Por Anibita José
En una de mis pequeñas peleas políticas
en las redes sociales, discutí con un amigo vicecónsul dominicano en la ciudad
de Nueva York, sobre las posibilidades de que el PLD pueda volver a unir
fuerzas después del desbarajuste que se ha formado en este partido. Y es que la
situación no solamente se les ha ido de las manos, sino que no se sabe en manos
de quien está. No saben quién tendrá el poder para convocar un comité central
súper dividido y unas bases que antes eran solventadas por los gobiernos de
turno del PLD, pero que ahora están a merced de una corrupción también dividida
y que no quiere gastar para mantenerlas.
El amigo vicecónsul me habló de la
estricta disciplina de su partido, no me burlé, me reí. Le contesté que creía
en esta posibilidad pero que cuando un partido político o empresa va en
decadencia, cuanto más grande es el poderío, el descenso es más estruendoso y
rápido, y su partido se está desmoronando, aun no lo vean ustedes, porque desde
un sueldo de lujo sin trabajar, hasta yo lo vería de esa manera.
La reaparición de Leonel y su necesidad
de volver a proteger sus testaferros (porque no es secreto que de dinero se
trata el poder), si añadimos la desesperada incursión de otros aspirantes a la
presidencia, que presionan a Danilo Medina para que desarrolle un plan para
acabar con la corrupción, sin darse cuenta que ellos son parte de esta pandilla
de ladrones y criminales certificados y protegidos por la misma constitución
que amañó a su antojo el León de Villa Juana, para que la impunidad reinara
dentro de las filas del PLD, lo que provocó la quiebra del país y la desgracia
de los pobres, que son la mayoría de la nación y que entienden y saben lo que
sucedió, lo que sucede y lo que puede pasar si Leonel coge el poder de nuevo.
Por otra parte, Danilo Medina no
representa ningún obstáculo para la oposición, a menos que decida suicidarse
políticamente y ponga todo el poder del estado a favor del candidato de su
partido, porque definitivamente, no tocaran la constitución para poner en
vigencia la reelección. Y como todos sabemos, los demás aspirantes son el
resultado de las mismas intrigas y parte de la maquinaria corrupta del PLD y el
gobierno.
Por eso, le dije, las posibilidades de
la oposición (desde cualquier perspectiva) son infinitas. Hipólito, Luis, o
cualquier otro candidato que represente al pueblo, arrasarían con la mayoría de
los votos, hoy, mañana o en el 2016. A las pruebas me remito.
No quisiera pecar de triunfalismo, pero
si las cosas siguen como van….el PLD e’pa’fuera que va.

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