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Por Isaac Terrero y Julio Alejo
Para iniciar la presente entrega, es preciso
definir de una manera sencilla, práctica y comprensible a que los tratadistas
laboralistas le llaman “Pasivo Laboral”. Todos coinciden en que el pasivo
laboral comprende las sumas de dinero que la empresa o institución que compra
servicios de mano de obra, técnicos y profesionales debe pagar a los
trabajadores por concepto de prestaciones laborales, tales como: salario número
trece, preaviso, cesantía y vacaciones. El pasivo laboral debe registrarse en
una cuenta que se llama Reserva para Prestaciones Laborales o bien Reserva para
Pasivo Laboral.
El pasivo laboral es la deuda implícita que la
institución o empresa acumula por cada trabajador en caso que ésta (la empresa
o institución) tuviera que despedirle en un determinado momento.
Las entidades asociativas municipales inician
su gestación, formación y funcionamiento de conformidad con el marco jurídico dominicano
a partir del año 2001, fecha en la cual empiezan a acumular pasivo laboral.
Para el año 2011, de conformidad con el estudio titulado “El Asociativismo
Municipal como Herramienta para Mejorar la Gestión Municipal”. (Mirabal y Alejo
2011) las entidades municipalistas agrupaban poco más de cien (100) empleados,
incluidos los directores ejecutivos, todos con salarios por encima del mínimo
del sector privado, siendo Fedomu la mayor empleadora de todas con más de
ochenta personas en nomina para la fecha. Algunos de esos trabajadores datan de
la fecha de fundación de las instituciones para las cuales laboran.
¿Cuál es la preocupación? Es saber a ciencia
cierta, si en los momentos actuales las autoridades ejecutivas-administrativas
de las referidas entidades han estado haciendo las correspondientes reservas
económicas de pasivo laboral, que se estiman en más de 40 millones de pesos,
incluyendo los derechos de los directores ejecutivos, de la cual no pudieran
alegar su propia falta.
Para que se tenga una idea clara, analicemos el
caso de Fedomu, que como se ha establecido es el mayor empleador de las
entidades asociativas. Con una nomina mensual de 3.5 millones de pesos, según
publicación oficial en su portal web correspondiente al mes de Julio
con la debida aclaración de que ahí no
están contenidas las comisiones, dietas y otros beneficios que forman parte del
salario del empleado, por tanto deben calcularse al momento de ser despedido,
de conformidad con la jurisprudencia laboral, la reserva por ese concepto
asciende a casi 25 millones de pesos en los últimos siete años.
A sabiendas, de que el director ejecutivo de
Fedomu ha de ser sustituido en su posición en noviembre próximo, lo más
prudente y transparente sería que se diera a conocer públicamente información
detallada relativa a las reservas que se supone se han realizado durante todo
el periodo de su gestión, con lo que ayudaría a esa institución a mejorar su
imagen de transparencia frente a la sociedad. Así como también debe tenerse
claro el activo fijo, ya que es conocido que en las sustituciones de directores
ejecutivos se torna un poco difícil la transición, mas cuando los mismos no
están preparados para ser sustituidos, como es el caso.
La preocupación encuentra mayor asidero en el
hecho de que en el año 2011, en virtud de la Ley No. 41-08 de Función Pública,
a instancia de Fedomu, dicha institución firmó con el Ministerio de
Administración Pública (MAP) un acuerdo para la implementación del Sistema de
Gestión Calidad, por sus siglas en ingles, CAF, el cual solo sirvió de táctica
propagandística y mediática, ya que nunca ha sido posible aplicar dicho
sistema, debido a la falta de voluntad política, enviando un mal mensaje a los
ayuntamientos y juntas de distritos municipales como entidad orientadora y
asesora de los mencionados gobiernos locales.
En el caso de que no se esté haciendo la debida
previsión para responder al pasivo laboral, el monto total que en los actuales
momentos asciende esa deuda supera tres transferencias mensuales de las que la
Liga Municipal Dominicana (LMD) le hace la Fedomu, lo que equivale casi a un
tercio del total de esos fondos. En esa dimensión se estimaría el déficit. Este
es un tema al que el asociativismo municipal debe prestar suma atención y
cuidado, ya que el mismo lo podría hacer colapsar, con responsabilidad clara de
quienes han ejercido la función administrativa en los últimos años. Y esa
podría ser su estrategia, que ha sido reiteradamente advertida en esta serie de
escritos.


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