Por JUAN T H
Ahora ocurre que
Luís Abinader, candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno y de
otras fuerzas políticas, es un
terrorista que ordena colocar y detonar bombas en un recinto lleno de personas
que discuten pacíficamente el desarrollo de una protesta de profesores,
empleados y estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo que
reclaman un presupuesto justo como lo ordena la ley, para de ese modo poder cumplir sus compromisos
académicos y seguir siendo la universidad del pueblo pobre.
El presidente
Danilo Medina tiene en sus manos la posibilidad legal, legítima, de anular, de
golpe y porrazo, al único obstáculo para continuar en el poder y consolidar su
dictadura, sometiendo a Luís a la justicia por alteración del orden legalmente
constituido, asociación de malhechores,
intento de asesinato, sedición,
conspiración y terrorismo.
Con esas
imputaciones al candidato presidencial del PRM habrá que dictarle 30 años de
cárcel, cadena perpetua, la silla eléctrica, inyección letal o el paredón de
fusilamiento. (Nada de eso es difícil pues el PLD controla todas las
instituciones del Estado y las usa con files políticos reeleccionistas)
Luís Abinader
debe presentarse ante el Ministerio Público y convertirse en reo; él mismo debe
ponerse las esposas para que lo encierren en las mazmorras del PLD ubicadas en
el “15 de Azua”, donde están los criminales y antisociales más peligrosos del
país.
La acusación
contra el candidato presidencial opositor la hacen, nada más y nada menos, que
el Ministro de lo Interior y el jefe de la Policía Nacional durante una
apresurada y planificada rueda de prensa para denunciar los actos vandálicos
minutos antes de que se produjeran y de que estallaran las bombas lacrimógenas
que provocaron que todos los presentes en el aula Magna de la Universidad
Autónoma de Santo Domingo (UASD) corrieran despavoridos.
Debemos suponer que la gravísima imputación de
terrorismo contra Luís Abinader, un conservador por naturaleza de clase, que ha
debido visitar pocas veces la UASD, que nunca ha quemado un neumático durante
una protesta callejera, ni lanzado una piedra, que no ha militado en grupos de izquierda, ni siquiera en el
PACOREDO donde se inició políticamente
el reeleccionista Danilo Medina, debió
ser hecha previa investigación de parte de los organismos de seguridad del
Estado.
(No sería la
primera vez que un rico de nacimiento se revela contra sí mismo y se vuelve
loco y se convierte en asesino de masas)
(Algunos
analistas están convencidos de que las bombas las lanzaron agentes provocadores
del gobierno para impedir la protesta, intimidar y desacreditar al candidato
opositor convertido en un peligro para la reelección)
Como el ministro
de lo Interior y el jefe de la Policía tienen pruebas de que Luís Abinader es
un terrorista asociado a Juan Hubieres, diputado y candidato a senador, y al
Frente Amplio de Lucha Popular, su deber es hacerle un expediente penal para
que el Procurador General de la República, tan diligente en algunos casos,
proceda y pida prisión preventiva contra tan peligroso ciudadano, alumno sin
duda de Osama Bin Laden.
Y si no lo
hacen, Luís Abinader, Juan Hubieres y Fidel Santana deben meterse presos ellos
mismos.Y junto con ellos todos los candidatos del PRM, del PRSC, del Frente
Amplio y demás partidos que integran la oposición verdadera. De
ese modo Danilo podrá reelegirse sin ningún problema. ¡Adelante y valor!

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