Por JUAN T H
Caminaba yo por
unas de las calles de Italia a comienzo de los años 80 cuanto vi un cartel del
Partido Comunista que decía: “Prohibido prohibir”, que llamó poderosamente mi
atención al tiempo de invitarme a una reflexión que cada vez adquiere más
sentido.
Recordé la
formidable obra de Federico Engels, “El origen de la familia, la propiedad privada
y el Estado” del 1844, donde plantea que el comunismo solo es posible en un
estadio de desarrollo donde el Estado, como instrumento de dominio de una clase
social sobre las demás desaparece. Por lo tanto, no existe, ni ha existido, un
país comunista, pues el Estado se ha mantenido en los países socialista. La
dictadura del proletariado proclamada por Lenin en Rusia no alcanzó ese nivel,
como tampoco la revolución China que encabezó Mao Set-tuing de 1949, ni la cubana
que dirigió Fidel Castro en 1959, ni la de ninguna otra nación del mundo.
En torno al marxismo-leninismo-pensamiento
Mao Set-tung o como se le quiera llamar, el término “comunista” o “comunismo”, fue
distorsionando, presentándolo como algo perverso que buscaba eliminar la
familia, el estado de derechos, la religión y la propiedad privada, entre otros
valores de la democracia capitalista, incluyendo a Dios. (Una mezcla de verdad
y mentira para alimentar la ignorancia y el miedo de la gente)
“mientras exista
el Estado no habrá libertad”, estableció Engels en su famosa obra posterior al
manifiesto del Partido Comunista de 1848 publicado originalmente en alemán y
luego en diferentes idiomas alrededor del mundo, al igual que el Himno de la
Internacional Comunista escrito en 1871 en honor a la Comuna de París de ese
mismo año, que rezaba: “Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin
pan…”
Pero bueno, me
alejo del tema. La cosa es que la consigna “prohibido prohibir” me llevó a una
reflexión. No hay un sistema que mantenga más prohibiciones sociales que la
democracia que conocemos hoy día en la mayoría de los países. El capitalismo es
una dictadura. La democracia, del pueblo para el pueblo, no existe. Es poesía.
La verdad es otra muy distinta. Es la dictadura de una clase sobre otra, es la
explotación del hombre por el hombre.
En Estados Unidos,
por ejemplo, existe una dictadura. Durante más de 200 años dos partidos,
Republicano y Demócrata se transfieren el poder. Una misma clase social
oligarca, monopolista, racista, explotadora, mantienen el control del Estado y
sus instituciones colaterales incluyendo los medios de comunicación. Lo mismo
ocurre en los demás países capitalistas que se autoproclaman democráticos.
Tras la Segunda
Guerra Mundial, y para evitar otro conflicto similar que le costó a la
humanidad más de 50 millones de muertos, se creo la Organización de las
Naciones Unidos con su Consejo Internacional de Justicia, que hoy no sirve para
nada que no sea para justificar las agresiones del Imperialismo Estadounidenses
que viola o desconoce el derecho Internacional, la autodeterminación y el
derecho que tienen los pueblos a decidir su destino político, económico y
social.
Es dentro de ese
marco, capitalista, esclavista y por lo tanto opresor y desconocedor de las
libertades públicas, que debe estar “prohibido prohibir”.
Ahora bien, en
cualquier sociedad, capitalista, democrática, socialista, incluso comunista, la
libertad no puede ser absoluta, pienso, porque, como decía Benito Juárez, “el
respeto al derecho ajeno es la paz”. (Esa es la clave de la convivencia
pacifica entre los pueblos y por igual entre los ciudadanos)

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