Miguel
Ceara-Hatton
Son tres poblaciones diferentes, que la
ultraderecha nacionalista, una parte del gobierno y del Partido Oficial han
querido confundir.
Primero, están los dominicanos de origen
haitiano: nacidos, criados, socializados y portadores de documentos durante 81
años. De manera ilegal y violatorio a sus derechos, la Junta Central Electoral
(JCE) empezó a quitarles sus documentos el 29 de marzo del 2007, sobre la base
del apellido, su condición social y racial.
A esas personas la Sentencia 168-13 les
quitó la nacionalidad en forma
retroactiva. Constituyendo el mayor proceso de
desnacionalización de una población desde la acción contra los judíos alemanes
por los nazis. Para este grupo es una parte de la Ley 169-14. En efecto, como
la sentencia del Tribunal Constitucional de 2013 interpretó que se había
otorgado la nacionalidad “a personas que no la merecían” se promulga dicha Ley,
la cual argumenta que se había cometido un error sistemático en todo el país,
por todos los oficiales civiles y durante 81 años, y como el Estado no puede
valerse de su error para perjudicar a un tercero, entonces hay que devolverles
sus documentos inmediatamente. La realidad es que la JCE está
boicoteando la aplicación de esa Ley.
Segundo, están las personas que no
tienen ningún documento pero que nacieron en territorio dominicano. Para estos
es la otra parte de la Ley 169-14. Según ENDESA en 2013, el 4.2% de los
dominicanos (400 mil personas) no tenían actas de nacimiento. Esto es pobreza,
ya que el 79% de los que no tienen documentos están ubicados en el 40% más
pobre de la población. La práctica ha sido que si se es negro, pobre, con un
apellido “afrancesado” y por algún lado se tiene un pariente
haitiano aunque sea el abuelo o el bisabuelo lo registran en el libro de
extranjería y se la “ponen en china”. Esto se presta a abusos y violaciones
derechos.
Tercero, las personas de nacionalidad
haitianas que emigran a RD, las cuales deben ser regularizadas según mandaba la
Ley de Migración de 2005 y que nunca el Gobierno quiso implementarlo hasta
ahora. Hay consenso en la necesidad de regularizar esa migración respetando sus
derechos y hay que exigirle al Gobierno Haitiano que le entregue documentos a
su población. Sin embargo, poco se regula o controla.
El primer grupo es la mayor fuente
violación de derechos y de acusación a RD. Para los otros dos grupos hay
experiencia internacional para resolverlos.

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