Por Miguel
Ceara-Hatton
La “presunción de legalidad” durante 15 años, es el
argumento que utiliza la Corte Constitucional (CC) (Sentencia 256-14) para
desligar al Estado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).
Igual ocurrió con la Sentencia 168-13, que desnacionaliza dominicanos de origen
haitiano, señalando que varios miles de ciudadanos “presumieron” que eran
dominicanos como consecuencia de un error sistemático cometido durante 81 años
por el propio Estado.
Ambas sentencia desconocen las consecuencias jurídicas
de decisiones del Estado, argumentando que son resultado de errores de
interpretación, deficiencias institucionales o presunciones de
legalidad.
Me pregunto ¿cuántas más “presunciones de legalidad”
“descubrirán” esa CC con implicaciones retroactivas?
Si la Sentencia 168-13 creó un tollo
internacional, la Sentencia 256-14 tendrá mayores implicaciones
internacionales. Primero, porque la CorteIDH dictaminó que existe una Sentencia
de la CC (la 168-13) y una Ley del Congreso (169-14) violatorias de los
derechos humanos. Segundo, como consecuencia de ello el Estado hace la
“rabiaca” de salirse de la CorteIDH, argumentando la “presunción de
legalidad” y desconociendo las consecuencias jurídicas de esa membresía plena.
Ahora, según los juristas hay dos alternativas:
ratifica en el Congreso el instrumento de la CorteIDH o denuncia la Convención
y se sale definitivamente de ambas.
Las consecuencias son muchas: primero, los dominicanos
nos quedamos sin protección en materia de derechos humanos, sobre todo en un
escenario donde la autoridad es propensa a violarlos (ejecuciones
extrajudiciales, la falta de independencia e imparcialidad de las Altas Cortes,
etc)
Segundo, la pérdida de credibilidad internacional por
el incumplimiento de los compromisos cuando estos resultan adversos a los
intereses de grupos en RD.
Tercero, se afecta la imagen del país cuando la
CorteIDH dice que el Estado viola los derechos humanos. El 70% del turismo
dominicano viene de países sensible al tema de DDHH (EEUU, Canadá, Alemania,
Francia, Inglaterra, Suecia, etc.)
Cuarto, se afectan las relaciones comerciales y
políticas con Europa a través del acuerdo comercial y el Acuerdo de Cotonú (en
lo inmediato afecta al banano) y unas exportaciones de más de US $700 millones.
Quinto, se afectan las relaciones comerciales y
políticas con EEUU, un país con un amplio lobby sensible al tema de la discriminación
y violación de los derechos humanos.
El origen de todo este tollo ha sido la
desnacionalización retroactiva a miles de dominicanos de origen haitiano y
pretender que los hijos son responsables de la ilegalidad de los padres,
mientras el problema de inmigración irregular sigue sin solución.

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