis Abinader ha estado marcado por una serie de crisis superpuestas. A nivel internacional, incluyen la pandemia del COVID-19, la inestabilidad en Haití y las tensiones en Medio Oriente; a nivel nacional se destacan el alto costo de la vida.

 

Crisis Internacionales

 

Conflicto en Medio Oriente (2026): La escalada de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Irán e Israel ha elevado la incertidumbre en los mercados energéticos. Para mitigar el impacto en la economía dominicana, el gobierno ha implementado medidas de austeridad, reduciendo gastos operativos en compras, viajes y publicidad pública.

 

Crisis en Haití: El prolongado colapso sociopolítico y de seguridad en la vecina nación ha obligado a la administración de Abinader a mantener las Fuerzas Armadas en alerta constante y a reforzar la vigilancia fronteriza, mientras impulsa acuerdos nacionales para manejar la situación.

 

Pandemia del COVID-19: Abinader asumió el poder en medio de la emergencia sanitaria mundial, logrando reconocimiento internacional por el exitoso plan de vacunación y la pronta reapertura de la economía y el turismo.

 

Crisis Nacionales

 

Costo de la vida e inflación global: Las presiones inflacionarias importadas han encarecido los productos de la canasta básica y los combustibles. El gobierno ha respondido mediante subsidios focalizados y la Ley de medidas pro-crecimiento económico para mitigar la crisis y preservar la estabilidad fiscal.

 

El concepto de "ingratitud ciudadana" hacia el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, es un argumento debatido en la opinión pública que contrapone los niveles históricos de popularidad del mandatario con las recientes manifestaciones de descontento social.

 

Los funcionarios del gobierno y algunos aspirantes presidenciales que no están en esa dirección deben salir a defender la gestión del presidente Luis Abinader ante las injustas críticas que crear una nebulosa alrededor de la gestión que se ha caracterizado por más luces que sombra.

 

Los avances en estabilidad económica y transparencia, la practica de continuidad del Estado nunca vista y que ha permitido finalizar un sinnúmero de obras, algunas con hasta 20 años de paralización, la atención a todos los sectores de la vida nacional en los cuatro puntos cardinales, sin excepción, se le escucha, se le resuelve, con una programación de acuerdo al nivel de prioridad establecido.

 

Se revela entonces una ingratitud inducida por una oposición, cual tiburón herido tirando zarpazos, que a todo le busca defectos, que nada le parece bien y que más que loros políticos parecen payasos de un circo dividido.

 

Quienes defendemos la gestión del presidente Luis Abinader podemos destacar que este se mantiene como uno de los presidentes con mayor aprobación en América Latina, rondando el 51.7% y el 54.8% en mediciones recientes de firmas como Gallup República Dominicana y CB Consultora, algo que sus detractores, a través de marionetas virtuales quieren inculcar bruscamente y a como de lugar, todo lo contrario, a esa realidad.

 

Los aspirantes presidenciales, que solo le interesa su proyección personal, deben salir al frene y hablar de las inversiones y estabilidad reinante, que el gobierno rescató la economía post-pandemia y ha potenciado el turismo a niveles récord, y hacer entender a la parte de la población disgustada que ese rechazo radical patrocinado no es más que postura puramente política e incoherente de la oposición.

 

El oficialista Partido Revolucionario Moderno debe seguir recalcando la necesidad de tumbarle el puso a la oposición, sumar más voceros de calidad a los pocos ya existentes para que mentiras traídas por los moños, mentiras disfrazadas de verdad, argumentos de redes sociales retorcidos para generar ganancias de diferentes categorías.

 

Del final feliz del segundo mandato del compañero presidente Luis Abinader dependerá la continuidad del PRM y aliados en el poder, no nos llamemos a engaños, con una oposición desde ahora refutando todo lo que el gobierno hace, loberos mediáticos contratados vociferando sin control y conduciendo sus manadas a su antojo, funcionarios y dirigentes del partido no ayudando al presidente, la ingratitud inducida abonada por el permanente bombardeo mediático,  resulta cuesta arriba poder permanecer más allá del 2028.

 

Aprobado…

 

El autor es periodista, municipalista y político.

 

 

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