Por Miguel Ángel Cid Cid
Acechando por las rendijas del tiempo alcanzo a ver el refajo de la
cultura. Luce estropeado por todo ese discurso que durante décadas lo bifurcó
entre cultura nacional y cultura popular. Por eso cada
semana tomo la cámara, giro suavemente el diafragma del lente, hurgo en los
vericuetos del visor hasta encontrar el punto exacto de enfoque. Pongo cuidado en
no exponer por las sombras, pero también cuido en no sobreponer las altas
luces. Cuando el contraste entre luces y sombras luce balanceado, entonces
aprieto el obturador. Click!
El pasado diciembre esta columna cumplió un año de publicación
continua. Al día de hoy van cincuenta y nueve artículos, que abordan diversos
tópicos de la cultura y sus métodos de gestión. Especial interés han tenido los
análisis político-electorales, tratando de descifrarlas ideas y la práctica
política real de los partidos, colocando siempre el énfasis en el ámbito local.
Dilucidar la cultura política local ha resaltado un punto divergente entre
algunos de mis amigos y lectores. Ellos reclaman que no respondo al objetivo
central de la columna, pues debo continuar haciendo pequeños relatos sobre
personajes populares de Santiago y el país. Estas reclamaciones, expresadas en
privado, son las que me animan a explicar el objetivo fundamental de esta
iniciativa en Acento.com, un periódico digital de amplias miras, seriedad y
tolerancia.
Desde el inicio, Cultura y
Municipio se propuso hacer un enfoque holístico de la cultura, en sinergia
permanente con las vivencias de la ciudad y sus medios de producción. Intenta
romper con el reduccionismo tradicional, ese que ve la cultura en función del
arte, del arte culto. Reduccionismo que olvida el universo de indicadores que
tipifican los procesos sociopolíticos y económicos, aquellos que dan pauta a la
cultura de un pueblo.
En esa tesitura, la columna plantea enfocar la cultura siguiendo el
hilo lógico del desarrollo local. Un desafío permanente ha sido, es y será poner
de relieve las debilidades y fortalezas en los temas de educación, salud, migración,
organización social y política, expresados, como ya se dijo, en lo local.
Sigue pendiente el reto de establecer la correlación entre el
desarrollo de estos temas con los medios de producción y el ejercicio de
gobierno.
¿Cómo se expresan estos temas en el discurso, muchas veces silencioso,
de personajes locales? Perdonen esta pequeña vanidad: Cultura y Municipio ve los personajes populares como entes de
expresión de la realidad política y social del entorno. Punto.
Más que un resultado, la aspiración es resaltar en lo cotidiano las alternativas
que aporten a la solución de problemas nodales que, por viejos y que parecen
estar clavados en la psiquis del pueblo dominicano, parecen eternos y
naturales.
Un anhelo de Cultura y
Municipio es aportar una mirada objetiva y crítica del presente. Con todo, es
necesario el viaje retrospectivo, para ver e interpretar las acciones (los
discursos de esas acciones) y los perdidos secretos del ayer para ser capaz de
entender el por qué de tantas madejas por desenmarañar y por qué de tantos errores
sin enmendar.
También se empeña en producir o promocionar ideas e iniciativas que
contribuyan al desarrollo de la gestión cultural coherente con los intereses de
la nación, donde el valor de lo humano esté por encima de todo.
En fin, Cultura y Municipio percibe
que no hay cultura sin arte, ni mucho menos sin medios de producción. El
desarrollo local, cierto, lo gestionan los gobiernos locales. Pero igualmente
cierto es que la cultura, elemento nodal del desarrollo, deberá ser tomada seriamente
en cuenta por las autoridades locales. Click!
Miguel Ángel Cid
Twitter: @miguelcid1
1 enero 2016

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