Por Luis Aníbal Medrano Silverio
Las instituciones gubernamentales
dominicanas ejecutan una estrategia articulada principalmente en torno a la
Política de Prevención y Atención a las Uniones Tempranas y el Embarazo en
Adolescentes (PPA), implementada bajo el liderazgo del Gabinete de Niñez y
Adolescencia (GANA) y el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia
(CONANI). Gracias a estas acciones, se reportó un descenso en los embarazos
adolescentes, pasando de 27,476 casos en 2021 a 16,481 en 2025, un logro
recientemente reconocido por la CEPAL.
Las principales líneas de trabajo de las
autoridades dominicanas son:
1. Marco Legal y Políticas de Estado
• Prohibición legal del matrimonio
infantil: Como base estructural, el Estado dominicano eliminó por ley las
excepciones que permitían el matrimonio de menores de edad.
• Coordinación Interinstitucional: A
través del mecanismo GANA, entidades como el Ministerio de la Mujer, el
Ministerio de Salud Pública, el programa Supérate y el Ministerio de Economía
(MEPyD) unifican sus presupuestos y proyectos para abordar el problema de forma
integral.
2. Programas de Intervención y
Sensibilización Territorial
• Campañas de educación masiva: Tan solo
durante 2023, las instituciones públicas sensibilizaron a más de 375,000
personas, incluyendo a adolescentes, padres, tutores y líderes comunitarios de
las 20 provincias y municipios priorizados por sus altos índices de
vulnerabilidad.
• Educación sexual integral y habilidades
para la vida: Se ejecutan de manera directa en los centros educativos y
comunidades vulnerables para empoderar a los jóvenes en la toma de decisiones.
• Formación vocacional: Se fomenta la
inclusión técnica y capacitación laboral de los adolescentes con el fin de
romper los círculos de dependencia económica que propician las uniones
tempranas.
3. Alianzas Estratégicas y Financiamiento
• Cooperación internacional: Con el apoyo
financiero de la Unión Europea y la asistencia técnica de agencias como UNICEF,
UNFPA y organizaciones como Plan International, el Estado relanza
constantemente proyectos locales (como los ejecutados en la zona fronteriza y
provincias del sur) enfocados en vigilar y mitigar estas realidades.
A pesar de la considerable baja en las
estadísticas de embarazo, las uniones tempranas siguen representando el desafío
más persistente de las políticas públicas actuales, debido a factores
culturales arraigados en el país.
El impacto de las acciones gubernamentales
El calado o impacto de estas acciones en
la población dominicana se manifiesta en una marcada dualidad: por un lado, hay
una aceptación institucional y un avance medible en la permanencia escolar de
las jóvenes; por el otro, persiste una fuerte resistencia cultural arraigada en
las comunidades.
Los organismos oficiales y agencias
internacionales evalúan el impacto social a través de los siguientes frentes:
1. Avance educativo y empoderamiento de
las jóvenes
Las acciones de sensibilización en el
territorio nacional han calado positivamente en las metas personales de las
adolescentes. Según informes recientes de UNICEF, el 71.4% de las adolescentes
dominicanas logra completar el segundo ciclo de secundaria, superando
considerablemente al 51% alcanzado por los varones. Esto demuestra que los
programas de prevención y la permanencia escolar están ofreciendo alternativas
reales frente a la idea de que la maternidad o la unión conyugal a temprana
edad son las únicas opciones de vida viables.
2. Disminución real de los embarazos
(Impacto demográfico)
Los datos demuestran un cambio progresivo
en el comportamiento social frente al embarazo, motivado en gran parte por el
despliegue del CONANI y el Gabinete de Niñez y Adolescencia (GANA). El descenso
estadístico sostenido refleja que las campañas de prevención de embarazos han
calado en la juventud con mayor rapidez que las políticas contra las uniones.
3. El muro cultural: La resistencia a
erradicar las uniones tempranas
A pesar del éxito de las leyes punitivas
(como la reforma penal del Código Civil que eliminó el matrimonio infantil),
erradicar la convivencia informal de menores con adultos sigue siendo la
barrera más compleja debido a patrones muy profundos:
• Normalización social: Las uniones
informales todavía gozan de una fuerte tolerancia comunitaria y familiar en el
país. Se sigue registrando que cerca del 32.3% de las mujeres dominicanas de
entre 20 y 24 años se unieron antes de cumplir los 18 años, y el país aún
lidera la región con el porcentaje más alto (9.4%) de niñas unidas antes de los
15 años.
• La brecha de la desigualdad económica:
Las iniciativas gubernamentales calan de forma desigual. El impacto es positivo
en zonas urbanas escolarizadas, pero en el quintil de la población más
vulnerable, casi la mitad (49%) de las jóvenes continúa recurriendo a las
uniones tempranas como un mecanismo informal de escape a la pobreza extrema.
• Violencia de género: La prevalencia de
agresiones sexuales y la falta de apoyo en el entorno familiar hacen que la
concientización aún requiera más fuerza en las zonas rurales.
Las medidas oficiales han calado con éxito
en el marco legal y educativo, provocando una reducción notable de los
embarazos, pero la erradicación total de las uniones informales sigue chocando
contra costumbres culturales que la sociedad dominicana apenas empieza a
deconstruir.
Políticas públicas de vanguardia vs realidad
estadística.
En comparación con el resto de América
Latina y, de manera muy específica, con la región del Caribe, el resultado de
República Dominicana muestra un marcado contraste entre sus políticas públicas
de vanguardia y su realidad estadística. El país es aplaudido
internacionalmente por el diseño de sus estrategias estructurales, pero sigue
figurando en los puestos más alarmantes de las listas regionales.
El panorama comparativo frente a los
organismos internacionales (CEPAL, UNICEF y UNFPA) arroja los siguientes
resultados:
1. El reconocimiento regional: Un modelo
en diseño institucional
La CEPAL catalogó formalmente la política
dominicana como una de las "prácticas promisorias" más importantes de
América Latina.
• El logro frente a la región: Mientras la
mayoría de los países latinoamericanos abordan el problema con programas
fragmentados e institucionales aisladas, República Dominicana logró crear una
"arquitectura sostenible" (mediante la unión del GANA y el CONANI).
Esto situó al Estado dominicano como un referente regional en la unificación y
ordenamiento de presupuestos estatales con metas claras proyectadas hacia el
año 2030.
2. La dura realidad en cifras comparadas
A pesar de la tendencia a la baja
provocada por las leyes recientes y las campañas, el punto de partida histórico
del país era tan crítico que las mejoras aún no logran sacarlo de los peores
puestos del ranking regional:
• En Uniones Tempranas (El peor lugar de
la región): República Dominicana sigue registrando el mayor porcentaje de niñas
vinculadas en uniones antes de los 15 años en toda América Latina y el Caribe,
alcanzando un 9.4% de la población femenina entre 20 y 24 años. En la escala
general antes de los 18 años, lidera de manera negativa el Caribe con un 36%,
superando drásticamente a vecinos caribeños directos como Cuba (26%), Haití
(15%) o Jamaica, que cuenta con la tasa más baja de la zona con apenas un 8%.
• En Embarazo Adolescente (Líder en el
Caribe): Con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada 1,000 mujeres de
15 a 19 años, la nación se ubica consistentemente entre los 5 países con mayor
proporción de embarazos precoces de Latinoamérica. A nivel estrictamente
caribeño, República Dominicana y Guyana encabezan las cifras de fecundidad más
elevadas, duplicando prácticamente la media global de nacimientos en este
segmento etario.
El autor es periodista,
municipalista y político.







