POR JOSE ANTONIO
MATOS PEÑA
Fue un día como
hoy, pero del año 1973, exactamente hacen ya 43 años, cuando un gobierno
ilegalmente constituido, el de el doctor Joaquìn Balaguer, “lacayo”, sacó de la
existencia a uno de los mayores activos patrios con que ha contado nuestra
patria, se trata del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, ex presidente
constitucional de la república en armas, quien llegara a su país el 3 de
febrero de ese año, bajo los aprestos de un desembarco guerrillero, rompiendo
un exilio, que iniciara como diplomático militar y terminara en la
clandestinidad forzosa, ya que evidentes eran las muestras de que el imperio del norte se lo quisiera llevar en
sus garras.
Efectivamente,
con la frase atribuida al doctor Balaguer, que rezaba, “en nuestro país
no hay cárcel para un preso de ese tamaño”, dictó sentencia de muerte contra el
eminente ciudadano, lo cual era un encargo imperial, que sometido físicamente y herido, que en vez
de recibir el auxilio médico y los tratos protocolares, fue ejecutado
cobardemente, sin que eso mancille su honor y hombría, al exclamar a todo
pulmón, un “viva la patria”.
Desde la
televisora oficial en momentos tardíos y de
gran hipocresía el doctor Balaguer hizo aparición relatando detalles y
ocultando verdades sobre el desembarco guerrillero, recordamos que dijo el
nombre de los integrantes, los cuales vinieron según sus palabras, bajo el
propósito de la llamada “operación águila feliz”, consistente en el propósito
de quitar la vida al presidente de la república.
Recuerdo como
ahora ese infausto suceso, cuya noticia fue difundida controladamente por el
gobierno dictatorial del momento y llegada a mí en las ergástulas de la policía
nacional de Neiba, hecho preso a raíz del conocimiento del desembarco
guerrillero, con apenas 19 años y seis meses de edad, al ser solidarios desde
las protestas en el liceo secundario Manuel de Jesús Galván y nuestra condición
de hijo del dirigente opositor máximo de la provincia y probablemente de la
región, nuestro padre Néstor Matos, preso en otros momentos del arribo
guerrillero en la misma celda.
Recuerdo a
Caamaño de las alocuciones del profesor Juan Bosch y los honores rendidos por
éste, hasta en las conformaciones de organismos sectoriales políticos,
recordamos a Francis Caamaño en voz de
Peña Gómez y demás dirigentes de la democracia, recuerdo a Caamaño cuando en
mitin concentración de la fortaleza
Ozama a finales del conflicto bélico del 1965, cuando mi padre, a la
sazón senador constitucionalista, me
llevó, yo con apenas 11 años y unos seis meses de edad, recuerdo a Caamaño con
sombrero ala ancha de color amarillo y traje de caquis cuando hacia vibrar de entusiasmo a los presentes,
para mi muchas gentes, con su enérgico discurso.
Recuerdo a
Caamaño con el mejor de los recuerdos, recuerdo a Caamaño como un gran padre de
la patria…

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