Por Luis Aníbal Medrano S.
Tal parece que las polillas de la división quieren invadir a la
Federación Dominicana de Municipios (Fedomu) y ojala y se le fumigue para que
la entidad que ha querido ser la defensora de los intereses de los municipios
permanezca y cumpla un rol más sinceros y acorde a los postulados que le dieron
origen sin la ambición desmedida de aquellos que juran ser omnipotentes,
predestinados y que sin ellos la tierra municipalista no gira.
Una organización que durante sus años de existencia había permanecido
inmune a la voracidad política sin que eso no implicara su desvinculación de
los partidos que son los que producen a sus integrantes, ahora sufre la insensatez
de líderes políticos que no se cansa de negociar con todo y quieren, a pesar de
eternos perdedores, sacarle provecho a lo que esa agrupación representa, en el
sentido amplio de la palabra.
También sale a relucir la arrogancia de algunos alcaldes y funcionarios
que prestándose al juego de los comerciantes políticos que arrebatan siglas
para hacer uso incorrecto de la supuesta fuerza que esto le da, aun sin contar
con mayoría real o respaldo de la mayoría, buscan imponerse a como dé lugar,
sin importar las consecuencias funestas que esto acarre en contra del
asociativismo municipal.
Por vez primera, si la memoria no me falla, se vaticina la presentación
y participación de dos planchas para este martes 18, algo nunca visto en los
procesos eleccionarios internos de la organización. Una plancha de consenso es
lo que la convivencia interna de Fedomu siempre confeccionaba y salía airosa de
sus certámenes, hasta que una posición administrativa se puso en juego y ese
intento de democratización interna ha
desatado los demonios en todo su esplendor.
Lo que si debe aprovechar la ocasión los alcaldes y alcaldesas amantes
de su entidad para redefinir algunos aspectos de funcionamiento interno sin
imposición de nadie, artículos estatutarios por debajo de la mesa o contenidos
no aprobado por la mayoría, para que esta triste historia de ponerla a
tambalear no se repita por capricho, antojo o
roles imprudentes de nada ni de nadie.
Tal vez ahora, si se corrigen algunos entuertos que generaban
desconfianza en todos los gobiernos que ha pasado durante la existencia de
Fedomu, puedan lograrse mayores recursos para la municipalidades dominicana ya
que no es un secreto para nadie que desde las alturas se ha criticado siempre
la participación de esa organización en el reparto de los recursos destinados a
los ayuntamientos.
No estaría mal que Fedomu, al igual que otras entidades de corte
municipalistas paridas por ambición o deseos presurosos de poder político y
económicos, piense de manera precisa en que el país está llegando al tope de
capacidad de aguante y que en un maremoto social de consecuencia incalculable
no le perdonará que los recursos de los gobiernos locales sean utilizados de
manera alegre y no para lo que realmente fueron destinados.
Salven al Fedomu, no la dejen que se la trague el absolutismo, la
arrogancia y la ambición, esa organización no es propiedad particular de nadie.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos que su comentario contribuya al desarrollo de los gobiernos locales .