Por
Félix Corona
Es posible que este joven prospecto de
las grandes ligas del beisbol jamás imaginara que se iría de este mundo cuando
apenas dejaba su adolescencia para convertirte en un adulto.
El pueblo de Sosúa ha tenido que vivir
la tragedia de ver partir a un hijo querido. Oscar ya no era solo el hijo de
Marisela Cabrera y Francisco Tavares, en su corto tiempo como estrella de las
Águilas Cibaeñas y por sus grandes hazañas en el conjunto de los Cardenales de
San Luis se ganó el corazón de su barrio, de su pueblo, de su país y del mundo
deportivo.
En este triste día, miles de sosuenses y
ciudadanos del mundo han dado su último adiós a quien fue considerado un héroe,
porque con Oscar, Sosúa se mencionaba en los lugares más altos del mundo.
Hoy, siendo las 2 y 53 minutos vimos el
carro fúnebre transportando los restos mortales de nuestro querido Oscar
Taveras, nunca vi tantas cámaras juntas ni tantos teléfonos móviles tomando
fotos y haciendo sus videos. Nunca vi la iglesia Católica de Los Castillo
abarrotada de tantas personas y todas las calles alrededor.
Kilómetros de calles llenos de gente que
amaba este joven de apenas 22 años. Oscar quizás nunca pensó que a este pueblo
vendrían sus jefes de las grandes ligas: John Morziliak, Vicepresidente y
Gerente General de los Cardenales de San Luis, Mike Matheny, Manager, Moisés
Rodríguez, Jefe de Operaciones y Aaron Rodríguez Administrador de Operaciones
estuvieron ahí, mezclados con la multitud.
Entre tantas personalidades estuvieron
presentes, Chilote Llenas, Presidente de Las Águilas Cibaeñas, el General
Richard Vásquez y la plana mayor del Comando Aéreo Norte, además de miles de
ciudadanos y la Alcaldesa Ilana Neumann quien le trataba como a un hijo.
En la iglesia de Los Castillo, a la que
probablemente asistía con su abuela, los Sacerdotes, Bernardo Vásquez, Benito
Castillo y Luis Alberto Reynoso oficiaron para la multitud una misa de cuerpo
presente. En la iglesia y en cada paso sus padres presente. La madre derramada
en llanto era consolada por sus parientes mientras el Padre recibía el pésame
de los miles de amigos presentes.
El sepelio fue realizado a la cinco de
la tarde, después de caminar alrededor de un kilómetro entre la iglesia y el
cementerio. Gran parte de la carretera Sosúa Puerto Plata y la calle completa
hasta el camposanto fueron abarrotadas por la gente, muchos se adelantaron
ocupando los techos de los nichos y todas las edificaciones del lugar.
Ante las miradas de las cámaras de los
medios locales, nacionales e internacionales y los editores deportivos; en
medio del llanto, ante los ojos llorosos del pueblo sosuense fue sepultado esta
tarde Oscar Taveras.



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