POR LEOPOLDO PEÑA
DIRIGENTE POLÍTICO
RESIDENTE EN NUEVA YORK
Soy un humilde hijo del pueblo dominicano, y como he sido llamado a
reflexión, en ella he encontrado cosas que retuerce el estomago.
En mi primera reflexión encontré que en los últimos veintes años, las
cosas horribles que le ha pasado a nuestro país, ha sido por culpa de la
política y los politiqueros oscuros. Los politiqueros oscuros que sus
actuaciones son motivos de dudas en sentido amplio de la palabra.
Dentro de esas actuaciones oscuros
tenemos por ejemplo: La llamada capitalización de la Corporación
Dominicana de Electricidad que lo único que ha traído es menos energía
eléctrica, alza del precio a escala insoportable para toda la población, carga
para el Estado de millones y millones de dólares de subsidio.
Otra de las actuaciones oscuras es la privatización de la industria
azucarera, lo que ha dejado a su paso un cementerio de hombres vivos y un
atentado al patrimonio nacional, porque de esa gran industria no queda prácticamente
nada. Hipotecada, vendida y robada han sido las propiedades de lo que fue la
industria azucarera dominicana.
Mas actuaciones oscuras de los politiqueros es la permisividad a la
presencia de la Barrick Gold y su saqueo a la mina de de oro, y no satisfechos
con eso, le tienen el ojo puesto a Loma de Miranda.
Lo triste del caso es que los políticos y politiqueros no han puesto en
su agenda la defensa de los intereses de todo un pueblo, como si estuvieran en
combinación en contra de ese pueblo que se encuentra huérfano porque en su
favor no pasa nada
Como un humilde ciudadano dominicano realizo este análisis ya que me
duele lo que a la patria le sucede, procurando que estas opiniones produzca
contagios y no unamos a realizar acciones que cambie el rumbo de país que no
tiene árbitros.
Vivimos en una dictadura disimulada donde todos los poderes están en las
manos de un solo partido y casi en su totalidad en las manos de un solo hombre.
Solo resta decir, suerte dominicanos y dominicanas.

BREVE Y CERTERA REFLEXION. Leopoldo Peña se identifica como "Un Hijo del Pueblo". Un hijo más de los millones que el Prof. Juan Bosch llamaba "Los Hijos de Machepa". Este hijo del pueblo, denuncia la "Gran Estafa de la CDE", y parece ser testigo material de la desolación que se vive en los pueblos de los desaparecidos ingenios, que certero define como "Cementerios de Hombres Vivos". Yo le agrego: ... y de mujeres en la orfandad económica. Niños harapientos y hambrientos, víctimas de una sociedad corrupta en tránsito hacia la deshumanización colectiva. AndujarQ.
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