lunes, 20 de octubre de 2014

El pasivo laboral en la entidades del asociativismo municipal


                                                         (36/40)
Por Isaac Terrero y Julio Alejo
Para iniciar la presente entrega, es preciso definir de una manera sencilla, práctica y comprensible a que los tratadistas laboralistas le llaman “Pasivo Laboral”. Todos coinciden en que el pasivo laboral comprende las sumas de dinero que la empresa o institución que compra servicios de mano de obra, técnicos y profesionales debe pagar a los trabajadores por concepto de prestaciones laborales, tales como: salario número trece, preaviso, cesantía y vacaciones. El pasivo laboral debe registrarse en una cuenta que se llama Reserva para Prestaciones Laborales o bien Reserva para Pasivo Laboral.
El pasivo laboral es la deuda implícita que la institución o empresa acumula por cada trabajador en caso que ésta (la empresa o institución) tuviera que despedirle en un determinado momento.
Las entidades asociativas municipales inician su gestación, formación y funcionamiento de conformidad con el marco jurídico dominicano a partir del año 2001, fecha en la cual empiezan a acumular pasivo laboral. Para el año 2011, de conformidad con el estudio titulado “El Asociativismo Municipal como Herramienta para Mejorar la Gestión Municipal”. (Mirabal y Alejo 2011) las entidades municipalistas agrupaban poco más de cien (100) empleados, incluidos los directores ejecutivos, todos con salarios por encima del mínimo del sector privado, siendo Fedomu la mayor empleadora de todas con más de ochenta personas en nomina para la fecha. Algunos de esos trabajadores datan de la fecha de fundación de las instituciones para las cuales laboran.
¿Cuál es la preocupación? Es saber a ciencia cierta, si en los momentos actuales las autoridades ejecutivas-administrativas de las referidas entidades han estado haciendo las correspondientes reservas económicas de pasivo laboral, que se estiman en más de 40 millones de pesos, incluyendo los derechos de los directores ejecutivos, de la cual no pudieran alegar su propia falta.
Para que se tenga una idea clara, analicemos el caso de Fedomu, que como se ha establecido es el mayor empleador de las entidades asociativas. Con una nomina mensual de 3.5 millones de pesos, según publicación oficial en su portal web correspondiente al mes de Julio
con la debida aclaración  de que ahí no están contenidas las comisiones, dietas y otros beneficios que forman parte del salario del empleado, por tanto deben calcularse al momento de ser despedido, de conformidad con la jurisprudencia laboral, la reserva por ese concepto asciende a casi 25 millones de pesos en los últimos siete años.

A sabiendas, de que el director ejecutivo de Fedomu ha de ser sustituido en su posición en noviembre próximo, lo más prudente y transparente sería que se diera a conocer públicamente información detallada relativa a las reservas que se supone se han realizado durante todo el periodo de su gestión, con lo que ayudaría a esa institución a mejorar su imagen de transparencia frente a la sociedad. Así como también debe tenerse claro el activo fijo, ya que es conocido que en las sustituciones de directores ejecutivos se torna un poco difícil la transición, mas cuando los mismos no están preparados para ser sustituidos, como es el caso.
La preocupación encuentra mayor asidero en el hecho de que en el año 2011, en virtud de la Ley No. 41-08 de Función Pública, a instancia de Fedomu, dicha institución firmó con el Ministerio de Administración Pública (MAP) un acuerdo para la implementación del Sistema de Gestión Calidad, por sus siglas en ingles, CAF, el cual solo sirvió de táctica propagandística y mediática, ya que nunca ha sido posible aplicar dicho sistema, debido a la falta de voluntad política, enviando un mal mensaje a los ayuntamientos y juntas de distritos municipales como entidad orientadora y asesora de los mencionados gobiernos locales.
En el caso de que no se esté haciendo la debida previsión para responder al pasivo laboral, el monto total que en los actuales momentos asciende esa deuda supera tres transferencias mensuales de las que la Liga Municipal Dominicana (LMD) le hace la Fedomu, lo que equivale casi a un tercio del total de esos fondos. En esa dimensión se estimaría el déficit. Este es un tema al que el asociativismo municipal debe prestar suma atención y cuidado, ya que el mismo lo podría hacer colapsar, con responsabilidad clara de quienes han ejercido la función administrativa en los últimos años. Y esa podría ser su estrategia, que ha sido reiteradamente advertida en esta serie de escritos.


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