POR JOSE ANTONIO
MATOS PEÑA.
Nuestra
república sufre en estos días, los efectos y recrudecimiento del proceso
electoral 2016, que cuenta ya con menos de 30 días, donde se aceleran las
actividades de masas, sobre todo, es lo
que está de moda hoy, el “caravaneo”, con lo cual, los partidos que están
flojos, encubren sus debilidades
populares, también los que las tienen; evitan gastar lo que no tienen o no quieren.
La modalidad de
las encuestas como instrumento de construcción de percepción y manejo de
voluntades ha tomado un superlativo auge, lógicamente, en el mundo global y
capitalista en que vivimos, los resultados de estas encuestas, no importa lo
científico de su elaboración, al parecer, han llegado a convertirse en producto
industrial de generación de grandes dividendos, sencillamente, un producto
empresarial comercializable, que lleva a uno, a los que pretendemos no ser de
los incautos afectados por los efectos de este instrumento perceptivo, a
tomarlo con pinzas al momento de su valoración.
Para nuestros días,
las empresas y empresarios ligados a ciertos medios de comunicación, incursionan en la publicación de resultados de
encuesta realizadas, lógicamente, no por ellos, sino que por empresas, de cuyas
acciones, los primeros no son
necesariamente responsables, al final, son publicaciones, no confecciones de
las misma, es lo que creemos.
El gobierno
central y su principal incumbente, en su proselitismo, tienen un proceso un poco regresivo si se
quiere, en esta tesitura, que data de todo el cuatrienio presidencial que transcurre, desde la publicación de niveles de
aceptación del primer mandatario rondando los 92% a la andanada de encuestas de
los últimos días o semanas, donde
manejan rangos de entre los 52 ò 53% aproximados, hasta los 60 ò 67%. Nada de eso, palpable o comprobable por
el ciudadano, como tampoco los sondeos que pasaremos a referir a continuación.
Los sondeos de opinión,
por radio, televisión, redes sociales o rudimentarios son la otra cara de la
moneda, que es la parte de la cuestión que le permite ser al ciudadano un tanto
como Santo Tomás, “ver para creer”, en las encuestas, sofisticadas en su
tecnicismo de elaboración a nadie le consta lo fidedigno de su presentación, si
es que se hizo como la ciencia lo manda para tener características de ciencia
(comprobación de las tesis), en los sondeos referidos, por lo menos, el
ciudadano ve parte del procedimiento y de sus resultados, además de poder
convertirse en protagonista o actor del mismo con su participación.
Hemos visto en
los últimos tiempos, sobre todo cuando el mayor partido de oposición del
momento se formulo como contraparte electoral, resultados totalmente
contrapuestos a los presentados por las
mencionadas encuestadoras, Penn, Shoen & Berlan entre otras; oímos, y participamos con una llamada ayer al
amanecer en la emisora radial Z101,
estos resultados: Luis Abinader 74.5%
contra Danilo Medina con 24%; en las últimas semanas he visto y oído sondeos
por doquier, con resultados similares, el Talibán en su programa “Versión
Transparente” canal 19 habrán 2 ò 3 de
tres días, con numeritos similares.
Por su lado Andrés
Henríquez en el mismo canal el pasado mes abrió los teléfonos con resultados
finales para cien llamadas, con Abinader 64%, Danilo 34% y Moreno 2%. ¿A quién
creerle?... Pues valla el día 15 de mayo próximo y vote, vote por el que usted
quiera, pero vote, espere los resultados y crea en el que haga sus cosas con transparencia, sea quien sea…

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