Fidel y el Moncada
Por Freddy González
"En cuanto a
mí, sé que la cárcel será dura,
como no la ha sido
nunca para nadie, preñada de amenazas,
de ruin y cobarde
ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia
del tirano
miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos.
Condenadme, no importa, La historia me
absolverá"
Fidel Castro Ruz
Fulgencio Batista y Zaldívar tomó
notoriedad cuando en 1933 participó siendo sargento en una revuelta militar que
derrocó al presidente provisional Carlos Manuel de Céspedes, de cuyo evento
pasó a ser coronel, para luego ser presidente de la República en el periodo
1940-1944 en medio del desarrollo de la segunda guerra mundial.
Su primer periodo presidencial, siguiendo
los dictámenes de la administración del presidente Franklin D. Roosevelt, el
cual fue tolerante y permitió ciertas libertades producto de la situación
mundial y de la alianza de Gran Bretaña, los Estados Unidos y Rusia contra la
Alemania Nazi, la Italia fascista y el Japón Imperial.
Para 1952 en los momentos más álgidos de
la llamada Guerra Fría, Batista fue aupado y apoyado en ese entonces por el
presidente Dwight D. Eisenhower, retornando a Cuba y lanzando su candidatura
para los comicios pautados para el primero de junio, y ante la imposibilidad de
poder ganarlo propició y dirigió el 10
de marzo de ese año, un golpe de Estado para derrocar al presidente Carlos Prío Socarrás; instaurando un gobierno dictatorial entregados
a intereses del capital norteamericano y cercenando todas las libertades y
conquistas democráticas del pueblo cubano.
Dentro de sus primeras medidas figuraban
1. Cancelar las elecciones.
2. Suspender la Constitución de 1940.
3. Eliminar las libertades civiles.
4. Quitar la autonomía universitaria.
5. Prohibir el derecho a huelga.
6. Eliminar la libertad de expresión.
7. Suspender las garantías
constitucionales.
8. Disolver el Congreso, creando un
llamado Consejo Consultivo, instrumento a su servicio.
9. Restablecer la pena de muerte.
10. Romper relaciones diplomáticas con la
Unión Soviética.
11. Prohibir las actividades del Partido
Socialista Popular (PSP).
Su gobierno fue instrumento de los grandes
terratenientes nacionales y de las empresas estadounidenses que controlaban
casi la totalidad de las tierras cultivables de la isla.
En esa situación de proscripción de las
actividades políticas, sindicales, estudiantiles y toda manifestación de
protestas, es que una parte de la militancia del Partido del Ortodoxo de Cuba
comienza a organizar la lucha armada contra la política dictatorial del régimen
de Batista.
El lugar escogido para el comienzo de las
actividades armadas contra el régimen de facto, fue la Segunda Guarnición Militar
más importante de Cuba, el Cuartel Mondaca; ubicado en la provincia de Santiago
en el extremo oriental de la isla a más de 700 kilómetros de La Habana, capital
de la República y centro político del régimen de Batista.
El asalto al Moncada fue una iniciativa de
la Generación del Centenario, encabezada por Fidel Castro, Abel Santamaría y
Léster Rodríguez, la cual fue la continuación de la Guerra Grande de los 10
años de Céspedes y Maceo y la de Guerra Chica de Martí y Máximo Gómez.
El plan consistía en tomar por sorpresa el
Cuartel Moncada, sede del Regimiento N.º 1 «Antonio Maceo».
De los 160 hombres y mujeres seleccionados
para para el asalto, 135 fueron divididos en tres grupos, los restantes 25
tomarían el Cuartel Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo el mismo 26 de julio,
como estaba contemplado en el plan general diseñado por Fidel, para el reinicio
de la lucha por la liberación de Cuba. Lucha que otras generaciones habían
iniciado en siglo XIX.
El grupo principal era compuesto por un
centenar de hombres dirigidos por Fidel Castro, que tomaría el cuartel.
Un segundo grupo compuesto por más de una
veintena hombres y dos mujeres, dirigido por Abel Santamaría, tomaría el
Hospital Civil Saturnino Lora.
Un tercer grupo compuesto por una docena de
hombres tomaría el Palacio de Justicia, dirigido por Léster Rodríguez, en el
que también, estaba el hermano menor de Fidel, Raúl Castro.
Se escogió para la acción el día 26 de
julio por ser domingo de carnaval, lo que facilitaba la presencia de personas
ajenas al lugar sin llamar mucho la atención.
Antes de partir cada grupo a ocupar su papel,
en la Granja Siboney Fidel dijo: "Compañeros podrán vencer dentro de unas
horas o ser vencidos; pero de todas maneras ¡Óiganlo bien, compañeros de todas
maneras el movimiento triunfará!
Si vencemos mañana, se hará más pronto lo
que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al
pueblo de Cuba, para tomar la bandera y seguir adelante".
Agregando: 'El pueblo nos respaldará en
Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol!
Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente
damos el primer grito de ¡Libertad o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos
del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta
noche debe hacerlo por su absoluta voluntad".
Concluyendo "los que estén
determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por
última necesidad".
Luego de esa arenga, al rayar el alba de
la mañana del domingo 26 de julio, un grupo de jóvenes revolucionarios
encabezados por Fidel Castro Ruz atacaron el Cuartel Moncada, pero la
superioridad en efectivos y armas de la guarnición militar impidió que el
asalto tuviera éxito, y luego de un fiero combate el grupo fue obligado a tener
que emprender la retirada, para luego ser hechos prisioneros y una parte
fusilada tanto en Santiago, como Bayamo y presentado como caídos en combate. Abel
Santamaría, el segundo al mando fue capturado, torturado y asesinado.
Del centenar de sobrevivientes tanto del Moncada,
como del Carlos Manuel Céspedes, sólo 57 fueron enjuiciados, 19 fueron
absueltos, 32 fueron sancionados con penas de cárcel, y 6 fueron juzgados en
contumacia.
Pero la derrota militar del Moncada fue convertida
en una victoria política por Fidel, quien dijo: "Estamos en combate aunque el ataque
fracasó militarmente y muchos jóvenes fueron asesinados o encarcelados, esto se
convirtió de hecho en el punto de partida de la Revolución Cubana".
El juicio comenzó el 21 de septiembre de
1953 en Santiago de Cuba. En juicio Fidel pasa de acusado a acusador empezando
a juzgar a la dictadura de Fulgencio Batista. Denunció los asesinatos de sus
compañeros y expuso un plan para mejorar el país; atacó la pobreza y la falta
de libertad.
Planteó temas fundamentales para el pueblo
cubano como:
La tierra para los campesinos.
Bajar los altos alquileres.
La Creación de nuevas fábricas.
Dar trabajo a todos los obreros.
Mejorar las escuelas públicas.
Garantizar la atención médica.
Concluir esa parte de su intervención afirmando
“autor intelectual" del asalto fue el héroe nacional José Martí".
Al Asumir su propia defensa, personeros
del régimen trataron de silenciarlo, pero no pudieron, manteniéndose firme en
su elocuente defensa, denunciado ante el tribunal:
"No se mató durante un minuto, una
hora o un día entero, sino que fue en una semana completa, los golpes, las
torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como
instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen”.
Agregando:
"El Cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y muerte,
y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de
carniceros".
Agregando:
"Parecía que el Apóstol iba a morir
en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre ¡tanta
era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es
digno, su pueblo fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus
doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su
tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la
patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!
Terminó su defensa diciendo: "No lo
haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido;
no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos
ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es
inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república
donde está de presidente un criminal y un ladrón".
Agregando: "A los señores
magistrados, mi sincera gratitud por haberme permitido expresarme libremente,
sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor, reconozco que en ciertos
aspectos habéis sido humanos y sé que el presidente de este tribunal, hombre de
limpia vida, no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes
que lo obliga a dictar un fallo injusto".
Insistiendo "Queda todavía a
la Audiencia un problema más grave; ahí están las causas iniciadas por los
setenta asesinatos, es decir, la mayor masacre que hemos conocido; los
culpables siguen libres con un arma en la mano que es amenaza perenne para la
vida de los ciudadanos; si no cae sobre ellos todo el peso de la ley, por
cobardía o porque se lo impidan, y no renuncien en pleno todos los magistrados,
me apiado de vuestras honras y compadezco la mancha sin precedentes que caerá sobre
el Poder Judicial'.
Concluyendo: "En cuanto a mí, sé que
la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas,
de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del
tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no
importa, la historia me absolverá".
Fidel Castro fue condenado a 15 años de
cárcel, Raúl Castro a 13, y otros 30 moncadistas a diversas penas, Melba
Hernández y Haydée Santamaría fueron sentenciadas a 7 meses de prisión.
Luego de casi dos años de estar recluidos en
el Presidio Modelo de Isla de Pinos, y frente a la presión popular, y una
fuerte campaña a favor de la liberación de los presos del Moncada, junto la existencia de el "Comité Pro
Amnistía", obligó al gobierno de Batista a conceder la excarcelación
mediante una ley de amnistía aprobada
por el Congreso de Cuba y promulgada por el presidente Fulgencio Batista el 6
de mayo de 1955, permitiendo que Fidel y
sus compañeros de aquel 26 de julio, fueran liberados 9 días después de
promulgada dicha ley, el 15 de mayo de 1955.
A 73 años del asalto al Cuartel Moncada,
que el genio Fidel convirtió una derrota militar en una victoria política,
podemos afirmar que él ha sido el más grande revolucionario de América de todos
tiempos; por eso Fidel, es el hoy, el mañana y el siempre.
¡Loor eterna a su memoria!












