LO LOGRAMOS JUNTOS

domingo, 31 de mayo de 2015

Ha muerto el partido. ¿Viva el partido?


Por Faustino Collado

Los acontecimientos ocurridos dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en los últimos 30 días invitan a una reflexión tomando en cuenta la teoría de los partidos políticos, incluyendo la expuesta y practicada por su fundador Juan Bosch.

Para mí el PLD, como partido, murió el 27 de mayo del 2015. No es que antes no experimentara malestares, como los de 1978, con la salida de su primer Secretario General, Toñito  Abreu;  dolores de cabeza como los de 1990, con la renuncia breve de Juan Bosch y la salida de un importante grupo de peledeístas (Max Puig, Nélsida Marmolejos, Vicente Bengoa, etc.); intervenciones quirúrgicas, como las del 2002, con la expulsión de los nueve diputados que votaron por el restablecimiento constitucional de  la reelección. Pero, en mayo del 2015 el paciente ha fallecido. A fecha fija y  testamento incluido.

A pesar de las tensiones, que son normales en toda organización política, como las del 2008, con las pretensiones de Danilo Medina de ganarle la candidatura presidencial al Presidente Leonel Fernández, y su famosa frase: “Me venció el Estado”, el PLD se había mantenido, momentos más, momentos menos, con las banderas y principios del esencialismo partidario, como la representación de los intereses generales,   un esquema legal referenciado en un estatuto que guía el funcionamiento interno alrededor de la preeminencia de los organismos, los métodos para tomar decisiones de la unificación de criterios y del centralismo democrático,  el no dirimir las diferencias internas por los medios de comunicación; se mantenía la disciplina partidaria alrededor de las decisiones de los organismos superiores, como vinieron cumpliendo estrictamente los diputados y senadores en el Congreso, entre otros.

Claro está, mayo tuvo su abril, su agosto, su sueldo 13 y todo. Por ejemplo, en los últimos años la mayoría de los organismos (Comités, Secretarías, Comisiones) habían dejado de funcionar, los congresos se posponían y se prolongaban los períodos de los miembros del Comité Central, prácticamente el único organismo que funcionaba era el Comité Político; el periódico, como orientador y organizador colectivo, había desaparecido; la parte ideológica, incluyendo la ética,  ya había empezado su calvario en 1990, justamente después de la caída del Muro de Berlín, hasta ser crucificada y recibir la estocada mortal con el filoso cuchillo de la OISOE entre el 2004 y el 2012.

Pero  lo de mayo del 2015 es otra cosa: el Comité Político, único y máximo organismo funcional, perdió su virginidad y soltería, al rebelársele el Presidente del partido y una parte importante de la bancada congresual; las diferencias se dirimieron públicamente, incluido en los tribunales; la llegada de una solución (de corto plazo) sólo fue posible por un acuerdo intuitu personae, de dos, no de organismos, lo que trasgrede los principios básicos que hicieron posible la construcción, diferenciación y éxito político del PLD.

Recordamos siempre la afirmación que sobre el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha dado Euclides Gutiérrez Féliz: “El PRD no es un partido, es una federación de grupos”. Lo que me pareció siempre correcto.  ¿Y ahora, que es el PLD? Es evidente que si no es una federación, porque dos grupos serían pocos, aunque juntos son dinamita, y juntos son más que dos (Mario Benedetti, Te quiero:  si te quiero es porque sos/ mi amor, mi cómplice y todo/ y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos), por lo menos se puede decir que se ha dado cédula de identidad y pasaporte a un oligopolio político, un cártel partidario, que es el que hace y deshace, con lo que el ser partidario se retrotrae al siglo XIX, cuando empiezan a surgir los partidos políticos, diferenciándose de los clubes de amigos, de los grupos regionales, de los gremios, de la influencia de los lores y dones, que es a lo que ha vuelto el PLD.

Oigamos ahora la réplica de Glaucón o a Teeteto: 1. En los partidos siempre ha habido y habrá diferencias. 2. Los grupos son agregaciones normales de los humanos (y hasta de la naturaleza), atendiendo a coincidencias, afinidades, intereses, en todos los partidos hay grupos. 3. La diferencia entre las personas, sus aptitudes, actitudes, voluntades, lleva a la necesidad de los líderes, los que son catalizadores de los sentimientos y razones colectivas. 4. No es lo mismo un partido de cuadros y pequeño, que un partido de masas y grande, por eso al PLD de hoy no se le puede evaluar con los parámetros de sus inicios. 5. Bosch se esforzó por hacer un partido diferente, basado en modelo leninista de organización, pero, en realidad, nunca lo logró, por eso las implosiones que experimentó cada cierto tiempo. No existe un modelo partidario puro, sino, una combinación del leninismo, el parlamentarismo organizativo, el liberalismo y flexibilidad de los métodos. 6.  La ideología que hoy se practica en casi todo el mundo es la del pragmatismo, de manera que son las coyunturas las que determinan lo que es correcto en una situación. 7. La cultura política imperante, la evolución del sistema político, incluido el sistema electoral, determinan los modelos partidarios.

Se podría aceptar todos los argumentos de Glaucón, célebre personaje de Platón, alejándonos del dogmatismo, pero solo se tendrían explicaciones y justificaciones, y al final un solo hecho verdadero: el PLD, como referente de las teorías y de las prácticas organizativas modernas, se ha extinguido, ha muerto, ya no existe.

El pacto o testamento de 15 puntos, publicado como esquela, tiene varios puntos que santiguan el gregasionismo y el segregacionismo. Uno de ellos es que las decisiones del Comité Político se tomarán con por lo menos el 75% de su matrícula. Si se toma en cuenta la correlación de hoy (24 frente a 11), y faltando dos votos para llegar a los 26 del 75%, hay que esperar que los inteligentes, hábiles y sabichosos, como los hay en el CP del PLD, formen un tercer grupo, para ser decisivos, y luego vendrá un cuarto, y al final, tendremos la federación de grupos de Euclides. ¡Y el verbo se hizo carne!

El principio del fin llegó. Ahora hay otro PLD, no el que todo el mundo sabe que no es el PLD de Bosch, desde el puno de vista ético, sino el PLD de personas, pero no de muchas, sino de dos, que en poco tiempo, poco más de un año, será de tres, cuatro, pero nunca más de 11, recordando la teoría boschista de espacio físico versus reuniones. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Esperamos que su comentario contribuya al desarrollo de los gobiernos locales .