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domingo, 19 de julio de 2026

Víctor, la víctima desperdiciada

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Aspirar a alcalde, diputado, senador o presidente de la República requiere saber por dónde se entra y por dónde se sale. Parece que Víctor D’Aza, entró y salió, por una y otra puerta sin saber cuándo cruzo.

 

La mayoría de los aspirantes a la presidencia entran disfrazados de gallo de calidad. Entran seguros que, con la popularidad que ellos mismos dicen tener basta y sobra. Cero planificaciones, ni hablar del plan “B”, eso es una perdedera de tiempo.

 

Víctor D’Aza Tineo, secretario general de la Liga Municipal Dominicana —la verdad sea dicha— anunció sus aspiraciones presidenciales entrando por la puerta grande. Generó celos desde el primer día de la proclamación. Por eso el Mandatario Luis Rodolfo Abinader Corona lo obligó a renunciar a su ambición presidencial.

 

Los hechos que siguieron a la dimisión parecen señalar que D’Aza no solo fue forzado a desistir de ser candidato de su partido a la presidencia de la República. Le ordenaron, además, a cuál de los aspirantes endosar su apoyo.

 

La conjetura anterior se basa en la premura de una y otra decisión. O sea, el edil anunció que reculaba en el deseo de encabezar la boleta presidencial del PRM para el 2028. Poquitos días después proclamó que había decidido sumar sus espuelas a la traba de David Collado. Ni tan siquiera esperó que pasara el novenario.

 

En política, sin embargo, una cosa lleva a la otra. El camino de Víctor D’Aza no es la excepción. No bien entró a la traba de David Collado le asignaron traquear un gallo mañoso. Tamaña misión.

 

Víctor pasó —de la noche a la mañana— de ser un activo municipal favorable al desarrollo local a defender lo más perverso del municipalismo dominicano. Pasó, de ser un ganador a convertirse en un perdedor.

 

Lo lamentable está en que, él pudo haber negociado una salida menos humillante. Porque su arranque como competidor en las internas del partido de gobierno cobró fuerza en el territorio desde el primer día.

 

Debió, en consecuencia, anunciar el retiro, luego rearmar el equipo para trabajar en base a una estrategia fijada en el 2032 y el 2036. Debió trabajar sin descanso en la organización de su equipo de operación política. Basar las nuevas acciones en una estrategia diferente.

 

Él debió comenzar a diseñar una narrativa coherente con la nueva coyuntura a la que lo empujó el Presidente. Una narrativa que responda a tres líneas de acción: primero el triunfo de su partido; segundo, la estructura de su proyecto presidencial y tercero, su imagen como líder. ¿La espera es larga? La juventud aguanta eso y más.

 

En ese proceso debió, además, explotar la aptitud antidemocrática del mandatario. Presentarse con una víctima a la que hay que reivindicar. Porque es falso eso que dice: que al presidente no se le que no. Él tiene sus intereses y usted los suyos.

 

Entonces, y solo entonces, proclamar a cuál de los aspirantes Víctor le empeñaría sus espuelas.

 

Pero no. El secretario general de la LMD se negó a reflexionar sobre las opciones probables que resultaran en una salida airosa. Parece que se negó, además, a pedir la opinión a —cuando menos— dos o tres amigos cercanos a él. Creo que de haberlos consultado los resultados de hoy fueran diferentes.

 

Porque en el camino a recorrer durante la aspiración a la presidencia de la República las puertas de entradas y salidas se multiplican. Y parece que, el amigo Víctor D’Aza eligió la puerta equivocada para entrar, también para salir.

En suma, parece que, con la llamada del presidente Abinader le entró la “calambrina”. Víctor mató sus propias esperanzas. El ataque de nervios lo llevó a apresurar el derrotero de su aspiración.

 

El gallo salió pelón.

 

 

 

 

 

domingo, 3 de mayo de 2026

Resuelto, aquí está el título

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Las instalaciones del Tribunal de Tierras estaban vacías, las secretarias todavía sacudían los escritorios. Felipe Marte llegó en ese instante, debía averiguar cuándo estaría lista la legalización del título. Pero él decidió llevárselo de Montecristi hasta Santiago.

 

Felipe Marte trabajaba como mensajero de una oficina de abogados ubicada en la calle Del Sol, próximo al Parque Duarte. Julio César Valentín, entonces recién graduado, era el líder del consorcio jurídico y jefe inmediato de Felipe.

 

Corría agosto del año 1989, Julio César tenía un expediente en el Tribunal de Tierras del distrito judicial de Montecristi. El Lic. Valentín hizo cuatro viajes a la ciudad del Morro. Quería cerrar el año con el caso resuelto.

 

Lo único que logró, sin embargo, fue una confusión: pagó mil pesos creyendo que estaba dando una propina de cincuenta. Valentín se dio cuenta del error al llegar a Santiago.

 

Cansado de dar viajes sin ver resultados, Julio César llamó a Felipe, su mensajero.

 

— Felipe —le dijo— agarra esos dos mil pesos, vete mañana temprano al Tribunal de Tierras de Montecristi para que averigües en que está el expediente del título.

 

Felipe Marte, obediente al mandato de su jefe, al día siguiente se levantó de madrugada. Ni siquiera tomó café en su casa. Se fue a la parada del expreso ubicada en la rotonda del Ensanche Libertad.

 

La guagua estaba parqueada, lista para salir hacia su destino. Felipe abordó el autobús —pero antes compró un café— se sentó, unos cuantos minutos después el chofer hizo lo mismo. Él encendió y puso en marcha el vehículo.

 

Cerca de dos horas duró el viaje de ida. Felipe pidió la parada frente a la explanada del Palacio de Montecristi. Se desmontó próximo a las 9:00 de la mañana, caminó a pasos rápidos, no quería llegar tarde.

 

Felipe, ya dentro del palacio de justicia buscó la oficina del Tribunal de Tierras. A poco de caminar se topó de frente con el letrero que anunciaba lo que él buscaba. Sin perder tiempo entró, saludó al personal presente con formalidad.

 

— Buenos días distinguidas licenciadas, les dijo.

 

Las jóvenes, mientras sacudían sus escritorios, respondieron con igual formalidad.

 

— Buenos días señor, qué desea usted.    

 

Felipe, explicó a las tres jóvenes el móvil de su visita. Ellas se mostraron desentendidas, como si no supieran nada del expediente indicado por el recién llegado.

 

La maestría creativa de Felipe se puso en marcha de inmediato. Preguntó:

 

— Licenciada, ¿usted y sus compañeras ya desayunaron?

 

— Para nada señor, no hemos comido nada.

 

Felipe, por derivación, pidió permiso para salir un rato. Media hora más tarde regresó con tres vasos rebosados de batida de lechosa con leche, acompañados de tres sanguches de jamón y queso. Uno para cada una.

Sin embargo, debajo del sanguche de la secretaria que lo atendía colocó quinientos pesos en papeletas de cien. Los cubrió con una servilleta para evitar la contaminación del pan.

Las muchachas le dieron las gracias. Pero cuando la indicada comprobó lo del dinero en su platillo se apresuró a preguntar:

 

— Señor, ¿cómo me dijo que se llama y cuál es el expediente que usted busca?

Marte, entonces, volvió a explicarle cual era el expediente de su interés. Luego la joven le dijo:

 

— Señor Felipe, dese una vuelta por el pueblo y regrese dentro un rato, puede ser en una hora, para ver como localizamos ese expediente.

 

Felipe salió, se fue al mismo negocio donde compró las batidas y los sanguches para las jóvenes. Compró desayuno para él. Se sentó calmado, seguro que las secretarias iban a complacer su solicitud.

 

No era para menos, Felipe le elevó al máximo la autoestima. Los quinientos pesos —para entonces— representaban más de la mitad del salario mensual de las tres jóvenes juntas.

 

El folder con el expediente estaba de último en el orden. La secretaria —desde que Felipe salió— lo sacó de abajo del paquete y lo puso de primero.

 

Cuando el magistrado llegó, inició su trabajo. El primer título que firmó y mandó colocar sus respectivos sellos fue el del cliente de Julio César Valentín.

Al rato llegó Felipe a la oficina, la secretaria del tribunal le dijo:

 

— Señor Felipe, aquí tiene usted su expediente con el título legalizado, gracias por venir.

 

Por su lado, Felipe retornó a Santiago. Antes de las cuatro de la tarde estaba entrando al consorcio de abogados de Valentín. Le entregó quinientos pesos y le dijo:

 

— Licenciado, aquí está el título legalizado, ya todo está resuelto.

 

Fue así que Felipe —con menos de dos mil pesos y un solo viaje a Montecristi— resolvió lo que su jefe no pudo en cuatro viajes.   

 

 

 

 

 

domingo, 29 de marzo de 2026

Quieres vida nueva, retírese a tiempo

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Nadie sabe por qué, retirarse de una actividad u oficio es tan difícil. La dificultad crece según la fama cosechada en la práctica. Pero la política, sin dudas, tiene la supremacía en cantidad de longevos ejerciendo. Octogenarios activos.

 

Hablar de retiro —sin importar el oficio— nunca hace referencia a sentarse encerrado en una casa sin hacer nada. Todo lo contrario, el retiro alude a la garantía de continuar el trabajo propio al través de otras personas.

 

En el deporte, por ejemplo, la retirada se produce de manera natural por la edad del atleta. Los velocistas —pongamos por caso— se van temprano. Ninguno llega a los 40 años corriendo. Con los corredores de fondo resulta lo contrario.

 

Pero cuando llega la hora de abandonar la competición trae aparejada una nueva carrera. Se inicia, en consecuencia, la carrera de entrenar a otros. La carrera de dirigir a otros hacia el éxito.

 

Los nuevos atletas —por derivación— compiten basados en la experiencia del antiguo campeón. Quiere decir que, usted está en la pista representado por ellos. Las medallas, en estos casos son de tanto o más satisfacción que las propias.

 

Los líderes políticos deberían —como los deportistas— asumir un comportamiento similar. Prolongar su vida útil en la competición electoral al través de generaciones de líderes más animosos. Permitirse disfrutar la maduración de ideas brillantes en las cabezas de sus pupilos.

 

¿Será que los expresidentes Hipólito Mejía y Danilo Medina entendieron esa realidad?

 

La práctica política de uno y otro en la actualidad parece indicar que por razones diferentes ambos líderes están decididos a seguir como entrenadores.

 

Hipólito Mejía

Hipólito Mejía Domínguez, ingeniero y expresidente aspiró por última vez en el 2012, no logró volver. Pero —en adelante— se empleó en conseguir que su partido alcanzara la presidencia del país.

 

Hoy el PRM está justo a la mitad de su segundo periodo de gobierno. Mejía ahora se encuentra enfocado en una de dos, primero en empujar que su hija se convierta en la primera mujer presidente de la República.

 

En segundo lugar, Hipólito, de no lograr el objetivo anterior seguiría pujando para que el gobierno siga en poder del PRM. 

 

Danilo Medina

Danilo Medina Sánchez, economista y expresidente aspiró por última vez en el 2016, entregó el gobierno en el 2020. Impedido por la Constitución no ha podido aspirar a la reelección. ¿Se habrá resignado a la negativa?

 

Resignado o no, lo cierto es que Medina encamina sus esfuerzos y habilidades de armador a conseguir un repunte del PLD como organización política. Aspira elegir un candidato que devuelva la primacía al partido morado.

 

El expresidente actúa como un árbitro, no importa que algunos presumidos se empeñen en descartarlo. Danilo no tiene de otra. Su única opción es reconstruir un liderazgo capaz de reflejarse en las candidaturas moradas. Y de eso él sabe cómo nadie.

 

Leonel Fernández

El Dr. Leonel Fernández Reyna, tres veces presidente de la República Dominicana, contrario a los dos anteriores, intenta volver a sentarse en la silla de alfileres. ¿Le negará el paso a su hijo?

 

Fernández dejó el PLD y fundó tienda aparte porque no tenía oportunidad de seguir mandando. La tienda —en ocasiones— ha tenido buena venta. Presenta, sin embargo, problemas para sostener la factura.

 

Leonel confía en la palabra para convencer. La biblia lo dice, “la palabra es la luz”. Y Agustín de Hipona va más lejos, cuando expresa: “La Palabra es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo”.

 

Parece que el expresidente no entiende que la palabra está sujeta a los giros de la dialéctica. Y Hegel concebía la dialéctica: “Como una lucha entre la luz y las tinieblas”. En esa lucha, argumentaba: “La luz resulta siempre victoriosa”.

 

El exmandatario, por lo anterior, debería —como Aarón hizo con Moisés— poner la palabra al servicio de su hijo. Apoyarse, además, en la luz que hace días viene alumbrando el camino político de su vástago. 

 

En suma, para los tres líderes señalados: Hipólito, Danilo y Leonel deberían perpetuar su carrera política anclada en la cabeza de sus seguidores. Los dos primero están en esa onda. ¿Cuándo le toca aterrizar al tercero?

 

 

domingo, 27 de julio de 2025

El eterno dilema: educación política o adoctrinar

Por Miguel Ángel Cid Cid

El desface de los partidos políticos, el cuento de nunca acabar. La educación política es la base para desentrañar los amarres propios del Poder político. Lo contrario consiste en adoctrinar. Entonces, ¿por qué los partidos prefieren adoctrinar sus miembros?

El bagaje teórico de los integrantes de las cúpulas de los partidos políticos se va empobreciendo de más en más. Ser teórico ya no es un mérito, ahora es una deshonra, un estigma. Cuando se dice: “Ese es un teórico”. En verdad están señalando que eres un vago, un sin servir, un bueno para nada, un pasa cantando…  

Los líderes políticos —debido a lo anterior— construyen su propia realidad sin importar consecuencias. La actitud es una manera abusiva sobre cómo asumir la construcción social. Prefieren resultados rápidos, aunque cuesten caros.

Los líderes pretenden, bajo esa premisa, construir organizaciones políticas con miembros embrutecidos. Partidos cuya militancia sienta que renunciar significa el fin del mundo. Que sus seguidores les obedezcan a ciegas.

Así, embelesados en ese mundo ficticio, se jactan de pregonar que disponen de un ejército de incondicionales. Incluso, exclaman: “Ellos sólo confían en mí, yo soy su única esperanza”.

La inseguridad de estos líderes los lleva a ahogarse en un mar de sospechas. Aseguran que hay una trama para destronarlos. Se pasan el tiempo divisando competencia hasta en los rincones más oscuros de la agrupación.

Porque se dan cuenta tarde de las debilidades del adoctrinamiento. Que ellos cayeron en su propia trampa. Que los resultados de la lealtad comprada, del fanatismo, la alucinación, el engaño y el delirio se pierden con facilidad.

Fernando Mejorado, estratega electoral mexicano dice: “Los jóvenes, a los cuatro o cinco meses afiliados a los partidos, comienzan a imitar los líderes del partido”. Repiten sus frases, ensayan el tono de voz y hasta la forma de caminar y sonreír.  Cuando lo ideal sería que “inyecten nuevas ideas y narrativas” diferentes.

Pero, ¿qué es el adoctrinamiento?

Adoctrinamiento. Adoctrinar: “práctica que busca inculcar ciertos pensamientos en las personas. Recurre a acciones diferentes para conseguir lo que quiere: que los adoctrinados se apropien de las ideas enseñadas”.

Y todo sigue igual hasta que aparece otro con promesas renovadas. Promesas que reviven las ambiciones que la doctrina mantenía adormecida.

Educación política

La educación política, contrario al adoctrinamiento, propicia un ambiente fluido. Para que cada miembro del partido haga la tarea que le toca sin interrumpir el trabajo de sus compañeros.

En toda asociación humana convergen pensamientos diferentes, de acuerdo a los orígenes socio-económicos de los integrantes. Sucede que estos se van nucleando según sus intereses. Y llega un punto que las contradicciones —si no se tratan a tiempo— terminan siendo antagónicas o irreconciliables.

El rol del líder, en consecuencia, está en orientar a sus seguidores —al través de la educación política— para dirimir las contradicciones antes de que lleguen al antagonismo. 

En tal sentido, el propósito principal de la educación política está en formar ciudadanos críticos. Ciudadanos capaces de operar la política para aprovechar las circunstancias en favor de la mayoría. Favorecer escenarios propicios a la participación activa en la sociedad.

Educa para la comprensión del Poder y la autoridad, cómo se ejercen en los diferentes contextos de la sociedad y el gobierno.

Para esos fines deberán conocer la historia y las ideas políticas de su país y en menor grado a nivel internacional. Ponerlos en capacidad de enseñar a otros sobre los diferentes sistemas políticos.

La educación política, además, se empeña en capacitar en el uso de las herramientas para el debate. Todo político debería ser ducho al momento de debatir sobre un tema determinado. 

Aprender sobre planificación. A divisar el entorno cercano igual que el entorno lejano.  Y con ellos identificar la tendencia histórica. El análisis de los resultados de todo lo anterior conduciría a decidir sobre la tendencia deseada. Es decir, que queremos cambiar: eso es planificar.

Como puede verse, la educación política enseña a pensar. El pensamiento libre, el pensamiento lógico, el pensamiento crítico, la independencia de decisiones… Pero, cuando deciden seguir un líder, la lealtad está asegurada. Porque estos apoyan ideas, apoyan proyectos de nación, nunca individuos.

El adoctrinamiento, en cambio, es inconsistente. Se alimenta de promesas incumplidas. Vive en una zozobra de celos y zancadillas entre sus propios compañeros.

Quizá por lo anterior es que, los líderes políticos prefieren adoctrinar antes que educar. Porque optan por lo fácil, aunque sea caro y dure poco.   

   

 

sábado, 12 de agosto de 2023

Elecciones municipales: ¿qué le dice febrero a mayo?

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Los dominicanos tienen por costumbre votar por el candidato que ellos creen que va a ganar. Por eso cuando febrero dialoga con mayo las máscaras se limpian con agua jabonosa y se guardan en el closet.

 

Los candidatos municipales del PLD sufrieron un golpe demoledor con la suspensión momentánea de las elecciones municipales de febrero 2020. El efecto se extendió hasta tres meses después cuando el PRM los barrió en los comicios presidenciales de mayo.

 

Se recuerda el lío que se armó dentro del partido morado tratando de explicar que la suspensión se debió a fallas de la Junta Central Electoral. Que ellos no tuvieron velas en ese entierro. Pero nadie les creyó.

 

El PRM ganó la mayoría de alcaldes a todo lo largo y ancho del país. El PLD tuvo que conformarse con ganar la mayoría de los distritos municipales. Como se dice en el barrio, algo es algo.

 

Las consecuencias de los resultados finales de las elecciones municipales de 2020 no surtieron efectos negativos en la Fuerza del Pueblo. Los leonelistas, que empujaron al PLD al pozo, se beneficiaron de la debacle y se convirtieron en aliados aventajados del PRM.

 

En las elecciones venideras, no obstante, la situación luce diferente. A cada partido le tocará cobrar su cuota de manera individual. El escrutinio será manual, los colegios electorales serán el termómetro que marcará el arrastre de los contendores.

 

El Partido Revolucionario Moderno

 

El partido oficialista llegará a febrero con la faja de campeón puesta. Si sorprende con el colorido del atuendo y amenaza con dar piquetes en los ojos blandiendo su dedo pulgar como una espuela, sus opositores tendrán que cuidarse, porque las mediciones colocan la cuadra gobernante en la primera esquina del cuadrilátero. Y el presupuesto para sostener la posición es un buen estímulo y parece inagotable.

 

El Partido de la Liberación Dominicana

 

La cuadra morada está en desventaja frente a sus contendores. La excelente imagen negativa ganada en buena lid es difícil de borrar en sólo cuatro años. Todos recuerdan que, en su momento de gloria —muy largo, por cierto—, arrasó con todo lo que encontró.

 

Pero los peledeista tienen la pericia para confeccionar una careta que confunda un segmento electoral y así pactar una alianza sorpresiva. Con el destello de su estrella amarilla combinada con el color verde, sobre su fondo morado, resultaría una máscara resplandeciente.

 

Tendrán, entonces, que ser creativos y arriesgarse a desinflar sus egos, lamerse sus heridas y ponerse curitas.

 

La Fuerza del Pueblo

 

La FUPU tiene ganada su buena reputación por el excelente trabajo realizado por su líder. El León llegó al gobierno siendo en la práctica un mozalbete y cuando salió estaba lleno de canas. Tiene la ventaja de que en sus doce años de gobierno no se robó un solo peso, sino sacos enteros llenos de ellos.

 

Prefirió pagar en vez de matar. Ahora quiere algo diferente: pagar para matar la soledad, su insoportable soledad. ¡Cuánta falta hace el poder! Dianche.

 

Pero atraer a los ciudadanos hasta los colegios electorales, persuadirlo a que voten en las elecciones municipales, puede resultar traumático por lo costoso del evento y el riesgo de quedarse sin combustibles para las generales de mayo.

 

Ahí radica, precisamente, la importancia estratégica de las elecciones municipales. El partido que logre el segundo lugar le tocará una tarea difícil. Por un lado, deberá reforzar las cuadras aliadas. Por el otro lado, tendrán que dar muchos saltos en el aire, muchas volteretas y patadas voladoras con el propósito de desviar la atención del que se alzó con el primer lugar en la contienda de medio término.

 

Miguel Ángel Cid

cidbelie29@gmail.com

Twitter: @miguelcid1

 

 

viernes, 14 de mayo de 2021

La encuesta y la observación de campo


 

Por Miguel Ángel Cid Cid

 

Los políticos, antes que cualquier otro método de investigación, prefieren las encuestas de opinión en sus campañas. Porque para armar una candidatura exitosa se requiere de tiempo, inversión de recursos económicos y, sobre todo, recursos humanos competentes.

 

La encuesta

 

La encuesta es una técnica utilizada como procedimiento de investigación para obtener datos de modo rápido, eficaz y confiable. En el campo electoral se recurre a la pesquisa de datos para medir la percepción del electorado sobre un candidato. Se propone conocer la intención del voto en un momento y contexto exacto.

 

Lo anterior indica que una encuesta que se hizo hace un mes, los resultados serán probablemente diferentes si se hace ahora. La idea conduce a realizar encuestas muy seguidas.

 

Los políticos suelen darles una vuelta a los resultados de sus encuestas: optan por maquillar los números arrojados. Esa mala práctica puede revertirse contra el candidato que pretende beneficiarse. El otro error es creerse que las encuestas solo sirven para hacer propaganda. De ahí que, si me beneficia, es buena; si me perjudica, mala.

 

Otro objetivo de la encuesta es evaluar el posicionamiento de los demás aspirantes. Permite construir el mapa del crecimiento del candidato. Sirve para reorientar las estrategias diseñadas y el trabajo político de campo. Las encuestas constituyen un método típico de investigación cuantitativa.

 

¿Cuál es el costo promedio de una encuesta?

 

Los costos dependen de tres factores vitales: primero, el tamaño del territorio; segundo, el país donde se realiza el estudio; y tercero, el prestigio de la agencia encuestadora. Luis Urbina, publicista y consultor en comunicación política guatemalteco, nos dice que, en su país, una medición de mil doscientas muestras cuesta veinticinco mil dólares. Agrega que Gustavo Córdova, reputado consultor argentino, cobra sesenta y cinco mil dólares.

 

Fernando Mejorado, consultor mexicano de renombre internacional, dice que en el país azteca el precio supera los diecinueve mil dólares. En República Dominicana la inversión promedio ronda los veintidós mil dólares, equivalente a un millón doscientos cincuenta y cuatro mil pesos.

 

¿Cuántas mediciones amerita una campaña electoral de seis meses, orientada por encuestas?

 

Los consultores políticos que trabajan enfocados en encuestas creen que sería necesario hacer seis mediciones mínimo. Sin considerar otras acciones deasesoría.

 

La observación de campo

 

La investigación de campo es la recopilación de datos nuevos a partir de fuentes primarias para un objetivo específico. Mediante este método se recolectan datos cualitativos que ayudan a comprender la realidad del candidato. Permite observare intercambiar ideas con las personas sin sacarlas de su entorno natural.

 

Los datos levantados en la observación de campo se consiguen a través de diferentes técnicas de recolección. Entre ellas las entrevistas a profundidad, sean no estructuradas o semi-estructuradas, participación en actividades propias de la comunidad observada y las encuestas estructuradas mismas.

 

Conocer cómo piensa el futuro votante, es como conocer al enemigo en la guerra. Esta es la ventaja fundamental de este tipo de estudio. Ayuda a recomponer las propuestas del candidato y las estrategias guías de la campaña. La observación, como método de investigación, contribuye a la segunda acción básica del candidato; es decir, a conocerse a sí mismo.

 

La encuesta se enmarca, principalmente, en la modalidad de investigación cuantitativa. La investigación-acción, como también se llama a la observación de campo, se enfoca en la investigación cualitativa. A su pesar, ambos métodos se complementan en el proceso investigativo.

 

Las diferencias elementales entre la investigación cuantitativa y la cualitativa están en que la primera se basa en números y cálculos matemáticos. En tanto que la cualitativa tiene como base el carácter subjetivo, y se vale de narrativas tanto escritas como habladas. Contribuye a crear relaciones primarias. Éstas, en materia electoral se traducirían en votos duros. Antes de contratar el consultor es fundamental entender esta diferencia.

 

¿Cuánto cuesta la observación o investigación de campo?

 

En República Dominicana, una asesoría en comunicación política general, para fortalecer la imagen electoral de un candidato supera los trescientos mil dólares por año. La inversión incluye la realización de las encuestas que exija esa investigación general.

 

¿O acaso alguien cree que Danilo Medina contrato a Joao Santana en el 2012 y en el 2016?

 

No. El brasileño trabajaba 24/7 la imagen electoral de Medina desde el 2004, año en que el expresidente dirigió la campaña de Leonel Fernández. La estrategia secreta de Medina fue –regresar el PLD al gobierno, para trabajar la candidatura de Danilo desde el Poder. Leonel mordió el anzuelo. Dianche.

 

domingo, 21 de junio de 2020

Los piojos



Por Miguel Ángel Cid Cid

Mi generación sobrevivió, hasta ahora, a epidemias y pandemias. Cólera, hepatitis, SIDA, H1N1, COVID-19 y paro de contar. Pero hubo una epidemia en mi niñez que, aunque no mata como las citadas, me enseñó para siempre la prudencia del aislamiento social y la precaución del distanciamiento físico: los piojos.

Recuerdo vívidamente que cuando alguien llegaba a la casa rascándose la cabeza, la familia entraba en pánico. Nadie quería bregar con piojos. Ni en la casa, ni en la escuela, ni en el barrio. Tener piojo era como comprar el pasaje para pasar al ostracismo social o, como se decía entonces, irse a la porra.

Si te contagias del coronavirus, por ejemplo, te internan en un centro hospitalario y queda  aislado de tus familiares y amigos. Y si el Covid-19 te ataca duro, pasarás unos días en cuidados intensivos, entubado y conectado a un respirador artificial. Pero al recuperarte la comunidad te recibe como un héroe, como un sobreviviente de una guerrita biológica que se da a nivel microscópico. Es decir, te salvaste de ser devorado por unas minúsculas partículas infecciosas que te conciben como su comida.

Sí se corre la voz de que tienes piojos, en cambio, la gente se alejará cuanto pueda de ti. Y aunque te sanes por completo, siempre persiste un alejamiento discreto. Es como si tuvieras una S grande y roja en el pecho, no de Supermán, sino de sospechoso.

Los piojos

¿Has visto la hormiguita jibijoa? Los piojos son como las jibijoas, son insectos pequeños que se hace difícil verlos. Viven chupando la sangre, escondidos y protegidos en el cuero cabelludo. Descuidar combatirlos puede llevar a que se propaguen a las cejas y las pestañas.

Los piojos pueden vivir hasta 30 días. Se reproducen por huevos que, a su vez, suelen durar más de dos semanas vivos. Los huevos se llaman liendres.

¿Cómo se puede infectar de piojos una persona?
Hay tres formas básicas de contagiarse con piojos. 1. Entrar en contacto cercano con una persona que tenga piojos; 2. Tocar las ropas o tendidos de camas de una persona contagiada de piojos; y 3. Compartir gorras, sombreros, toallas, cepillos o peines de alguien que tenga piojos.

Aunque aparecen, de cuando en vez, muchachos con piojos --principalmente en las escuelas--, ésta sanguijuela en miniatura es una plaga controlada, como las niguas y las ladillas. Con todo, desde que le detectan piojos a un niño se arma el corre-corre en la escuela y en la familia del contagiado.

Una característica de los infectados con piojos consiste en que si duran mucho tiempo con ese mal, la burla de la gente los llamará piojosos. Ese estigma del piojoso suele durar años, inclusive sirve hasta para refrescar la memoria:

--¿Te acuerdas de Pedro, el indiecito que vivía…?
--Sí, sí, sí…Pedrito el Piojoso…

Históricamente la propagación de plagas y epidemias se asocia a las clases sociales bajas, aquellas que viven con cierto nivel de hacinamiento. Los métodos para combatir esos brotes, en consecuencia, se convierten en mecanismos de exclusión social. Hoy día se exige aislamiento social y distanciamiento físico para evitar el contagio del Covid-19.

 Las mismas medidas que adopté en mi niñez para escapar a los piojos.