SANTO DOMINGO, R. D.- El Frente Cívico y Social (FCS) advirtió que la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto que elimina las candidaturas independientes y su remisión al Poder Ejecutivo colocan al país ante una decisión de Estado: defender la supremacía de la Constitución o abrir una peligrosa etapa de degradación institucional.
El presidente del FCS, Dr. Isaías Ramos,
afirmó que “aquí no se discute un privilegio ni una concesión política; se
discute si la Constitución obliga de verdad a quienes ejercen el poder”. Recordó
que el Presidente de la República juró cumplir y hacer cumplir la Constitución
y las leyes, y sostuvo que ese juramento deja hoy de ser una fórmula protocolar
para convertirse en una obligación histórica.
Ramos señaló que la actuación congresual constituye
una grave desviación del deber constitucional, porque el artículo 184 hace
vinculantes las decisiones del Tribunal Constitucional; el artículo 6 declara
nulos de pleno derecho los actos contrarios a la Constitución; y el artículo 22
reconoce el derecho de ciudadanía a elegir y ser elegible. La Sentencia
TC/0788/24 sigue vigente y obligatoria para todos los órganos del Estado.
Añadió que el reconocimiento
constitucional de los partidos políticos en el artículo 216 no autoriza a
convertirlos en un monopolio excluyente del acceso a la representación. Explicó
que, si algún sector quiere restringir ese derecho, la única vía legítima es la
reforma constitucional prevista por el artículo 267 y, al tratarse de derechos
fundamentales, el referendo aprobatorio del artículo 272. En ese contexto, el
artículo 210, que regula el referéndum en general, no puede utilizarse para
eludir ese procedimiento agravado ni para sustituir el control constitucional
ya ejercido por el Tribunal.
El FCS informó que, junto a otras
organizaciones cívicas y sociales, ya notificó formalmente al Poder Ejecutivo y
al Ministerio de Administración Pública (MAP) sobre la vigencia y fuerza
vinculante de la Sentencia TC/0788/24. También recordó que la Ley 107-13 obliga
a la administración a actuar con juridicidad, racionalidad y no arbitrariedad,
y prevé responsabilidad por actuaciones antijurídicas.
“Esperamos que el Poder Ejecutivo esté a
la altura de observar esta ley. Promulgar una norma que contradice la
Constitución, restringe un derecho fundamental y desconoce un precedente
vinculante del Tribunal Constitucional no sería un acto administrativo
ordinario; sería un grave quebrantamiento del orden constitucional. La
democracia no se defiende solo en las urnas; se defiende también cuando el
poder acepta que está limitado por la Constitución. Cuando una élite política
pretende colocarse por encima de ella, lo que está en juego ya no es una ley:
es el destino republicano de la Nación”, concluyó Ramos.

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