Por Luis Aníbal Medrano S.
Los partidos políticos dominicanos que están enclaustrados en la
oposición como fruto de los “triunfos” consecutivos del Partido de la
Liberación Dominicana, tal parece que quieren seguir en la misma situación y
dejar que los morados amarillos continúen su carrera desenfrenada de
expropiación de la nación en todos los sentidos.
Esta reflexión surge ante el temor que genera la actitud permisiva de
estos partidos que no se deciden a enfrentar las ambiciones peledeistas, sino,
a crear condiciones desfavorables para alejare cada vez más de la llegada al
poder y desplazar el continuismo partidista de una entidad que lo tiene todo y
quiere más.
La oposición política dominicana debe pensar seriamente en buscar una
unidad colectiva que conforme un frente tan sólido, que no permita la más
mínima posibilidad de un fraude electoral con todos sus componentes y sus
variedades implementadas en los últimos procesos electorales dominicanos, donde
en forma descarada y estrujada en la cara de cada uno de la mayoría de los
dominicanos, los peledeistas se han jugado al “capú y no te abaje”
Para lograr deshabilitar los armamentos fraudulentos que se han utilizados,
la oposición deben de trabajar en concientizar a su militancia y simpatizantes
en la necesidad de un cambio de rumbo gubernamental para darle punto final a un
partido que vive burlándose de la inteligencia de los dominicanos y dominicanas
con sus particular forma de gobernar, por cierto no muy decente, en el sentido
amplio de la palabra.
Para eso se debe trabajar en reducir el 28.4 por ciento de abstención
electoral a nivel nacional y el 55.12 por ciento en el exterior, convencer a
los votantes que la República Dominicana es de todos y no existe título de
propiedad a nombre del Comité Político del PLD que como arte de magia han
acumulado tanta riqueza y poder, que molesta a las familias empresariales que
tardaron varias décadas para acumular sus riquezas.
De algo se puede estar seguro, para lograr triunfar en las elecciones
del 2016 contra un PLD acaudalado y mañoso, es necesario que los líderes de la
oposición se desprendan del traje de mesianismo, de cada uno autoanalizarse y
ver qué es lo que más conviene a los habitantes del país y a sus hijos en el
extranjeros.
Se puede lograr, al menos que no tengan alianzas ocultas que los obligue
a trabajar independientes para debilitar las posibilidades del desplazamiento del
totalitarismo moderno implementado por el partido gobernante.
En estos tiempos se necesita una candidatura fresca, moderna,
capacitada, acoplada a los nuevos tiempos, conectada con todos los sectores de
la vida nacional, que sea capaz de aglutinar los ciudadanos decepcionados y comprometerlo
a triunfar, con gerencia probada, que
gobierne para todos los dominicanos, conciliador, sereno, y con visión de
futuro.
Por eso, nos atrevemos a escribir con claridad meridiana que las fuerzas
políticas opositora aglutinada en base a un Proyecto de Nación serio y un
candidato con todas esas cualidades, puede dar como resultado una victoria
aplastante del pueblo dominicano y hasta sobre pasar el 46.95 que logro la
candidatura del otrora Partido Revolucionario Dominicano.
Ese porcentaje que produjo la expresión del pueblo, el deseo de cambio,
el coraje de ver como se dilapidaba los recursos del Estado a favor del
candidato oficial, que dio como resultado una votación que no fue a favor de,
sino en contra de, puede ser superado con creces.
A nuestro juicio, y ojala sea así, Luis Rodolfo Abinader Corona, con el
Partido Revolucionario Moderno, La
Convergencia por un mejor país, la sumatoria de los partido emergentes y la
sabia orientación del liderazgo perremeista, encarna la necesidad de un cambio
en el timón de la nave de Estado, extrapolar su experiencia triunfal privada al
plano público.
Luis Abinader, que en toda la geografía nacional y en tierras
extranjeras donde residen dominicanos es visto como la tabla de salvación para
recuperar el país de manos oprobiosas que quieren perpetuar una organización
que se ha convertido en un viejo camino pedregoso y lleno de baches que no
dejan transitar de forma correcta y segura al tren nacional, puede ser el
candidato ideal.
La unidad nacional en contra del PLD es fundamental, para que no sea de
forma funesta y con crueldad del destino, el último chance de la oposición
dominicana para salvar el país.

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