lunes, 10 de noviembre de 2014

Chantaje y corrupción en el asociativismo municipal: Nombres comerciales en manos de particulares


(39/40)
Por Isaac Terrero y Julio Alejo
La sociedad civil, especialmente quienes integran el Foro de Municipalistas deben estar atentos a los acontecimientos que están sucediendo y han de suceder. Nosotros, por nuestra parte hemos estado haciendo lo que nos corresponde y haremos lo que nos corresponda hacer en el escenario que corresponda. Estaremos en la vanguardia, nunca en la retaguardia.
“Entendiendo la corrupción en el más amplio sentido de la palabra que significa cambiar la naturaleza de la cosa volviéndola mala, privarla de la naturaleza que le es propia, pervirtiéndola; consecuentemente se llama corrupción al fenómeno por el que un funcionario es impulsado a actuar en modo distinto a los estándares normativos del sistema para favorecer intereses particulares a cambio de una recompensa.” Adela Cortina, Ética de la sociedad civil pag.266. La Corrupción Política.
Se había advertido, que llegado el momento impostergable de ser sustituido el director ejecutivo del asociativismo municipal, éste apostaría a la crisis interna para producir el caos que consecuentemente amenazaría con conducir a la desintegración de dicho instrumento asociativo. En esta ocasión, el alegato es que el nombre comercial es de su propiedad no de la razón social de Estado jurídicamente protegida y de colectividad que lo integra, hecho que tiene sus antecedentes en otras entidades de la Sociedad Civil y Partidos Políticos.
Una visita virtual al portal de la Oficina Nacional de Propiedad Intelectual, comprueba que los nombre comerciales “Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU)” y “Federación Dominicana de Distritos Municipales (FEDODIM)” aparecen bajo la propiedad de sus actuales directores ejecutivos, siendo la excepción el nombre comercial “Asociación Dominicana de Regidores (ASODORE)”, cuyo nombre aparece bajo la titularidad de la propia institución.
Resulta, que el director ejecutivo de Fedomu, en una trama mal lograda, que constituye uno de los peores actos de corrupción, teóricamente demostrado, llevo a cabo una acción consistente en apropiarse “legalmente” del nombre comercial de la indicada institución cinco años después de ésta haber sido constituida. Ver enlaces del portal web de Fedomu y de la ONAPI:http://fedomu.org.do/index.php/site-map/resena-historicahttp://www.onapi.gov.do/busqueda-consulta.html.
Con este hecho materializado hace ya casi diez años, el incumbente supra indicado, pretende perpetuarse en la posición que ocupa per secula seculorum, ósea que solo la muerte lo separe, cual dictador del asociativismo municipal dominicano, alegando que los derechos que implican la titularidad del nombre comercial de la institución es de su propiedad y que por tal razón debe ser eternizado en la posición.
El nombre comercial “Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU)”, es un activo de la municipalidad dominicana, consignado en el artículo 367 de la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios, integrado por el colectivo de alcaldes/as como representantes de sus municipios. Consecuentemente, es propietario el pueblo dominicano del cual provienen los recursos que se han usado para posicionarlo y convertirlo en una marca reconocida. En tal virtud, alegar que dicho nombre le pertenece a alguien en particular no es más que un acto de corrupción imperdonable, pretendiéndose consumar con la suficiente premeditación.
Como se había advertido en varias reflexiones anteriores, el director ejecutivo de Fedomu, en su desesperación por mantenerse en su puesto, ha puesto a correr el infundado rumor de que no podrán ser sustituido en razón de que es propietario “legalmente” del nombre comercial con el cual opera dicha entidad asociativa municipal.
De ser cierto lo que establece el director ejecutivo de Fedomu (que se ha demostrado que no lo es), ahora podría resultar, que más de 600 millones de pesos que el Estado dominicano ha destinado a esa institución han sido manejado de forma poco transparente, por una entidad existente a título personal, por lo tanto entidad colectiva inexistente, a cuya “membrecía” se le hiso creer que eran miembros titulares, siendo esto una pura pantalla, puesto que quien dirigen técnica y administrativamente esa institución, supuestamente ,está empoderado como si fuera su propiedad personal;  más grave aún, logró colocar su nombre en el reglamento oficial de la Liga Municipal Dominicana para obtener cuantiosos recursos que aumentan en la misma medida que se incrementan los de los ayuntamientos, tratando de apropiarse de la exclusividad del manejo de los mismos.
La previsión de este despropósito ha provocado que los partidos políticos, mecanismos mediante los cuales los alcaldes y alcaldesas alcanzan sus posiciones estén dispuestos a cambiar los nombres de las entidades asociativas, si ello fuera preciso, para producir los cambios necesarios y dar coherencia al accionar del asociativismo como instrumento técnico político que contribuya a mejorar la gestión municipal dominicana.
La sociedad civil, especialmente quienes integran el Foro de Municipalistas deben estar atentos a los acontecimientos que están sucediendo y han de suceder. Nosotros, por nuestra parte hemos estado haciendo lo que nos corresponde y haremos lo que nos corresponda hacer en el escenario que corresponda. Estaremos en la vanguardia, nunca en la retaguardia.



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