Por Miguel Ángel Cid Cid
La ciudad adquiere carácter urbano no solo por el
diseño de la trama, sino por la forma de tratar los desechos generados. Más si
el caso consiste en instalar un sistema de tratamiento de aguas residuales.
Pero hay quien no quiere cloaca. Insólito.
Presentar la solución del drenaje de una ciudad al
alcalde municipal despierta la esperanza de dejar una impronta única para el
desarrollo local. Sin embargo, hay municipios que carecen de interés por la
solución de este tipo de deficiencia urbana. Lo rechazan de plano.
En República Dominicana son poquitas las ciudades
que disponen de sistemas para el drenaje sanitario. Santiago de los Caballeros,
Distrito Nacional, Puerto Plata, La Vega, etc. Ninguna de estas comprende un
sistema que abarque ni tan siquiera el 50 % de la ciudad.
Lo anterior indica que tener un sistema de
alcantarillado sanitario —así cubra solamente el 20 % del pueblo— es un lujo.
Los munícipes santiagueros, por ejemplo, se han
opuesto a varias soluciones importantes. Entre ellas, a la ampliación del
cementerio municipal, a la construcción de un relleno sanitario y a la
construcción de un matadero municipal.
Los “guraberos”, en Santiago de los Caballeros —en
el periodo 2000-2004— rechazaron la construcción de un polideportivo techado.
Las juntas de vecinos se dejaron sonsacar de la oposición política con el único
propósito de dañar la gestión del gobierno.
Los moradores de Gurabo, luego lucharon durante 16
años por conseguir que los mismos que lo llevaron a cometer el error asumieran
la construcción del polideportivo. Nunca les hicieron caso. Todavía están
esperando.
Jarabacoa, pongamos por caso, luchó hasta doblegar
la voluntad del gobierno de Hipolito Mejia que insistía en construir la
hidroeléctrica Manabao-Bejucal-Taveras. Alegaban que la presa secaría el rio en
poco tiempo. Además, que si “explotaba” se llevaría todo a su paso. Del pueblo
no quedaría ni la seña.
Estas oposiciones, por lo general, han sido
motivadas por sectores interesados. Para proteger intereses contrarios al
desarrollo de los diferentes municipios envueltos. Son entendibles todas porque
nadie quisiera ser vecino de semejantes instalaciones.
Ahora, es probable que, quienes lean este breve
artículo piensen que lo que les digo es falso. Que es imposible que un
municipio sea incapaz de entender la importancia de tener un sistema de
tratamiento de aguas residuales. Más todavía, que emprendan una jornada de
luchas en las calles para oponerse a la construcción del sistema cloacal en su
pueblo.
En suma, sin importar si usted lo cree o no hay un
municipio que le pusieron en bandeja de plata la construcción del sistema de
tratamiento de aguas residuales. Sin pensarlo dos vece, lo rechazó de plano. La
población se levantó en lucha para impedir el desarrollo urbano de su
municipio.
Nota:
El polideportivo que tocaba en Gurabo, Hipolito
Mejia lo mandó construir en Pequín, al lado del Centro de salud primaria Juan
XXIII.

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