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Por Isaac Terrero y Julio Alejo
La sociedad civil, especialmente quienes
integran el Foro de Municipalistas deben estar atentos a los acontecimientos
que están sucediendo y han de suceder. Nosotros, por nuestra parte hemos estado
haciendo lo que nos corresponde y haremos lo que nos corresponda hacer en el
escenario que corresponda. Estaremos en la vanguardia, nunca en la retaguardia.
“Entendiendo la corrupción en el más amplio
sentido de la palabra que significa cambiar la naturaleza de la cosa
volviéndola mala, privarla de la naturaleza que le es propia, pervirtiéndola;
consecuentemente se llama corrupción al fenómeno por el que un funcionario es
impulsado a actuar en modo distinto a los estándares normativos del sistema
para favorecer intereses particulares a cambio de una recompensa.” Adela
Cortina, Ética de la sociedad civil pag.266. La Corrupción Política.
Se había advertido, que llegado el momento
impostergable de ser sustituido el director ejecutivo del asociativismo
municipal, éste apostaría a la crisis interna para producir el caos que
consecuentemente amenazaría con conducir a la desintegración de dicho
instrumento asociativo. En esta ocasión, el alegato es que el nombre comercial
es de su propiedad no de la razón social de Estado jurídicamente protegida y de
colectividad que lo integra, hecho que tiene sus antecedentes en otras
entidades de la Sociedad Civil y Partidos Políticos.
Una visita virtual al portal de la Oficina
Nacional de Propiedad Intelectual, comprueba que los nombre comerciales
“Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU)” y “Federación Dominicana de
Distritos Municipales (FEDODIM)” aparecen bajo la propiedad de sus actuales
directores ejecutivos, siendo la excepción el nombre comercial “Asociación
Dominicana de Regidores (ASODORE)”, cuyo nombre aparece bajo la titularidad de
la propia institución.
Resulta, que el director ejecutivo de Fedomu,
en una trama mal lograda, que constituye uno de los peores actos de corrupción,
teóricamente demostrado, llevo a cabo una acción consistente en apropiarse
“legalmente” del nombre comercial de la indicada institución cinco años después
de ésta haber sido constituida. Ver enlaces del portal web de Fedomu y de la
ONAPI:http://fedomu.org.do/index.php/site-map/resena-historicahttp://www.onapi.gov.do/busqueda-consulta.html.
Con este hecho materializado hace ya casi diez
años, el incumbente supra indicado, pretende perpetuarse en la posición que
ocupa per secula seculorum, ósea que solo la muerte lo separe, cual dictador
del asociativismo municipal dominicano, alegando que los derechos que implican
la titularidad del nombre comercial de la institución es de su propiedad y que
por tal razón debe ser eternizado en la posición.
El nombre comercial “Federación Dominicana de
Municipios (FEDOMU)”, es un activo de la municipalidad dominicana, consignado
en el artículo 367 de la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios,
integrado por el colectivo de alcaldes/as como representantes de sus
municipios. Consecuentemente, es propietario el pueblo dominicano del cual
provienen los recursos que se han usado para posicionarlo y convertirlo en una
marca reconocida. En tal virtud, alegar que dicho nombre le pertenece a alguien
en particular no es más que un acto de corrupción imperdonable, pretendiéndose
consumar con la suficiente premeditación.
Como se había advertido en varias reflexiones
anteriores, el director ejecutivo de Fedomu, en su desesperación por mantenerse
en su puesto, ha puesto a correr el infundado rumor de que no podrán ser
sustituido en razón de que es propietario “legalmente” del nombre comercial con
el cual opera dicha entidad asociativa municipal.
De ser cierto lo que establece el director
ejecutivo de Fedomu (que se ha demostrado que no lo es), ahora podría resultar,
que más de 600 millones de pesos que el Estado dominicano ha destinado a esa
institución han sido manejado de forma poco transparente, por una entidad
existente a título personal, por lo tanto entidad colectiva inexistente, a cuya
“membrecía” se le hiso creer que eran miembros titulares, siendo esto una pura
pantalla, puesto que quien dirigen técnica y administrativamente esa
institución, supuestamente ,está empoderado como si fuera su propiedad
personal; más grave aún, logró colocar su nombre en el reglamento oficial
de la Liga Municipal Dominicana para obtener cuantiosos recursos que aumentan
en la misma medida que se incrementan los de los ayuntamientos, tratando de
apropiarse de la exclusividad del manejo de los mismos.
La previsión de este despropósito ha provocado
que los partidos políticos, mecanismos mediante los cuales los alcaldes y
alcaldesas alcanzan sus posiciones estén dispuestos a cambiar los nombres de
las entidades asociativas, si ello fuera preciso, para producir los cambios
necesarios y dar coherencia al accionar del asociativismo como instrumento
técnico político que contribuya a mejorar la gestión municipal dominicana.
La sociedad civil, especialmente quienes
integran el Foro de Municipalistas deben estar atentos a los acontecimientos
que están sucediendo y han de suceder. Nosotros, por nuestra parte hemos estado
haciendo lo que nos corresponde y haremos lo que nos corresponda hacer en el
escenario que corresponda. Estaremos en
la vanguardia, nunca en la retaguardia.

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