Por Luis Aníbal Medrano S.
Director de EGI
Tal parece que la turbulencia por los predios municipalistas dominicanos
se mantendrá hasta tanto no se logre la localización y nombramiento de un
Director Ejecutivo potable en la Federación
Dominicana de Municipios (Fedomu), un funcionario que pueda contribuir a una
nueva etapa del asociativismo de los gobiernos locales.
La municipalidad dominicana merece paz, no se puede dar el lujo de
distraer su valioso tiempo en resistir la imposición de teclas negras del piano
de la avaricia para sonar un ritmo perverso con letras comprometidas y con la
terquedad que generan todos aquellos que se aferran a lo que no es suyo y se
creen insustituibles.
El nuevo elemento de disgusto a lo interno de Fedomu lo sacó a relucir el
alcalde de La Vega, Alexis Pérez, rechazando la elección por parte del Partido
Revolucionario Dominicano del ex alcalde, aspirante a la misma posición y
miembro de la Comisión Electoral para la escogencia de las nuevas autoridades
de Fedomu, ingeniero Fausto Ramón Ruiz, como opción a ocupar el cargo de Director
Ejecutivo.
Los pronunciamientos de los alcaldes peledeistas ya se venía llegar, y
es que “tanto va el cántaro a la fuente que se rompió al final”, y tal parece que los genios mercantilistas y
políticos del PRD no se dieron cuenta de que los alcaldes oficialistas de
tontos no tienen ni la t y que presentar cuatro candidatos con perfiles de
intenciones muy parecidos y sastres de chalecos de protección a un Director
Ejecutivo desenmascarado, no fue una buena jugada porque le vieron la J de
trébol escondida.
Como me duele, por mis años de incursión en ese fascinante y adsorbente
mundo de la municipalidad, recuerdo que Fedomu
es de todos los alcaldes y alcaldesas, que se debe cambiar la dirección
ejecutiva por una más participativa, incluyente, sin anillo, sin compadreo, que
responda a los intereses de la institución y no a lo personal.
Una dirección ejecutiva que entienda que todos los asociados tienen el
mismo derecho a disfrutar de los beneficios que se generan, como son:
Capacitación nacional y en el extranjero, equipamientos y asesorías, y una
serie de acuerdos con instituciones que siempre paraban en las manos de lo que
al “El Sultán Cibaeño” se le antojara, para agradar y mantener su absolutismo
administrativo.
Soy de lo que digo que a todos aquellos que le duela su institución
deben actuar a favor de ella y pensar que no se puede mantener lo que está ni
contratar más de lo mismo para la dirección ejecutiva de Fedomu, por lo que
alegra saber que en el espíritu de la inmensa mayoría de la membrecía de la
agrupación municipal, reina en espíritu de cambio.
Ojala que en su pensamiento no prevalezca la mera imposición partidaria,
sino, que se escoja a una funcionario que valga la pena, sin importar que no
pertenezca a la camarilla del partido del jacho robado.
Fedomu es una organización que se debe preservar por encima de las
mezquindades y rabietas que produzcan tiburones heridos que solo les interesa
alimentos para devorar y más sin esos alimentos tienen “grasas”.

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