jueves, 13 de noviembre de 2014

En defensa de dos emblemáticos municipalistas


Por Luis Aníbal Medrano S.

La próxima Asamblea General, Ordinaria y Eleccionaria de la Federación Dominicana de Municipios (Fedomu) a celebrarse el próximo martes 18 de noviembre en un pujante hotel capitalino parece ser que tiene en esta ocasión un ribete particular a sus años anteriores por los aprestos continuistas de uno de sus funcionarios que según se tiene entendido, las cúpulas de los partidos políticos mayoritarios con representación en dicha entidad han dicho, ya no más y quieren frenar sus diez años en dicho cargo.

Muchas razones de oposición a su reinado han salido a relucir en una rebatiña política municipal que viene paulatinamente fraccionando a una entidad que debería ser como bien señalaron algunos prominentes ex alcaldes, “la sombrilla de la municipalidad dominicana”. Lamentablemente no ha sido así y la historia de casi tres lustros de esa entidad demuestra que el surgimiento de las agrupaciones que aglutinan a los regidores, vocales, distritos municipales, las vice alcaldesas y las mujeres municipalistas, todas ellas han surgido por desacuerdo con el actual director ejecutivo y sus grandes genios que le han acompañado en sus momentos y que muchos de ellos también han salido corriendo.

La más reciente de las imputaciones es sobre las exigencias del mencionado funcionario para permanecer en el cargo alegando que no podía ser sustituido porque él es propietario del nombre comercial Fedomu, lo que causo revuelo y discusiones entre municipalistas auténticos, municipalitas por conveniencia y enganchados a municipalistas, llegando inclusive al nivel de ofensa entre personas que se profesaban cierto respeto y consideración.

Se añade a lo anterior, la aparición en el estatuto de Fedomu en su art 46 ac2 da atribuciones al consejo directivo: elegir nuevo director si hay vacante y a solicitud del presidente, lo que quiere decir que mientras vida tenga y sus facultades emocionales se lo permitan, este no puede ser sustituido, lo que cabria preguntarse, si realmente los alcaldes y alcaldesas que conforman la institución conocían de ese anti democrático y acomodaticio contenido estatutario.

Muchas otras imputaciones tal parece que saldrán, pues ha salido toda una camada de defensores con el objetivo de frenar las embestidas desde varios frentes aupadas por el mismo director ejecutivo con sus actuaciones que son calificadas de caudillistas en sin numeras ocasiones y por su bailoteo político, queriendo ir al ritmo de moda sin tomar en cuenta que todo cae por su propio peso y que como dice la famosa salsa “nadie es eterno en el mundo…”

Se llega a la desfachatez de proclamar que sin el susodicho funcionario Fedomu no funciona, caramba!, cuantas teclas tendrá el piano que musicaliza esos versos promiscuos que descalifican la capacidad de alcaldes y ex alcaldes con inteligencia real (no copiada) de sobra, no para ser director ejecutivo de esa entidad, para más, lo que resulta penoso y a la vez risible que se descalifique a muchos para ensalzar a uno, no así no.   

Pero lo que origina estas humildes letras vertidas de manera sospesada, es que en los afanes de defensas manipuladas e interesadas, se quiera involucrar en el debate a dos prominentes, honorables, municipalistas auténticos, hombres de prestigios locales y nacionales, personas que su trayectoria de trabajo a favor de sus respectivas comunidades han sentado cátedra y son ejemplo viviente de lo que se denomina buenas prácticas municipales, sumando sus aportes en diversas ramas de la vida nacional. 


El doctor José Reyes Reyes y el ingeniero Fausto Ruiz no son merecedores de ser usados como escudos para defender una causa que a todas luces y según se rumora, es una cusas fracasada, dejemos a esos dos pilares de la municipalidad fuera de ese debate por una posición que no es exclusiva para una persona ni mucho menos es herencia alguna que signifique propiedad particular. 

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