Por Luis Aníbal Medrano S.
La próxima Asamblea General,
Ordinaria y Eleccionaria de la Federación Dominicana de Municipios (Fedomu) a
celebrarse el próximo martes 18 de noviembre en un pujante hotel capitalino
parece ser que tiene en esta ocasión un ribete particular a sus años anteriores
por los aprestos continuistas de uno de sus funcionarios que según se tiene
entendido, las cúpulas de los partidos políticos mayoritarios con
representación en dicha entidad han dicho, ya no más y quieren frenar sus diez
años en dicho cargo.
Muchas razones de
oposición a su reinado han salido a relucir en una rebatiña política municipal
que viene paulatinamente fraccionando a una entidad que debería ser como bien
señalaron algunos prominentes ex alcaldes, “la sombrilla de la municipalidad
dominicana”. Lamentablemente no ha sido así y la historia de casi tres lustros de
esa entidad demuestra que el surgimiento de las agrupaciones que aglutinan a
los regidores, vocales, distritos municipales, las vice alcaldesas y las mujeres
municipalistas, todas ellas han surgido por desacuerdo con el actual director
ejecutivo y sus grandes genios que le han acompañado en sus momentos y que
muchos de ellos también han salido corriendo.
La más reciente de las
imputaciones es sobre las exigencias del mencionado funcionario para permanecer
en el cargo alegando que no podía ser sustituido porque él es propietario del
nombre comercial Fedomu, lo que causo revuelo y discusiones entre
municipalistas auténticos, municipalitas por conveniencia y enganchados a
municipalistas, llegando inclusive al nivel de ofensa entre personas que se
profesaban cierto respeto y consideración.
Se añade a lo anterior,
la aparición en el estatuto
de Fedomu en su art 46 ac2 da atribuciones al consejo directivo: elegir nuevo
director si hay vacante y a solicitud del presidente, lo que quiere decir que
mientras vida tenga y sus facultades emocionales se lo permitan, este no puede
ser sustituido, lo que cabria preguntarse, si realmente los alcaldes y
alcaldesas que conforman la institución conocían de ese anti democrático y
acomodaticio contenido estatutario.
Muchas otras imputaciones tal parece
que saldrán, pues ha salido toda una camada de defensores con el objetivo de
frenar las embestidas desde varios frentes aupadas por el mismo director
ejecutivo con sus actuaciones que son calificadas de caudillistas en sin
numeras ocasiones y por su bailoteo político, queriendo ir al ritmo de moda sin
tomar en cuenta que todo cae por su propio peso y que como dice la famosa salsa
“nadie es eterno en el mundo…”
Se llega a la desfachatez de
proclamar que sin el susodicho funcionario Fedomu no funciona, caramba!,
cuantas teclas tendrá el piano que musicaliza esos versos promiscuos que
descalifican la capacidad de alcaldes y ex alcaldes con inteligencia real (no
copiada) de sobra, no para ser director ejecutivo de esa entidad, para más, lo
que resulta penoso y a la vez risible que se descalifique a muchos para
ensalzar a uno, no así no.
Pero lo que origina estas humildes
letras vertidas de manera sospesada, es que en los afanes de defensas
manipuladas e interesadas, se quiera involucrar en el debate a dos prominentes,
honorables, municipalistas auténticos, hombres de prestigios locales y
nacionales, personas que su trayectoria de trabajo a favor de sus respectivas
comunidades han sentado cátedra y son ejemplo viviente de lo que se denomina
buenas prácticas municipales, sumando sus aportes en diversas ramas de la vida
nacional.
El doctor José Reyes Reyes y el
ingeniero Fausto Ruiz no son merecedores de ser usados como escudos para
defender una causa que a todas luces y según se rumora, es una cusas fracasada,
dejemos a esos dos pilares de la municipalidad fuera de ese debate por una posición
que no es exclusiva para una persona ni mucho menos es herencia alguna que
signifique propiedad particular.

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