Por Aileen Feliz Pérez
Parecer ilusa con mis palabras, es el riesgo que tomo al escribirlas. Si
tan sólo 1/ 10 personas se sienten identificadas, habré logrado mi cometido. Te
prometo que te vas a responder esa pregunta que te acabas de hacer ahora mismo
en tu interior, al finalizar esta impaciente lectura.
Este es otro intento (espero que no fallido), detrás de la búsqueda
incansable de definir lo que es el amor. Si bien es cierto, que con el no
lograré cambiar el mundo; hablar tanto de guerra, de muerte y de sufrimiento,
tampoco lo hará.
Quienes escriben de paz, de vida y alegría viven más dichosos, y de paso
sirven de puente para que otros logren encontrar esa dicha. Las palabras tienen
poder. Aligeran la carga a muchos seres de esta esfera terrestre.
Vamos a empezar de una vez por todas. Me dijeron que el amor era…
Eso mismo. Amor. Más allá de mariposas en el estomago, me explicaban que
amar no se trata de estar con alguien para que ese ser te llene, te
complemente, te guié, te haga mejor persona. No!
Me dijeron que amar, era eso mismo, amar. Suspirar por el otro, pensar todo
el día en que puedes hacer para sacarle una sonrisa al ser amado. Mentalizarte
que lo veras, y que debes relajarte para hacer de la estadía de tu amado, un
momento de felicidad.
Me dijeron que amar, era reír como niños. No celar. El amar no es hermana
del egoísmo. Más bien se caso con la compresión, se unió a la paciencia, y
construyó un muro. Un muro tan alto que aun el ser amado piense que lo han dejado,
abandonado, o herido, encuentre regocijo en esa estructura diseñada
especialmente para él.
Me dijeron que amar, era enseñarle a que si puede vivir sin ti. Que si
puede luchar sin tus armas, reír sin tu risa, soñar sin tus sueños.
Me dijeron que amar es introducirte a su mundo. No con la intención de
caerles bien o mal, sino con la misión de conocerle, de poder algún día leer
entre líneas como es el ser amado.
Me dijeron que amar es escudriñar cada gesto, cada silencio, cada intento
de palabra. Comprender sus necesidades.
Me dijeron que amar, iba más allá de ser columna del que se ama. Es ser los
ojos, cuando no quiere ver. Es ser los oídos cuando no quiere escuchar. Es ser
la voz cuando no desea hablar. Es poner acción a su falta de interés. Es resguardar
palabras de aliento para los días grises.
Me dijeron que amar, es autoadornarse para sus ojos. Me dijeron que amar
era valorar cada abrazo, que aunque fuera en silencio, decía más que todas mis
letras de hoy juntas.
Me dijeron que amar, era darle alas para volar. Era eso, dárselas, no
prestárselas. Dar brincos de felicidad cuando ese ser dice: “Adiós”.
Me dijeron que amar, era secarse las lagrimas, cuando ese amor te hiere.
Porque lo que nunca me dijeron fue eso, que dolería. Tanto pero tanto, que parecería
que el pecho se te sale, que el horizonte se pone gris, que las aves ya no
cantan.
No me dijeron que al amar estaría sola, por que ya existen pocos que aman,
pocos que saben lo que es amar sin condición.
Me dijeron que amar, es valorar el esfuerzo del otro. Me dijeron que amar,
es incluso hacerlo en soledad, cuando sabes que el ser amado no está listo.
Me dijeron que amar, era reír si el otro ríe, llorar si el otro llora.
Defenderlo frente a quien sea, cuidarlo incluso de sí mismo.
Me dijeron que amar, es cuidar su salud, aunque para ese ser, valga muy
poco.
Me dijeron que amar, es alejarlo de los vicios y enseñarle como un niño,
que eso es escapar de los problemas.
Me dijeron que amar, era soportar los malos ratos, sobrellevar las
tormentas, aguantar malas caras, me dijeron que amar, era eso, amar…
Me dijeron que amar era sufrir, vivir en agonía a veces. Me dijeron que
amar era tantas, pero tantas cosas, que cuando me sentí agobiada olvide por un
segundo que era amar.
Porque cuando me dijeron que amar no era de humanos, entonces más me
confundí.
Me dijeron que amar, era amar. Nadie supo decirme, de frente, que me habían
mentido.
Que no bastaba que uno solo amara. Desee que defendieran el hacerme
entender, que el amar, era de dos.
Cuando caí, pues caer es de humanos, fui en búsqueda de un amor verdadero,
de uno así, como una vez me dijeron.
Busque, busque, busque…y al final no estaba tan lejos. Siempre estuvo al
frente de mis ojos.
Es que a todos se les olvido decirme que el amar es tan benigno que viene
del padre. Es que me dijeron tantas cosas, que caí en el inicio de los tiempos.
Ahora, te diré, para que no vivas este infierno…
Recordé, allá en el fondo de mi cerebro, porque el corazón ya me lo
hirieron, que el amar, viene de Dios, y que solo los que le conocen, tienen la
dicha de amar, así, así tan fuerte, como siempre me dijeron.
Me dijeron que amar, era hermoso. Me dijeron que amar, DAGI, era eso que
sientes, allí en silencio. Yo lo sé, aunque nunca me lo dijeron.
Me dijeron que amar, éramos tu y yo.
Me dijeron que amar era…
Sigo esperando
tu definición.
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