Por Miguel Ángel Cid Cid
Aspirar a alcalde, diputado, senador o presidente de
la República requiere saber por dónde se entra y por dónde se sale. Parece que
Víctor D’Aza, entró y salió, por una y otra puerta sin saber cuándo cruzo.
La mayoría de los aspirantes a la presidencia entran
disfrazados de gallo de calidad. Entran seguros que, con la popularidad que
ellos mismos dicen tener basta y sobra. Cero planificaciones, ni hablar del
plan “B”, eso es una perdedera de tiempo.
Víctor D’Aza Tineo, secretario general de la Liga
Municipal Dominicana —la verdad sea dicha— anunció sus aspiraciones
presidenciales entrando por la puerta grande. Generó celos desde el primer día
de la proclamación. Por eso el Mandatario Luis Rodolfo Abinader Corona lo obligó
a renunciar a su ambición presidencial.
Los hechos que siguieron a la dimisión parecen
señalar que D’Aza no solo fue forzado a desistir de ser candidato de su partido
a la presidencia de la República. Le ordenaron, además, a cuál de los aspirantes
endosar su apoyo.
La conjetura anterior se basa en la premura de una y
otra decisión. O sea, el edil anunció que reculaba en el deseo de encabezar la
boleta presidencial del PRM para el 2028. Poquitos días después proclamó que
había decidido sumar sus espuelas a la traba de David Collado. Ni tan siquiera
esperó que pasara el novenario.
En política, sin embargo, una cosa lleva a la otra.
El camino de Víctor D’Aza no es la excepción. No bien entró a la traba de David
Collado le asignaron traquear un gallo mañoso. Tamaña misión.
Víctor pasó —de la noche a la mañana— de ser un
activo municipal favorable al desarrollo local a defender lo más perverso del
municipalismo dominicano. Pasó, de ser un ganador a convertirse en un perdedor.
Lo lamentable está en que, él pudo haber negociado
una salida menos humillante. Porque su arranque como competidor en las internas
del partido de gobierno cobró fuerza en el territorio desde el primer día.
Debió, en consecuencia, anunciar el retiro, luego
rearmar el equipo para trabajar en base a una estrategia fijada en el 2032 y el
2036. Debió trabajar sin descanso en la organización de su equipo de operación
política. Basar las nuevas acciones en una estrategia diferente.
Él debió comenzar a diseñar una narrativa coherente
con la nueva coyuntura a la que lo empujó el Presidente. Una narrativa que
responda a tres líneas de acción: primero el triunfo de su partido; segundo, la
estructura de su proyecto presidencial y tercero, su imagen como líder. ¿La
espera es larga? La juventud aguanta eso y más.
En ese proceso debió, además, explotar la aptitud
antidemocrática del mandatario. Presentarse con una víctima a la que hay que
reivindicar. Porque es falso eso que dice: que al presidente no se le que no.
Él tiene sus intereses y usted los suyos.
Entonces, y solo entonces, proclamar a cuál de los
aspirantes Víctor le empeñaría sus espuelas.
Pero no. El secretario general de la LMD se negó a
reflexionar sobre las opciones probables que resultaran en una salida airosa.
Parece que se negó, además, a pedir la opinión a —cuando menos— dos o tres
amigos cercanos a él. Creo que de haberlos consultado los resultados de hoy
fueran diferentes.
Porque en el camino a recorrer durante la aspiración
a la presidencia de la República las puertas de entradas y salidas se
multiplican. Y parece que, el amigo Víctor D’Aza eligió la puerta equivocada
para entrar, también para salir.
En suma, parece que, con la llamada del presidente
Abinader le entró la “calambrina”. Víctor mató sus propias esperanzas. El
ataque de nervios lo llevó a apresurar el derrotero de su aspiración.
El gallo salió pelón.






















