Por Margarito Carlos De León
Nueva
York.- Es notorio que el avance de Luis Abinader en las preferencias internas
del Partido Revolucionario Moderno (PRM), no fue previsto por sus posibles competidores, lo que al parecer les tomó por
sorpresa. Luis se ha convertido en el garante de la unidad e integración de la
gran mayoría perremeísta y de los que militaron en el PRD y se encuentran
diseminados en diferentes organizaciones políticas.
Las
reacciones disimiles, aunque desde el mismo litoral, se han hecho sentir,
mientras unos se desgañitan tratando de minimizar el empuje de Abinader. Otros
paradójicamente moderan sus escritos tratando de etiquetarlo como el segundo a
bordo del binomio que perdió las elecciones generales en el 2012.
El fin
de semana pasado, marcó el antes y el después de un hombre prudente y moderado
que apuesta al consenso y el entendimiento entre sus compañeros, al aceptar el
oportuno y bien sopesado endoso del Partido Humanista Dominicano (PHD) y el
mismo día connotados dirigentes le brindaron su apoyo en la emblemática seccional del PRM en New York.
Dirigentes,
que por prudencia y sugerencias del mismo Luis Abinader, se habían mantenido
distantes y en bajo perfil, decidieron dar el paso y hacer públicas sus
preferencias electorales para tratar de definir sin traumas quien debe ser el
candidato. Esto ha provocado
desagradables comentarios y pronunciamientos airados y desconsiderados.
Por
tanto, es pertinente y oportuno aclarar el concepto sobre el agradecimiento
político. Este debe ser siempre de doble
vía, pero la mayor cuota debe ser aportada por el mayor beneficiario.
Cuando
apoyamos a un candidato y éste, con nuestro esfuerzo, sacrificio y voto,
lo convertimos en el primer ciudadano y
ejecutivo de la nación, es él quien le debe más agradecimiento a sus
colaboradores y electores. No a la inversa.
Por tanto, tras cada proceso eleccionario, los dirigentes quedan
liberados y están en pleno derecho de revisar sus posiciones y respaldar
políticamente a quien consideren el mejor calificado para conducirlo a la
victoria electoral. Y máxime, cuando el
intento anterior resultó fallido.
La
República Dominicana está sumida en una grave crisis en todos los sentidos, por
culpa de los gobiernos sucesivos del PLD. El pueblo está cansado y quiere un
cambio, que Luis Abinader está capacitado y decidido a aceptar ese reto y
estamos seguros de que recibirá el apoyo de la nación.
Luis
Abinader se ha propuesto la noble tarea de unificar a la población en torno a
un proyecto de nación, viable, realizable, dejando atrás las rebatiñas y
malquerencias. Su bien intencionada
decisión está sustentada en la prudencia y la integridad. Pero también blindada por la firmeza y el
coraje de un hombre consciente del rol político que le ha otorgado su
generación, sociedad y coyuntura en que le ha tocado liderar los anhelos de su
pueblo.
Margarito Carlos De León es el Coordinador de
Ultramar del Proyecto Luis Abinader Presidente 2016.

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